España Europa

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lunes, 22 de agosto de 2011

INTELIGENCIA MILITAR

INTRODUCCIÓN

El objetivo de este documento es ofrecer una traducción [NO OFICIAL] al español del discurso de despedida de Robert Gates, actual Secretario de Estado de Defensa de EEUU, quien cesará en su cargo el próximo 30 JUN 11.
El discurso fue pronunciado durante la reunión de Ministros de Defensa de la OTAN, celebrada en Bruselas (Bélgica), el pasado 10 JUN 11.
En la conclusiones se ofrecerá un breve análisis de probables implicaciones para el Reino de España, así como de posibles extrapolaciones para el CIFAS y los subsistemas de Inteligencia Militar y Anfibia de Infantería de Marina. Por último, se ofrecerán algunas recomendaciones para nuestros destinatarios en todos los niveles: táctico, operacional y estratégico.

DESARROLLO

La Agenda de Seguridad y Defensa (futuro de la OTAN)
Pronunciado por el Secretario de Defensa Robert M. Gates, Bruselas (Bélgica).
Viernes, 10 de junio de 2011
Le agradezco, señor Secretario General Jaap, su amable introducción.
Y mis gracias también para Giles Merritt y la Agenda de Seguridad y Defensa, por la oportunidad que me brindan de hablar hoy aquí. Este es el día once de un viaje internacional de 11 días, así que espero que comprendan que esté más pendiente de volver a casa. Pero me alegro, en este momento y en este lugar, de poder compartir con ustedes esta mañana algunas reflexiones sobre la relación de seguridad transatlántica, en el que será mi último discurso político como Secretario de Defensa de EEUU.
La seguridad de este continente, con la OTAN como principal instrumento para proteger esa seguridad, ha sido el interés que ha absorbido la mayor parte de mi vida profesional.
En muchos sentidos, el evento de hoy me remonta a mis comienzos. El primer gran discurso que pronuncié después de asumir este cargo, hace ya casi cuatro años y medio, fue también en el Viejo Continente, durante la Conferencia de Seguridad de Múnich. El tema era el estado de la Alianza Atlántica, que por aquel entonces estaba siendo puesta a prueba, debido al resurgir de los talibanes en Afganistán. Hoy me gustaría compartir algunas reflexiones de despedida sobre el estado de este proyecto de seguridad trasatlántica, que cuenta ya más de 60 años de antigüedad, y que incluyen:
  • Dónde se encuentra la misión de la alianza en Afganistán, puesto que entramos en una fase de transición crítica;
  • Las graves carencias de capacidades de la OTAN, y otros defectos institucionales que han quedado al desnudo por la operación en Libia;
  • La necesidad militar —y política— de arreglar esas deficiencias, si la alianza de seguridad transatlántica quiere ser viable en adelante;
  • Y en términos más generales, la creciente dificultad de EEUU para mantener su actual apoyo a la OTAN, si es el contribuyente norteamericano quien tenga que seguir cargando con la mayor parte del peso en el seno la Alianza.
Comparto estas ideas en un espíritu de solidaridad y amistad, consciente de que los verdaderos amigos de vez en cuando tienen que hablarse sin rodeos, por el bien de ese interés superior y esos valores que nos unen.
En primer lugar, algunas palabras sobre Afganistán. Acabo de regresar de tres días de visitas y encuentros con nuestras tropas y comandantes allí, y vuelvo impresionado e inspirado por los cambios que los últimos meses han tenido lugar sobre el terreno. No es ningún secreto que, durante demasiado tiempo, el esfuerzo militar internacional en Afganistán ha sufrido de una falta de enfoque, recursos y atención, una situación exacerbada por el hecho de que el principal foco de atención de EEUU durante la mayor parte de la pasada década fuera Irak.
Cuando la OTAN acordó en la Cumbre de Riga, en 2006, tomar la iniciativa para garantizar la seguridad en todo el país, sospecho que muchos aliados supusieron que la misión sería básicamente de mantenimiento de paz, de reconstrucción y de ayuda al desarrollo, más parecida a los Balcanes. En vez de eso, la OTAN se vio envuelta en una dura lucha contra unos talibanes determinados y resurgidos, que retornaban con fuerza de sus de sus santuarios en Pakistán.
Pronto los desafíos inherentes a cualquier operación de la coalición salieron a la superficie: salvedades nacionales que maniataban a los comandantes aliados, a veces de manera exasperante; la incapacidad de muchos aliados para cumplir con los compromisos acordados y, en algunos casos, contribuciones dispares a lo loco por diferentes estados miembro. Las frustraciones por estos obstáculos a veces entraba en ebullición a la luz pública. Yo tenía algunas palabras escogidas que decir sobre este asunto, durante mi primer año en el cargo, calificadas desfavorablemente en su momento por uno de mis colegas ministros en la OTAN como “diplomacia del megáfono“.
Sin embargo, como resultado de todo ello, la OTAN —como una alianza colectiva— ha superado en su mayor parte la misión en Afganistán. Consideren que cuando me convertí en Secretario de Defensa en 2006, había unos 20.000 soldados no estadounidenses de países OTAN en Afganistán. Hoy esa cifra es de aproximadamente 40.000. Más de 850 soldados no estadounidenses de estados miembros de la OTAN han sacrificado su vida en Afganistán. Para muchos países aliados se trataba de las primeras bajas militares que sufrían desde el final de la Segunda Guerra Mundial.
Francamente, hace cuatro años nunca me hubiera esperado que la Alianza fuera a sostener esta operación a este nivel durante tanto tiempo, ni mucho menos que sumara significativamente más fuerzas en 2010. Es un crédito a las valientes tropas de la ISAF sobre el terreno, así como a los gobiernos aliados, que han expuesto los argumentos a favor de la misión en Afganistán en circunstancias políticas difíciles dentro de su propio país.
