España Europa

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lunes, 4 de abril de 2011

Así desnudan su intimidad los candidatos a espía



ELENEA  SANCHEZ  BLANCO



El Centro Nacional de Inteligencia exige multitud de trámites e información a todos aquellos que aspiran a formar parte del espionaje español. Se solicitan los datos básicos, pero también cuestiones muy personales.






última declaración de la renta, cartas de despido de trabajos anteriores, contratos de alquiler o de compraventa de la casa, balance de cuentas del Registro Mercantil y extractos de movimientos bancarios de los últimos seis meses. Se trata solo una parte de la documentación que debe presentar cualquier candidato a agente del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), el servicio de inteligencia español, según el documento Instrucciones que le es entregado y al que ha tenido acceso Tiempo. No es lo más duro: también tienen que rellenar un cuestionario en formato electrónico, denominado Datos complementarios.doc, en el que deben hablar de sus familiares, amigos, tendencias sexuales, antiguos novios...

El chico se presentó hace dos años a las pruebas de acceso. Un amigo las había realizado el año anterior y le había animado a enviar su currículum a la página web del servicio de inteligencia: www.cni.es. Carecía de título universitario y su amigo también. Pero eso no era problema. La Casa, como denominan coloquialmente al CNI, ofrece permanentemente puestos en todos los niveles para la gente que quiera desarrollar su vida en el servicio. Aceptan titulados universitarios, diplomados, bachilleres, graduados escolares e incluso personas con solo certificado de escolaridad.

El joven sin estudios superiores optaba a un puesto del Grupo C y tras rellenar su currículum no tardó mucho tiempo en ser llamado para que se presentara en un centro de enseñanza privado situado en el barrio de Salamanca, de Madrid. Allí le sometieron a una serie de pruebas teóricas sobre su especialidad, como las que le podrían haber hecho en cualquier oposición civil.

No pasaron muchas semanas antes de que este veinteañero despierto recibiera la llamada a su móvil de un reclutador que le invitó a participar en una segunda prueba en un edificio cercano a un bingo, situado en la calle Príncipe de Vergara, también en el centro de la capital. Antes de entrar tuvieron que pasar por un detector de metales y dejar sus pertenencias en un casillero. Allí, desde las ocho de la mañana y hasta la seis de la tarde, con un descanso para comer un bocadillo en un bar cercano, junto a muchos otros candidatos, tuvo que responder a más de 700 preguntas de un enrevesado test psicotécnico y escribir redacciones sobre su vida.

Nuevamente tuvieron que pasar varias semanas antes de que recibiera otra llamada del mismo reclutador, que a su nombre siempre anteponía la palabra “señor”. Antes de ese ejercicio, junto a otros tres candidatos, le hicieron firmar un cuaderno de hojas en el que se le especificaba que, ateniéndose a la ley 11/2002 –reguladora del Centro Nacional de Inteligencia- y a otras leyes –previsiblemente la de secretos oficiales- debía guardar silencio a partir de ese momento sobre el contenido del proceso de selección si no quería que le denunciaran por violación de la ley. Además, le especificaron que no podía comentar con nadie, incluidos sus familiares más allegados, el contenido de las pruebas y de todo lo que le pidieran. El joven se sintió desconcertado, pero su entusiasmo por trabajar en el servicio secreto le animó a seguir –esta es la razón por la que no ha accedido a desvelar su nombre-.

Inmediatamente después, le entregaron un CD que incluía el documento de Word llamado Datos complementarios, que debía rellenar en solitario en su casa. Aunque en el documento especificaba que debía enviarlo a un apartado de correos, posteriormente le llamarían para que lo entregara en persona. 

Todo lujo de detalles. 
La verdadera sorpresa le llegó cuando leyó ese documento. Tenía que especificar con todo lujo de detalles la contestación a un sinfín de preguntas de más de 50 folios: el nombre de todos sus familiares y amigos, incluyendo a ser posible sus números del carné de identidad, sus teléfonos y los nombres de sus parejas; su tendencia sexual, sus antiguas relaciones y el motivo de la ruptura; si bebía, mucho o poco; si se había drogado alguna vez...

Al mismo tiempo, le pidieron, además del DNI y carné de conducir, el Libro de Familia (“fotocopiar las páginas en las que figuren datos familiares y miembros de la familia”), el informe de vida laboral expedido por la Seguridad Social y la última declaración de Hacienda, así como las tres últimas nóminas. También le pidieron las cartas de despido de los trabajos anteriores; los contratos de alquiler, de compraventa o las escrituras y la nota simple del domicilio habitual o segundas residencias; y el balance de cuentas expedido por el Registro Mercantil en el caso de formar parte de sociedades de cualquier tipo. La última solicitud fue la que más le sorprendió: “Extractos de movimientos de los seis últimos meses de los productos de los que es titular en las entidades bancarias con las que trabaja. Si hubiese cargos de tarjetas de crédito, extracto de los pagos”.

Preocupado por la necesidad de desnudar su vida ante unos extraños que no sabía para qué utilizarían todos sus datos, pero convencido de que era la única forma de entrar en el CNI, rellenó todos los datos, pidió copias de cada uno de los documentos requeridos y los entregó en una reunión posterior.

Pasó más de un mes hasta que le volvieron a llamar, un mes en el que cada vez que se encontraba con una llamada perdida en su móvil se maldecía a sí mismo pensando que le habrían llamado del CNI y quizás no volvieran a hacerlo. En esta ocasión, le citaron en la sede central, en la carretera que va desde Madrid a La Coruña.

Allí, una mujer le recibió en una sala que mentalmente identificó como de interrogatorios. Con un trato normal, le fue preguntando poco a poco por los detalles más complicados y difíciles, no solo de su vida, sino de la de las personas que más quería. Durante toda la mañana vio desfilar por esa sala todos los problemas que había declarado por escrito en Datos complementarios.doc y algunos otros que no había mencionado. En ese momento fue consciente de que alguien había investigado sus antecedentes personales y familiares hasta dejarle desposeído de toda intimidad. En varios momentos estuvo a punto de llorar y gritar, pero se contuvo.

El joven recibió unos meses después una carta, procedente de un apartado de correos, en la que bajo un sello del Ministerio de Defensa le notificaban que no había sido admitido. Decepcionado y nervioso, se preguntó qué harían con todos los datos que tenían de su vida y que él les había entregado. No podía mostrar ninguna queja, pues había firmado no desvelar nada de lo que le había sucedido. Pero se sintió mal: muchos como él habían desnudado su vida al CNI a cambio de un puesto que nunca obtuvieron.

Oficiales de inteligencia. 
El reclutamiento de los universitarios, destinados a ser oficiales de inteligencia, el nivel más alto de entre todos los existentes en el servicio, es el más complicado para los candidatos y para la Dirección de Recursos Humanos del CNI. Suele durar cerca de un año y se realizan dos ciclos anualmente, el primero se inicia en septiembre y el segundo en enero. Como premio, si se consigue el objetivo de ser oficial de inteligencia del nivel A, habrá a medio plazo un sueldo anual de 40.000 euros.

Una chica que se presentó a los exámenes estudió una carrera de letras y habla inglés y francés. Envió su currículum en una carta y un agente en activo la recomendó, gracias a que era amigo de sus padres. Las relaciones de amistad con personal de la Casa son una ventaja considerable para cualquier candidato, pues ayudan a garantizar su limpieza.

La primera prueba tuvo lugar en la sala de conferencias del CNI. Tuvo un carácter masivo. Las materias teóricas que formaron parte del cuestionario fueron de cultura general, con incidencia en el Derecho, la economía y las relaciones internacionales. Como no estaba sobre aviso de lo que le podrían preguntar, había materias que la chica controlaba y otras que contestó en virtud del conocimiento adquirido en los medios de comunicación. Estar al día de los temas de actualidad, algo básico para cualquier analista de inteligencia, ayuda bastante.

Un mes después, le llamó un reclutador –“señor...”- felicitándola por haber pasado el primer examen y convocándola para el segundo, en un piso de la calle Menéndez Pelayo de Madrid, que ya era utilizado por el Seced, antes de la creación del Cesid en 1977 (antecedentes ambos del CNI), como sede de la contrainteligencia. Un grupo más reducido de opositores tuvo que hacer frente a una prueba bien distinta: cientos de preguntas en forma de test formaban un ejercicio psicotécnico, integrado por preguntas extrañas que buscaban contradicciones y perseguían analizar su psicología.

Otra vez, un mes después, el mismo reclutador la telefoneó para convocarla a una tercera prueba. La avisó de que habría un examen sobre el contenido de la Constitución, por lo que le recomendó que se la estudiara detalladamente. También le pidió que acudiera a la reunión con una serie de documentos similares a los ya referidos La chica también se quedó sorprendida, aunque el amigo de sus padres ya la había advertido que le pedirían las cosas más extrañas referidas a su vida.

Al llegar al piso de Menéndez Pelayo, se encontró con que ese día los candidatos convocados eran muy pocos. Su reclutador le entregó un documento de varias hojas, que le pidió que leyera detenidamente y que firmara si estaba de acuerdo. La chica rubricó con su firma su voluntad de aceptar a partir de ese momento que todo el proceso de selección estaba regido por la ley de secretos oficiales y por las normas legales del CNI, por lo que no podía comentar su contenido con nadie. “Y nadie es nadie”, le especificaron.

Entusiasmada por lo que consideraba el primer paso para conseguir su meta, la chica realizó la prueba escrita sobre la Constitución y después le pidieron que esperara para mantener una entrevista personal. Una mujer de algo más de 30 años la recibió en un despacho y le preguntó por numerosos detalles de su vida, aunque de una manera genérica. Tuvo que contestar dónde había trabajado, si tenía novio, a qué se dedicaban y qué ideología política tenían sus familiares, detalles sobre sus estudios y sobre la universidad en la que los había cursado. También revisaron conjuntamente los documentos que había presentado. Al salir a la calle, se fue a dar un paseo por el Retiro para desintoxicarse de la tensión que había padecido y entonces se dio cuenta de algo que en el momento le había pasado desapercibido: tenía la certeza de que habían grabado íntegramente la entrevista.

Examen de idiomas. 
Nuevamente tuvo que pasar un periodo de algo más de un mes para que la convocaran a la siguiente prueba. Un mes lleno de tensión, pues la chica no tenía trabajo y había puesto todas sus ilusiones en poder convertirse en agente secreto. El siguiente examen fue de idiomas. Primero de inglés y luego de francés. Durante algo más de media hora se reunió con varias personas con las que estuvo demostrando su dominio de estas lenguas.

Tras el paréntesis obligado, la convocaron a un curso de una semana que se celebraría en la calle Príncipe de Vergara, el mismo local al que acudió también el chico que pretendía entrar en el Grupo C. Allí, de 8 de la mañana a 10 de la noche, en tres grupos de unos 25 candidatos cada uno, se les sometió a todo tipo de ejercicios para valorar sus capacidades. Lo primero que hicieron fue salir al encerado y presentarse delante de la clase y de los cuatro agentes de la Dirección de Recursos Humanos, que, sentados en la última fila, tomaban nota de todo lo que decían y hacían. Cuando todos acabaron de hablar, les plantearon el primer ejercicio: debían redactar todo lo que habían visto cuando estaban hablando en el encerado. Al acabar el día, les entregaron a cada uno un libro distinto sobre teoría política, como los fundamentos del islamismo, que debían leerse y del que les examinarían después.

Tras el paréntesis rutinario de un mes, fue citada para una reunión en la sede central del CNI. Allí, una mujer la entrevistó durante tantas horas que le parecieron una eternidad: quiénes habían sido sus novios, por qué habían roto y hasta dónde llegó con ellos; si había participado en orgías y si le haría ascos a participar si supiera que nadie se iba a enterar; si bebía diariamente, cuánto y cuántas veces se había emborrachado; si se drogaba o se había fumado algún porro; si había mantenido relaciones homosexuales y si le importaría hacer un trío. Siguió el consejo que le habían dado de no mentir, pero no estaba segura de sus respuestas a cuestiones que nunca se había planteado. 

Buscando contradicciones. 
Ya empezaba a pensar que no había pasado la prueba cuando el reclutador volvió a telefonearla. Tenía que acudir a la sede del CNI para una nueva entrevista. La pesadilla fue similar a la ocasión anterior. Nuevamente las mismas preguntas, pero formuladas buscando la contradicción en las respuestas. Se sintió fatal y salió convencida de que no la aceptarían. La carta anunciándole que no era admitida terminó de quemar las ilusiones que le quedaban. El amigo de sus padres se limitó a decir: “Es que los de reclutamiento son muy raros”. 

En el CNI piensan que en el reclutamiento es muy importante poder probar la honestidad de los candidatos, que lleven una vida ordenada y carezcan de vulnerabilidades. Además, niegan que las alusiones al tema sexual sean tan trascendentales como se cuenta.

El propio servicio de inteligencia reconoce que “el proceso de selección de candidatos es diferente según el puesto de trabajo que se desee cubrir. En general, se suele realizar mediante test psicotécnicos y de personalidad, entrevistas, pruebas de idiomas y, en su caso, pruebas profesionales o técnicas que permiten evaluar la formación, experiencia y conocimientos del candidato”.
Finalmente, señalan que “con independencia de todas las cualidades morales, intelectuales y profesionales señaladas, existe un factor determinante que es comprobado por el Centro antes del ingreso de cualquier candidato: la seguridad. Esta exigencia ha de entenderse en su sentido más amplio de discreción, reserva y carencia de vulnerabilidades”. Los dos candidatos que han hablado para Tiempo saben de sobra cuál es la forma del CNI de conseguir esa “carencia de vulnerabilidades” en los potenciales candidatos a espía.

domingo, 3 de abril de 2011

MARCO LEGAL DE LOS SERVICIOS

La Unión Interparlamentaria Mundial y el DCAF definieron las siguientes pautas que tiene por objetivo asegurar el control democrático de los servicios de la inteligencia estatal:
- verificar que la ley sobre servicios de inteligencia reglamente los siguientes temas: deben definir la situación, el alcance, la operación, cooperación, asignación de tareas, obligación de informar y fiscalización de los servicios. Además, deben controlarse los métodos específicos de adquisición de información y mantenimiento de registros que contengan datos personales, lo que debe organizarse por ley, al igual que la situación de los empleados del servicio.
Los servicios de inteligencia tienen que ser políticamente neutrales, y operar de acuerdo a un ethos profesional, incluyendo el compromiso con la democracia y un sentido de responsabilidad cívica.
Verificar que la comisión parlamentaria encargada de fiscalizar (a estos) servicios, actúe a fin de garantizar que la capacitación del personal de inteligencia contemple el respeto por los principios democráticos y las leyes sobre derechos humanos.
El Parlamento debe sancionar leyes que confieran a los tres poderes del Estado, un rol complementario:
*El Poder Ejecutivo tiene la responsabilidad final de asignar tareas y dar prioridad a los servicios de inteligencia;
*El Parlamento, sanciona las leyes pertinentes, fiscaliza los presupuestos y el rol de gobierno y funcionamiento de los servicios; los parlamentarios, no deben interferir con las operaciones de Inteligencia.
*La Justicia libra mandamientos si los servicios intentan interferir con la propiedad y/o comunicaciones privadas y controla que los servicios actúen dentro del marco de la ley.
(Fuente: "Control parlamentario del sector seguridad. Principios, mecanismos y prácticas. Unión Interparlamentaria Mundial. Centro Ginebra para el control democrático de las Fuerzas Armadas, 2004.)

SUPERVISIÓN DEMOCRÁTICA. LA REALIDAD COMPARADA DE LOS SERVICIOS DE INFORMACIÓN EN EL MUNDO

La Inteligencia sigue siendo secreta en sociedades cada vez más abiertas



¿Cuales son los límites? Los servicios de inteligencia actúan en la sombra, pero en el mundo crece la exigencia por leyes que los regulen. LA REPUBLICA accedió a un estudio comparativo.

Luis Casal Beck |
Los servicios de inteligencia operan en la sombra. Es el secreto, uno de sus rasgos más distintivos. Esta situación los pone necesariamente en tensión con el desarrollo de sociedades cada vez más abiertas, donde la democracia madura y los ciudadanos reclaman saber qué ocurre en todo mundo estatal.
A mediados de la década de 1970, ante el cúmulo de denuncias hechas públicas sobre los abusos de los servicios, surgieron leyes de inteligencia, y los parlamentos, crearon comisiones que intentaron supervisar el desarrollo de sus actividades. Esta tendencia pareció expandirse al culminar la Guerra Fría (1991), pero en realidad, son pocas las experiencias hoy exitosas. En buena parte del planeta, el control de la inteligencia pública, constituye una asignatura pendiente.
La propia Unión Interparlamentaria Mundial aprobó en 2003 un manual (el número 5), que señala: "la supervisión democrática de las estructuras de inteligencia, deberá comenzar con la implementación de un marco legal claro y explícito (que especifique) los límites al poder de los servicios, los métodos operativos permitidos y los mecanismos a través de los cuales deberán responder por sus actos" (pagina 64).
Es en el mundo anglosajón, donde el control público parece haber logrado avances más notorios. En Alemania, el director de la Inteligencia estratégica, suele ser un político, y de la oposición. Para cubrir el cargo, se busca el consenso de todos los partidos. En Bélgica, el jefe de los servicios jura antes de asumir, ante el presidente del propio comité de inteligencia del congreso.
Un estudio comparativo de la inteligencia en el mundo, al que accedió LA REPUBLICA, revela realidades muy dispares en la forma en que la sociedad controla estas actividades ("Hacia un control democrático de las actividades de inteligencia: estándares legales y métodos de supervisión"), del DCAF (Centro de Ginebra para el Control Democrático de las FFAA) de Suiza, la Universidad de Durham y el Comité de Inteligencia del Parlamento noruego.
La investigación analiza la realidad global. El MI5, y el MI6 británicos ­inmortalizados en la pluma de Ian Fleming, creador del agente secreto 007, James Bond, en plena Guerra Fría­, tuvieron estatuto legal recién a partir de 1989. Un comité de nueve miembros fiscaliza a los servicios ingleses, enfatizando en su "eficiencia", y no en la "legalidad" de sus prácticas. En cambio en Argentina, Canadá, y en Noruega, "la supervisión se concentra en la legalidad".
El estudio dice que las comunidades de inteligencia de casi todos los países "se encuentran en un proceso de reacomodamiento ante las nuevas amenazas a la seguridad (de las sociedades democráticas) que ya no son la invasión militar por parte de un país extranjero, sino el crimen organizado, el terrorismo, la propagación de los conflictos regionales". Esto no parece haberse traducido, necesariamente, en la aprobación de más leyes que normalicen estas actividades estatales, que suelen ser reductos que gozan de importante autonomía.
La revisión parlamentaria "entraña sus peligros", señala el informe. "El sector de la seguridad puede verse arrastrado al centro de la controversia entre partidos políticos, cuando los miembros de Congreso adoptan un enfoque inmaduro (desatando) un debate público teñido de sensacionalismo (...) la prensa y la opinión pública pueden formarse una impresión inexacta" de la realidad, todo lo que derivaría en desconfianzas múltiples y "riesgo" en la "efectividad de las operaciones" a realizar. Los jefes de la Inteligencia, suelen ser nombrados por los gobiernos, aunque, como dice la investigación, "es deseable que la oposición parlamentaria participe".

jueves, 31 de marzo de 2011

EEUU detecta la presencia Al Qaeda entre rebeldes libios


 LONDRES Los servicios de Inteligencia de EEUU han percibido "destellos" de una "potencial" presencia de Al Qaeda entre las tropas que luchan contra el líder Muamar El Gadafi, aunque no son "significativos", dijo hoy un alto oficial militar.

El almirante James Stavridis, comandante de las tropas de EE.UU desplegadas en coordinación con la OTAN en Europa, hizo estas declaraciones durante una comparecencia ante el Senado de Estados Unidos.

"Hemos visto destellos de potencial presencia de Al Qaeda y Hezbollah, hemos visto diferentes cosas. Pero, en este momento, no tengo el suficiente detalle para decir que existe presencia significativa de Al Qaeda o de otros grupos terroristas entre las fuerzas insurgentes", precisó.

Stavridis ratificó ante lo senadores de EEUU el compromiso con las fuerzas insurgentes de la coalición internacional.

"La inteligencia que estoy recibiendo en este momento me hace pensar que el liderazgo que estoy viendo está formado por hombres y mujeres responsables que están luchando contra las fuerzas del coronel Gadafi", subrayó.

Los secretarios de Defensa, Robert Gates, y la secretaria de Estados, Hillary Clinton, tienen previsto comparecer mañana ante el Senado en una sesión a puerta cerrada para responder a las preguntas de los senadores sobre Libia.

El presidente de EE.UU, Barack Obama, se dirigió el lunes a la nación en un discurso en el que explicó las razones de la intervención militar que ha permitido salvar "numerosas vidas" y señaló que transferirá la responsabilidad de las operaciones militares aliadas en Libia a la OTAN mañana miércoles.

Fuerzas especiales e inteligencia, claves en el conflicto libio









La presencia de agentes de inteligencia y de miembros de fuerzas especiales occidentales entre los insurgentes libios, previsible según los expertos aunque desmentida oficialmente, es una de las claves del conflicto.
Oficialmente, la coalición no cuenta con hombres sobre el terreno en Libia. Pero a finales de febrero, la prensa inglesa ya hablaba de la intervención de hombres del SAS --las fuerzas especiales del ejército británico-- para sacar a cientos de empleados de grandes compañías petroleras aislados en el desierto.
Desde entonces, la coalición desmiente toda implicación de agentes occidentales entre los insurgentes libios. En la Dirección General de la Seguridad Exterior (DGSE), los servicios de inteligencia franceses, se limitan a repetir la fórmula habitual: "No comentamos nuestras operaciones reales o supuestas".
Sin embargo, para los especialistas del espionaje, la presencia en tierra de agentes en este tipo de conflictos es "una constante en la historia militar".
"Dado el carácter sulfuroso de esta intervención y las críticas del mundo árabe, es muy complicado desplegar las llamadas fuerzas convencionales", destaca Pascal Le Pautremat, especialista del mundo árabe y colaborador de la revista "Défense" del Instituto de Altos Estudios de Defensa Nacional (IHEDN), con sede en París.
"Es más sensato hacer intervenir a equipos pequeños, muy discretos, que aporten su habilidad operativa en materia de instrucción, encuadramiento y orientación puramente táctica", añade.
Esos equipos tendrían entre "cinco y doce personas" y contarían con potentes sistemas de transmisión. Su objetivo sería "determinar objetivos" para permitir a los aviones de la coalición afinar sus ataques. Esos agentes infiltrados operarían de noche para calibrar el potencial de hombres y blindados de las fuerzas de Muamar Gadafi, y para aconsejar a los insurgentes o enseñarlos a manejar armas antitanques.
Dicha presencia en tierra es especialmente necesaria si se tiene en cuenta que la coalición quiere evitar pérdidas civiles.
"Cuantos más hombres haya en el terreno, menos riesgo hay de equivocarse", comenta Pascal Le Pautremat.
Desde el inicio de los ataques en Libia el 19 de marzo, la coalición no ha dado parte de ningún incidente grave en el que hubiera civiles implicados, al contrario de lo ocurrido en la campaña de Afganistán, donde las víctimas civiles se cuentan por centenares a menudo por falta de información.
La pregunta que se plantea es que haya espías desplegados en Bengasi, el bastión de la oposición a Gadafi en el este del país.
"En este tipo de situaciones, es de prever que todo servicio de inteligencia digno de ese nombre esté posicionado en Bengasi para ver lo que pasa allí", confía un especialista de inteligencia, que prefiere el anonimato.
Según él se trataría de agentes y militares de países de la coalición, como Gran Bretaña, Francia y Estados Unidos, y también de Alemania, Rusia e Israel, dotados de servicios de inteligencia muy fuertes.
"De todos modos", recuerda Pascal Le Pautremat, "hay elementos posicionados desde hace años en la región, en África occidental y central, y en la zona del Magreb, donde se libra la batalla contra AQMI (Al Qaida en el Magreb Islámico)".

Musa Kusa, de fiel servidor de Muamar Gadafi a desertor



TRÍPOLI — Musa Kusa, ministro de Relaciones Exteriores libio y fiel servidor de Muamar Gadafi, que anunció que renunciaba al cargo el miércoles al llegar a Londres, estuvo vinculado en los últimos años a todas las tratativas que permitieron que Libia volviera a ser frecuentable para Occidente.
En su condición de jefe del servicios de inteligencia de 1994 a 2009, Kusa, de 59 años, era un hombre fuerte de los comités revolucionarios, columna vertebral del régimen libio y hombre de confianza de Gadafi.
Kusa tuvo a su cargo importantes expedientes, como los vínculos de Libia con distintos países africanos y sus relaciones con Occidente.
Fue un negociador clave en el caso de las enfermeras búlgaras, que fueron liberadas en julio de 2007, así como en el desmantelamiento, en 2003, del programa nuclear libio, lo que abrió la vía al levantamiento del embargo comercial decretado por Estados Unidos en 1986.
Aunque sobre todo se dio a conocer por su papel en la indemnización de las familias de las víctimas de los atentados de Lockerbie (1988, 270 muertos) y del DC-10 de UTA (1989, 170 muertos), lo que levantó los últimos obstáculos para la normalización de las relaciones de Trípoli con Occidente.
Tras haber encarnado durante dos décadas el lado oscuro del régimen del coronel Gadafi, este tripolitano encarnaba en los últimos años la apertura.
Surgido de una familia modesta, becario y titular de una licencia de la universidad estadounidense de Michigan (1978), empezó su carrera en los servicios especiales como responsable de seguridad de las embajadas libias en Europa del Norte.
Kusa fue nombrado embajador de Libia en el Reino Unido en 1980, pero fue expulsado el mismo año por los británicos al declarar su determinación de liquidar a los "enemigos de la revolución" en suelo británico.
En 1984 se integra a Mathaba, una fundación encargada de coordinar los movimientos de liberación a través del mundo, en particular en África y América Latina.
Kusa fue viceministro de Relaciones Exteriores de 1992 a 1994, cuando asumió la jefatura del servicio de inteligencia, puesto que ocupó hasta 2009, cuando asume la cartera de Relaciones Exteriores en reemplazo de Abdulrahman Shalgham, nombrado embajador de Libia ante la ONU, quien también desertó hace unas semanas.

La CIA ya está en Libia para ayudar a los rebeldes

Obama autoriza la ayuda encubierta a la oposición contra Gadafi. Los servicios de inteligencia británicos también están en suelo libio




Varios funcionarios de la CIA se han desplegado a Libia para contactar con los rebeldes y guiar a los ataques de la coalición, según recoge el diario New York Times. El presidente Barack Obama había dado permiso para ayudar a secreto rebeldes. Sin responder directamente a esta información, la Casa Blanca reiteró que aún no se ha decidido proporcionar armas a la oposición la lucha contra las fuerzas del coronel Gaddafi.
Los agentes de la CIA, según The New York Times, han estado presentes durante varias semanas sobre el terreno en Libia, con la misión de establecer vínculos con los rebeldes y para identificar objetivos de las operaciones militares.
La misma fuente consultada por el diario neoyorquino asegura que "decenas de miembros de las fuerzas especiales británicas y agentes del servicio de inteligencia MI6 trabajan en Libia", en particular, para recoger información sobre las posiciones de las fuerzas leales.
La cadena de televisión ABC, por su parte, ha desvelado que Obama había firmado un memorando secreto que da luz verde a las operaciones encubiertas para "contribuir al esfuerzo" en Libia. La televisión ABC destacó, no obstante, que esta autorización no permite armar a los rebeldes de inmediato, pero no excluye la posibilidad de hacerlo en el futuro.
El portavoz de la Casa Blanca, Jay Carney, rechazó "hacer comentarios sobre asuntos de inteligencia". "Repito lo que dijo el presidente ayer (martes): No se ha tomado una decisión sobre el suministro de armas a la oposición o de cualquier grupo en Libia. Nosotros no lo excluimos, pero no se ha decidido. Examinamos todas las posibilidades para ayudar a los libios ", aseguró en un comunicado.


martes, 29 de marzo de 2011

El CNI, al servicio de la Casa Real: de Letizia Ortiz a Bárbara Rey


Ni Don Juan Carlos, Letizia Ortiz o Sabino Fernández Campo han podido escapar a los duros exámenes del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), anteriormente llamado CESID: todos ellos y muchos más, ya sean reyes, príncipes o presidentes del Gobierno, han sido investigados por un organismo que, aunque depende de la Moncloa, mantiene desde sus comienzos una fluida relación con el palacio de La Zarzuela. 
Pero, a su vez, la Casa Real también se ha servido de los servicios del CNI para investigar el pasado y el presente de numerosos personajes. Un posible caso es el de Letizia Ortiz. Para muchos, la probable existencia de un informe secreto que aportara luz sobre el pasado de la futura reina de España es tan sólo un rumor que ha contribuido a alimentar la leyenda urbana; para otros, como Fernando Rueda, el especialista en temas de espionaje que acaba de publicar Las alcantarillas del Poder, un compendio de las cien operaciones de los servicios secretos que marcaron los últimos 35 años de historia de España, es una realidad: existió, aunque no hay rastro de él.
“En los meses en los que salieron juntos y acrecentaron su amor, Letizia tuvo que pasar, sin saberlo, la prueba más dura antes de casarse con el heredero a la Corona: la investigación del CNI”, cuenta Rueda en su libro. Al parecer, este tipo de pesquisas, que no puede ejecutar nadie más, son habituales cuando se producen nuevos ingresos en la Familia Real con el fin de evitar vulnerabilidades o ataques futuros por parte de grupos de presión o de los medios de comunicación. De existir tales se solucionan en secreto para que no terminen convirtiéndose en un “obstáculo”.
“Zarzuela sabía que la misma investigación sería llevada a cabo por los enemigos de España y por tanto había que evitar a toda costa cualquier tema que pudiera servir de campo de batalla. No se espió formalmente a Letizia, sino que se investigó su vida previa a su relación con el Príncipe para evitar que servicios de espionaje extranjeros o mafias pudieran chantajear al país o encontrar alguna debilidad. Posiblemente, se procedería a retirar por ejemplo los informes médicos para que la CIA o la KGB no se hicieran con la información”, afirma Rueda a Vanitatis.
El autor, que tiene la certeza de que el informe existió, aunque posiblemente estuviera basado en conversaciones verbales relatadas por “personas de la más absoluta lealtad a la Casa”, cuenta que en este tipo de casos, como quizá ocurriera también con Iñaki Urdangarin o Jaime de Marichalar, suele ser el Rey quien encarga el informe y que “el resultado es entregado en mano al director del CNI, que ni siquiera ha informado a sus más íntimos colaboradores de la investigación que ha puesto en marcha”.
Isidre Cunill ya especulaba en su libro Letizia Ortiz: una republicana en la corte de Juan Carlos I, con el contenido de dicho informe en el que aparecería, según él, una presunta detención por posesión de hachís y un supuesto aborto que la princesa Letizia habría sufrido en un hospital de México. A este respecto, Rueda duda que Cunill haya tenido acceso a ese documento como algo material, "si no lo hubiera mostrado sin reparos en el libro, como hubiese hecho cualquiera”.
Las conversaciones privadas del Rey
De lo que no cabe duda es de la vigilancia a la que fue sometido Sabino Fernández Campo, secretario de la Casa del Rey entre 1977 y 1990. Los espías fueron sorprendidos en febrero de 1982 y pasaron a la historia como los primeros en ser pillados in fraganti. No fue la única ocasión en que el CNI fue descubierto con las manos en la masa. El caso que mayor conmoción causó fue el del 12 de junio de 1985. El Mundo llevaba a su portada la siguiente noticia: El Cesid grabó y archivó en su ‘cintateca’ conversaciones del Rey y sus amigosSe destaparon una serie de conversaciones interceptadas por el Gabinete de Escuchas del Jefe del Estado con amigos como el príncipe Tchokotua, el embajador Prado y Colón de Carvajal y el argentino Carlos Perdomo. Aquello terminó con la dimisión del director del CESID, Emilio Alonso Manglano, el ministro de Defensa, Julián García Vargas, y el vicepresidente del gobierno, Narcís Serra.
Pero, el capítulo quizá más curioso del libro Las Alcantarillas del Poder es en el que se narra una presunta intervención por parte del Cesid en casa de Bárbara Rey con el fin de sustraer un material “escabroso”, referido a una alta personalidad del país, a quien muchos pusieron nombre y cargo: Don Juan Carlos, Rey de España. El escándalo estaba servido y las informaciones no dejaron de sucederse. Incluso hoy en día el acontecimiento se ha colado en la lista de las cien operaciones de los servicios secretos españoles que han marcado el devenir de los últimos 35 años de historia del país.

lunes, 28 de marzo de 2011

El CNI blindó los teléfonos de Antonio Camacho tras ser espiado por sus propios policías


El CNI blindó los teléfonos de Antonio Camacho tras ser espiado por sus propios policías

PARA EVITAR QUE SUS LLAMADAS FUERAN 'PINCHADAS' COMO OCURRIÓ EN EL 'CASO FAISÁN'


Madrid.- Le pilló de improviso y se sintió vigilado, seguido..., espiado. El secretario de Estado para la SeguridadAntonio Camacho, no sabía que su teléfono había estado en el punto de mira de sus propios subordinados, de los agentes del Cuerpo Nacional de Policía que trabajan en la Comisaría General de Información.
Como les pasa últimamente a todos los políticos españoles, se enteró por los medios de comunicación, conoció por la prensa que en los informes de la Policía aportados a Garzón en el caso del presunto chivatazo al dueño del bar Faisán aparecía su número de teléfono móvil.
Garzón lo sabía, conocía desde el minuto uno que entre los miles de números que llegaron a su juzgado, también estaba el del responsable de la Policía y la Guardia Civil. Pero no le dijo nada. No le comentó nada de nada en los frecuentes contactos privados que ambos mantuvieron, mientras Garzón manejaba la dirección del sumario del chivatazo. Los policías sólo incluían el número, pero no la identidad. Tampoco figuraba ningún tipo de relación extraña en aquellas fechas entre ese número móvil y los de los implicados, pero Camacho se sintió indignado con la actuación de los suyos, que en más de una ocasión calificó de desleal. Hay quien sostiene que, incluso, se llegó a plantear dimitir, pero optó por esperar para comprobar cómo evolucionaba la investigación del caso.
Lo que sí se produjo acto seguido (era principios del año 2009) fue una intervención de los especialistas telefónicos del Centro Nacional de Inteligencia. ¿Cuál era su intención? Blindar aún más si se podía las telecomunicaciones del responsable de seguridad del Estado. Los agentes dispusieron dispositivos más modernos que evitan, incluso, que las llamadas de Camacho puedan ser detectadas aunque el espía esté a menos de 50 metros y con el polémico maletín. Ese maletín con tecnología de última generación que permite conocer las conversaciones en tiempo real de una persona, sea cual sea el número desde el que habla siempre y cuando esté en un radio cercano de un par de kilómetros.
En aquellas fechas, la sensación que se instaló en Interior en el CNI es que el número dos del ministerio había sido espiado. Y que esos espías podían, incluso, pertenecer a las Fuerzas de Seguridad del Estado. Finalmente fue la llegada del juez Ruz al juzgado la que puso en evidencia que los contactos de Camacho con los imputados por el 'caso del Faisán' tenían algo más de recorrido y ordenó que se investigaran sus movimientos telefónicos. Finalmente, atendiendo a los informes policiales, el instructor declinó tomar testimonio a Camacho, de momento.

lunes, 21 de marzo de 2011

El CNI niega haber espiado al exlehendakari Ibarretxe

El CNI niega haber espiado al exlehendakari Ibarretxe


El director del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), Félix Sanz Roldán, negó ayer en el Congreso que su departamento hubiese espiado al exlehendakari Juan José Ibarretxe o a otros políticos de su gobierno o del PNV. Sanz Roldán aclaró en la comisión de secretos oficiales, celebrada a puerta cerrada, que el CNI nunca ha espiado ni a Ibarretxe ni a ningún otro político de ningún partido y menos a un gobierno autonómico, actuación que recordó, además, sería ilegal.

Sanz Roldán aclarará al Congreso el supuesto espionaje del CNI a Ibarretxe

El director del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), Félix Sanz Roldán, comparece hoy en la Comisión de fondos reservados del Congreso para aclarar el supuesto espionaje de este organismo al PNV y al ex lehendakari Juan José Ibarretxe.Sanz también dará explicaciones, a petición de IU, sobre las operaciones de los servicios de inteligencia españoles en las zonas de Afganistán en las que están presentes las Fuerzas Armadas, según han confirmado fuentes parlamentarias.El pasado 21 de enero, el diario Deia informó de que un testigo de la presunta trama de espionaje de agentes de la Ertzaintza a dirigentes del PP de Álava declaró ante el juez que investiga el caso haber espiado a Ibarretxe y al PNV para el Centro Nacional de Inteligencia (CNI).

viernes, 18 de marzo de 2011

«Tarta» fue candidato del PP y espió luego a Innovación Democrática

«Tarta» fue candidato del PP y espió luego a Innovación Democrática





Jesús María Fernández Benito, «Tarta» -el ex alto cargo del Departamento de Interior que espió al lehendakari Juan José Ibarretxe para el CNI-, también pasó a la Ertzaintza información sobre Innovación Democrática, un partido del tipo UPyD, que en Araba estaba formado por ex miembros de UA y del Foro Ermua y del que fue candidato en 2007. Cuatro años antes, fue en la lista municipal del PP de Bergara y ofreció datos sobre plataformas de la izquierda abertzale.

Jesús María Fernández Benito -conocido como Tarta, Txusma y Jeje- ha alcanzado relevancia mediática después de haberse jubilado y marchado de Euskal Herria. Mañana, el director general del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), Félix Sanz Roldán, deberá responder en la comisión de secretos del Congreso de los Diputados a las preguntas del PNV sobre el alcance de su espionaje al lehendakari Juan José Ibarretxe.
Datos sobre Fernández Benito aparecían en las fichas intervenidas al ex dirigente del ABB Aitor Telleria. Y, cuando fue llamado a declarar por el juez en calidad de perjudicado, se explayó sobre sus actividades. Luego lo ha hecho también ofreciendo entrevistas o enviando escritos a medios como «El Mundo» y «El País», ocultando su identidad real. Por un lado, señaló que se aprovechó de su puesto en Lehendakaritza, donde «no hacía nada», para «vigilar un poquito a Ibarretxe y compañía». Por otro, acusó al EBB, y en concreto al fallecido Gorka Agirre, de dirigir la Ertzaintza por encima de Juan María Atutxa y Javier Balza.
Tarta, nacido en Bilbo, dice haber sido militar y haber colaborado con los servicios secretos del franquismo desde 1963. Cuando iba a crearse la Ertzaintza, trabajaba en el Gobierno Civil como experto en transmisiones y Luis María Retolaza le llamó en 1981 para participar en la puesta en marcha de la nueva Policía. Según relató al juez, pasó a ser un hombre de confianza del consejero y también de Genaro García Andoain. Oficialmente, fue jefe de operaciones de Protección Civil, pero asegura que Retolaza le dijo que «aunque estés adscrito a otra unidad, tú dependes de mí».
Sus relaciones con la Guardia Civil y los servicios secretos españoles eran conocidas y cuando Juan María Atutxa llegó al Departamento de Interior, en 1991, lo mandó al Servicio de Meteorología; de allí lo trasladaron a Presidencia, a un puesto que definió ante el juez como «vacío de contenido», pero que le sirvió, según contó, para transmitir al CNI datos sobre el lehendakari, el PNV y el Gobierno de Lakua.
Relacionado con el PP
Las nuevas ocupaciones profesionales las combinó Jesús María Fernández Benito con algunas incursiones en la actividad política y el ejercicio de tareas de enlace entre la Unidad de Información de la Ertzaintza y los servicios secretos españoles.
En el ámbito político, Fernández Benito ha reconocido su relación con el PP. Precisamente, fue el director gerente de este partido en Gasteiz quien le puso en contacto con su último enlace en la Ertzaintza.
Pero, además, el nombre de Jesús María Fernández Benito aparece también como el número dos de la candidatura del PP al Ayuntamiento de Bergara en las elecciones municipales de 2003.
Sin embargo, no fue ésta su única incursión en el terreno electoral. Cuatro años más tarde figura como número dos de Innovación Democrática a las Juntas Generales de Araba, por la circunscripción de Gasteiz. Innovación Democrática fue un partido que en la CAV estuvo constituido por algunas personas procedentes de Unidad Alavesa y sectores del ámbito del Foro Ermua y similares. Uno de sus coordinadores en la CAV fue Ernesto Ladrón de Guevara, que definió la nueva formación como «una alternativa al actual modelo de partido» para «corregir los vicios de los oligopolios dentro de las formaciones, para primar más a los ciudadanos y menos a las estructuras políticas».
La candidatura a las Juntas Generales en la que participaba Tarta no pudo concurrir finalmente a aquellos comicios, ya que incumplía el criterio de paridad establecido por la normativa electoral.
Lo que no queda claro es si Tarta se acercó a Innovación Democrática por convicciones políticas o por razones «profesionales». O quizá fuera una combinación de ambas cosas porque, según los documentos judiciales que obran en poder de este diario, «CK95» o «5099», que son las claves de informante de Jesús María Fernández Benito en la Unidad de Información y Análisis de la Ertzaintza, dio cuenta a su enlace policial al menos en dos ocasiones sobre Innovación Democrática .
La primera vez fue el 13 de abril de 2007 y hablaron sobre «listas electorales de INNDE». En la segunda ocasión, el 28 de mayo, pasadas ya las elecciones, el asunto del contacto fue «fracaso de INNDE». Esta formación apenas obtuvo votos. Lo que cualquiera puede preguntarse es por qué la Ertzaintza reunía información sobre un partido legal y «de orden».
Candidaturas independentistas
Las elecciones municipales de 2003, en las que Jesús María Fernández Benito se presentó en la lista del PP en Bergara, fueron las primeras que la izquierda abertzale tuvo que afrontar ilegalizada. Y Tarta fue una de las fuentes que informó a la Ertzaintza, que entonces dirigía Javier Balza, sobre los pasos que preveía dar esta opción política.
En la reunión mantenida el 8 de abril de 2003 en el «casco viejo de Gasteiz», Fernández Benito informó a su enlace de que «Batasuna va a crear una serie de plataformas que se van a presentar a las elecciones municipales de mayo de 2003 como candidaturas independientes». Y le dio los nombres de algunas de estas candidaturas en el territorio de Araba. La Ertzaintza consideró esos datos como información que «parece fiable».
Los encuentros de Tarta con su enlace en la Unidad de Información y Análisis documentados en los informes entregados por la Ertzaintza al Juzgado van desde abril de 2003 hasta el 20 de febrero de 2009. En este último el asunto abordado fue la obtención de «información sobre el asesor del delegado del Gobierno».
en el congreso
El director general del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), Félix Sanz Roldán, informará mañana en la comisión de secretos del Congreso sobre el supuesto espionaje de Jesús María Fernández Benito al lehendakari Juan José Ibarretxe y al PNV.
El PNV no consiguió que compareciera en Gasteiz
El PNV propuso que Jesús María Fernández Benito fuera llamado a declarar ante la comisión del Parlamento de Gasteiz que investiga el supuesto espionaje a diversas personalidades alavesas, entre las que figura como afectado el propio Tarta. El PSE y el PP se opusieron y no fue incluido en la lista. Cuando trascendieron las intenciones jeltzales, el ex cargo de Interior remitió un escrito a «El País» en el que advertía al PNV de que guarda «información sensible» sobre actuaciones que les afectan «muy negativamente» y que «les tienen que preocupar en gran medida». Les indicaba que, «si fueran inteligentes, evitarían a toda costa mi comparecencia». GARA
Contó a la Ertzaintza que el Gobierno supo el 11-M que no había sido ETA
Jesús María Fernández Benito le contó a su enlace de la Ertzaintza que el CNI seguía desde el mediodía del 11 de marzo de 2004 la pista de la yihad islámica como autora de las explosiones en los trenes y que para las 8 de la tarde el Gobierno español ya sabía que no había sido ETA, aunque trataba de relacionarla «por todos los medios» con los atentados hasta que pasaran las elecciones generales porque, de lo contrario, «todos se iban a ir al paro».
Según consta en la documentación de los archivos de la Ertzaintza en poder del Juzgado de Instrucción número 4 de Gasteiz, un agente de la Unidad de Investigación y Análisis se reunió con Fernández Benito para obtener información sobre las repercusiones de los atentados registrados en Madrid. Tarta le contó que, tras las explosiones, «personas relacionadas con el CNI en Gasteiz fueron movilizadas para que buscaran informaciones que relacionaran a ETA con Al Qaeda». Según dijo, «estas personas sabían desde el mediodía que había un coche con explosivos y algún documento árabe».
Fernández Benito añadió que, «según transcurría el día, empezaron a buscar una página web de origen italiano que podía comentar las relaciones de ETA con organizaciones árabes».
Por la información ofrecida por el ex alto cargo de Interior y colaborador de los servicios secretos españoles se tiene constancia de que el Gobierno español trataba desesperadamente de involucrar a ETA en los atentados, a pesar de saber que no era la autora de los mismos.
Según le relató Tarta al agente de la Ertzaintza, «sobre las 20.00 horas aproximadamente una de estas personas de Gasteiz habló varias veces con el periodista de Madrid de apodo Zulo. Este periodista le indicó que el Gobierno de Madrid está bastante jodido porque sabían que no había sido ETA y sí Al Qaeda. Que había que intentar por todos los medios relacionar a ETA con los árabes hasta después de las elecciones y que, si esto no se conseguía, todos se iban al paro».
El informe de la Ertzaintza añade que «al periodista de apodo Zulo, muy conectado con la Guardia Civil y el CNI, le indicaron que no sacarían ningún artículo sobre Al Qaeda y sí sobre la relación de ETA con los árabes. Que había que crear confusión hasta después de las elecciones, ya que había mucho en juego».
El propio informe de la Ertzaintza identifica al periodista Zulo como José María Zuloaga, redactor de «La Razón». Llamativamente, aproximadamente un año después, a partir del 2 de junio de 2006, Zuloaga pasa a figurar como una fuente notable de la Unidad de Información y Análisis de la Policía autonómica.
Los contactos entre el enlace policial y el periodista son prácticamente semanales. Zuloaga ofrece a la Ertzaintza datos que la Guardia Civil maneja sobre ETA y en un ocasión pide que le traduzcan un «Zutabe» al español. I.I.









sábado, 12 de marzo de 2011

los servicios de inteligencia del Reino Unido no parecen dignos herederos de 007


Puede que en el mundo de la ficción James Bond sea el más glamoroso y efectivo de los espías, pero en la vida real los servicios de inteligencia del Reino Unido no parecen dignos herederos de 007.
En el último de una serie de episodios que han avergonzado a la diplomacia británica, un equipo especial enviado a Libia para establecer contactos preliminares con los rebeldes que combaten al coronel Muamar Gadafi fue capturado… por los guardias de seguridad de una granja.
La avanzada, descrita como “un pequeño equipo diplomático” por el ministro de Relaciones Exteriores, William Hague, estaba integrada por dos agentes del servicio de secreto de inteligencia (MI6) y seis soldados de las tropas especiales británicas (SAS).
“Ellos experimentaron algunas dificultades que ya fueron resueltas satisfactoriamente. Ya salieron de Libia”, admitió Hague, quien este lunes se dirigirá al Parlamento para explicar el caso.
Por “dificultades” entiéndase su captura en una granja de trigo ubicada en las afueras de Bengasi, en el oriente libio, y varios días de interrogatorios a manos de los rebeldes, quienes sospechaban que podía tratarse de mercenarios contratados por Gadafi.
Para muchos analistas, el episodio también es un buen ejemplo del afán de protagonismo del Reino Unido en el mundo árabe, así como de sus problemas para influir decisivamente sobre los acontecimientos en la región.
Error tras error
Los problemas de Londres en Libia se iniciaron con la accidentada operación de evacuación de los ciudadanos británicos, que fue duramente criticada.
La diplomacia del Reino Unido tampoco se cubrió de gloria cuando el ministro Hague anunció, equivocadamente, que Gadafi había huido del país rumbo a Venezuela.

“William Hague”
Luego, el primer ministro David Cameron anunció que estaba estudiando la posibilidad de imponer una zona de exclusión aérea sobre Libia, pero la posibilidad fue rápidamente desestimada por Estados Unidos y sus aliados.

Y una propuesta británica de apoyar con armas a los grupos opositores a Gadafi se tuvo que transformar rápidamente en una oferta de asesoramiento, luego de que los rebeldes dijeran públicamente que no querían ser vistos como instrumento de intereses extranjeros.
“Me alegra que este episodio en particular haya terminado como una farsa y no como una tragedia”, le dijo a la BBC el ex embajador británico en Libia, Oliver Miles, refiriéndose a la captura de los “enviados” británicos.
La operación fue descrita como “aparentemente incompetente” por el especialista en asuntos de seguridad de la BBC, Frank Gardner.
“No había necesidad de hacer las cosas como si se tratara de una película de capa y espada”, explicó Gardner.
Algo similar dijo Essam Gheriani, uno de los miembros del comité coordinador que los rebeldes han instalado en la ciudad de Bengasi.
“Llegar en medio de la noche con un equipo de espionaje, varias armas y pasaportes… Ésa no es la forma de establece contacto”, afirmó Gheriani en declaraciones recogidas por el diario británico The Guardian.
Nuevos esfuerzos
A pesar de los traspiés, el gobierno del Reino Unido insistió en que seguirá intentando establecer contacto con los rebeldes libios.
“Nuestra intención es, luego de consultar con la oposición, enviar otro equipo para fortalecer el diálogo a su debido tiempo”, dijo Hague.
Y el ex embajador Oliver Miles hizo notar que el Reino Unido no ha sido el único país en ser avergonzado militarmente en Libia, en lo que va del conflicto.
Efectivamente, el gobierno de Holanda está negociando la liberación de tres de sus infantes marina capturados por tropas leales a Gadafi.
Según las autoridades holandesas, los militares estaban ayudando en las labores de evacuación cuando su helicóptero fue interceptado.



Servicios de inteligencia de EE.UU. creen que los rebeldes no derrotarán a Gaddafi


"A largo plazo el régimen prevalecerá", comentó el director del organismo, aludiendo a los inmensos arsenales de 

armas del líder libio.





El director de losservicios de inteligencia de Estados Unidos,James Clapper, señaló hoy que no cree que el líder libio Muammar Gaddafi pueda ser derrotado fácilmente por los rebeldes.

El régimen de Gaddafi tiene mejores armas que los insurgentes, señaló Clapper en una comparecencia ante el Congreso norteamericano. "Creemos que el régimen de Gaddafi prevalecerá a largo plazo", agregó.

El jefe de la inteligencia estadounidense también habló de una posible parálisis en el conflicto, donde el bastión rebelde de Bengasi se convierta en una especie de "mini- Estado".

Clapper fundamentó su estimación apuntando a los inmensos arsenales de armas en poder de Gaddafi, equipos entre los que se encuentran misiles antiaéreos y sistemas de radares.

La defensa antiaérea es la segunda más grande de la región detrás de la de Egipto, señaló. No obstante, indicó que el desarrollo de la situación en Libia cambia continuamente por lo que es "difícil dar estimaciones".

El jefe de la agencia de inteligencia del Pentágono, el teniente general Ronald L. Burgess, aseguró que el momento es favorable a Gaddafi, aunque no se aventuró a asegurar que fuera a ganarle la batalla a los rebeldes.

El presidente estadounidense Barack Obama llamó a Gaddafi a dejar el poder, mientras que su administración está explorando vías para aumentar la presión en un momento en que toda la comunidad internacional está tratando de hallar una solución al conflicto.

Estados Unidos ha congelado más de US$ 30 mil millones en activos pertenecientes al gobierno de Gaddafi. También la Unión Europea ha impuesto sanciones al líder libio.

La Casa Real, Moncloa, ministerios y embajadas reciben a diario ataques informáticos. El CNI vigila sus terminales y ha puesto en marcha sistemas de protección

El ataque informático registrado este fin de semana en el Ministerio de Hacienda francés no ha cogido por sorpresa al CNI. En España, los ordenadores de la Casa Real, Moncloa, ministerios o embajadas sufre casi a diario esto tipo de ‘invasiones’. Pero el CNI les protege.



El ataque informático que ha sufrido el ministerio de Hacienda francés el pasado fin de semana ha sido considerado por las fuerzas de seguridad galas como uno de los peores de la historia del país. El objetivo de los piratas era obtener expedientes con información sensible sobre la presidencia francesa del G-20.
En España, las fuerzas de seguridad y los servicios de inteligencia detectan habitualmente inicios de ataque contra ordenadores de las administraciones públicas. Según fuentes del CNI, consultadas por El Confidencial Digital, los ordenadores de altos cargos del Estado son atacados “prácticamente a diario” por piratas informáticos.
Las fuentes consultadas aseguran que el objetivo primordial que buscan los atacantes es la sustracción de información sensible, reservada y confidencial que se encuentra en los discos duros y servidores de correo electrónico de, entre otros, la Casa Real,Moncloaministerios, secretarías de Estado y embajadas.
El procedimiento que utilizan los hackers consiste en el envío de un correo electrónico a una dirección previamente seleccionada. Normalmente, dirigido a altos funcionarios del Estado, cuyas direcciones de email pueden encontrarse con relativa facilidad en la red.
Ese correo electrónico lleva adjunto un archivo infectado con un troyano, un virus que permite a quien lo envía tener acceso al disco duro de quien recibe el ataque. Según las fuentes consultadas por ECD, si el archivo es lo suficientemente sofisticado “pasará el filtro del antivirus”.
A partir de ese momento, todas las comunicaciones que entren o salgan del ordenador infectado quedarán registradas en el ordenador del pirata informático. Dicho de otra forma, el atacante dispondrá de un completo registro de lo que hace y dice el usuario del ordenador infectado.
Para evitar que esto ocurra en terminales y equipos que suelen manejar información sensible y reservada queden expuestos a ataques, el Centro Criptológico Nacional –dependiente del Centro Nacional de Inteligencia- lleva años poniendo en marcha un sistema que evita intrusos indeseados en las comunicaciones entre altos cargos del Estado.
Según las fuentes consultadas por ECD, por el CCN pasan los ordenadores y móviles –que actúen como receptores de email- que actualmente utilizan todos los altos cargos del Estado, desde el rey hasta un secretario de Estado.
Los expertos del centro trabajan diariamente diseñando programas informáticos y dispositivos capaces de encriptar estas comunicaciones, haciendo que cualquier fuga de información sea indescifrable para un pirata informático.

viernes, 11 de marzo de 2011

El director general del CNI responderá el 15 de marzo en el Congreso sobre el supuesto espionaje al PNV y a Ibarretxe





El director general del Centro Nacional de Inteligencia (CNI),  Félix Sanz Roldán, responderá el próximo martes, 15 de marzo, en la comisión de control de los créditos destinados a gastos reservados del Congreso de los Diputados, sobre el supuesto "espionaje" al que se habría sometido al PNV y al anterior lehendakari, el nacionalista Juan José Ibarretxe, según informaron a Europa Press fuentes parlamentarias.
   El portavoz del PNV en la Cámara baja, Josu Erkoreka, registró el pasado mes de enero una solicitud para que compareciera el director general del CNI con el fin de que aclarara "la vigilancia ejercida sobre el PNV, en general, y el lehendakari Ibarretxe, en particular", según el testimonio de un ex funcionario del Departamento de Interior del Gobierno vasco ante el Juzgado de Instrucción número 4 de Vitoria, que investiga el presunto caso de corrupción y espionaje político en Álava.
   Erkoreka considera "de extrema gravedad" el contenido de la declaración ante la autoridad judicial de uno de los testigos, conocido como "El Tarta", en la que aseguraba que se habría suministrado al CNI información diversa sobre el PNV y, en especial, sobre la actividad "de la máxima autoridad pública vasca".
   Por ello, exigió una "aclaración de lo ocurrido" con el fin de que se puedan "depurar todas las responsabilidades" en torno a esta cuestión.
   La comisión de control de los créditos destinados a gastos reservados del Congreso, en la que comparecerá Sanz Roldán, se celebrará, finalmente, el 15 de marzo, a las 13.00 horas.