Durante los últimos dos años, EEUU ha completado un dramático giro en sus prioridades militares de Irak hacia Afganistán, proporcionando refuerzos a los aliados que han estado manteniendo con dos cojones la línea del frente en el sur. Esos nuevos recursos —combinados con una nueva estrategia— han transformado decisivamente el impulso militar sobre el terreno, con los talibanes expulsados de sus antiguos refugios.
Mientras el Presidente Obama está todavía considerando el tamaño y el ritmo del comienzo de la retirada de tropas en julio, les puedo asegurar que no habrá precipitación en las salidas. La inmensa mayoría de la oleada de fuerzas que ha llegado durante los dos años pasados se quedará hasta pasada la temporada de combates del verano. También vamos a reasignar a muchas tropas desde áreas transferidas a control afgano hacia otras provincias y distritos menos seguros. [COMMENT España no se incluirá en esas tropas END COMMENT]
Como los talibanes intentarán llevar a cabo su inevitable contraataque, diseñado para incrementar las bajas de la ISAF y socavar la voluntad internacional, ahora es el momento de capitalizar los beneficios de los últimos 15 a 18 meses: mediante el mantenimiento de la presión sobre los talibanes y reforzando el éxito militar con una gobernanza mejorada, la reintegración y, en última instancia, la reconciliación política. Dado lo que he visto y oído —no sólo durante mi reciente visita a Afganistán, sino también durante los últimos dos años—, creo que esos beneficios pueden arraigarse y sostenerse a lo largo del tiempo con el adecuado apoyo aliado. Se ha logrado demasiado, a un precio demasiado alto, como para dejar que ese impulso se vaya a la mierda justo ahora que el enemigo se encuentra a la defensiva. Para ese fin, no podemos permitirnos el lujo de tener a algunas naciones contribuyendo con tropas, pero que retiren sus fuerzas con su propio calendario, de una manera que socave la misión y le incremente los riesgos a los demás aliados. [COMMENT Hipótesis: España tiene su propio calendario para la retirada de Afganistán. Elecciones generales 2012 END COMMENT]. El camino a seguir en Afganistán es: “Juntos entramos, juntos salimos“. Sólo entonces nuestras tropas podrán volver a casa con el honor y el reconocimiento que tan bien merecidos tienen, y la alianza transatlántica habrá superado su primera gran prueba del siglo XXI:
  • Infligiendo una derrota estratégica e ideológica a los grupos terroristas que amenazan a nuestros países;
  • Dando esperanzas de futuro a una gente que lleva sufriendo demasiado;
  • Proporcionando un camino hacia la estabilidad para una parte del mundo de importancia crítica.
Aunque podamos estar orgullosos de lo que se ha logrado y sostenido en Afganistán, la misión de la ISAF ha dejado en evidencia importantes deficiencias en el seno de la OTAN: en sus capacidades militares y en su voluntad política. A pesar de contar con más de 2 millones de soldados uniformados —SIN contar a los militares de EEUU—, la OTAN se las ha visto canutas, a veces hasta la desesperación, para sostener un despliegue de 25 a 40.000 efectivos, no sólo en botas sobre el terreno, sino en recursos de apoyo cruciales, tales como helicópteros, aviones de transporte, mantenimiento, inteligencia, vigilancia y reconocimiento, y mucho más.
Cambiando de tercio, a la operación de la OTAN en Libia, se ha vuelto jodidamente claro que deficiencias similares —en la capacidad y en la voluntad— tienen el potencial de poner en peligro la habilidad de la Alianza para llevar a cabo una campaña aeronaval integrada, efectiva y sostenida. Tengan en cuenta que la operación “Unified Protector” es:
  • Una misión con un amplio apoyo político;
  • Una misión que no involucra tropas terrestres expuestas al fuego enemigo;
  • Y, por si esto fuera poco, es una misión a las puertas de Europa, que está considerada de serlo por el interés vital de Europa.
Podemos estar seguros, para comenzar, de que la misión de la OTAN en Libia ha cumplido con sus objetivos militares iniciales: dejando fuera de servicio a la fuerza aérea de Gadafi y reduciendo su capacidad de proseguir una guerra ofensiva contra sus propios ciudadanos. Y mientras la operación ha sacado a relucir algunas deficiencias ocasionadas por la escasez de fondos, también ha mostrado el potencial de la OTAN, con una operación en la que los europeos están tomando la iniciativa con el apoyo estadounidense. Sin embargo, mientras que cada miembro de la Alianza votó a favor de la misión en Libia, menos de la mitad no ha participado en absoluto, y menos de un tercio ha querido participar en las misiones de ataque. [COMMENT España no participa en las operaciones de ataque END COMMENT] Francamente, muchos de esos aliados sentados en el banquillo lo hacen así, no porque no quieran participar, sino sencillamente porque no pueden. Las capacidades militares simplemente no están ahí.
En particular, faltan recursos de inteligencia, vigilancia y reconocimiento, que permitirían a más aliados involucrarse y marcar la diferencia. El avión de combate más avanzado sirve de poco uso si los aliados no tienen los medios para identificar, procesar y atacar objetivos como parte de una campaña integrada. Para ejecutar la campaña aérea, el Centro de Operaciones Aéreas de la OTAN en Italia requirió un incremento muy importante de especialistas en adquisición de blancos, la mayoría provenientes de EEUU, para hacer ese trabajo. Una inyección de personal “justo a tiempo” que puede no estar siempre disponible para futuras contingencias. Tenemos el espectáculo de un centro de operaciones aéreas diseñado para controlar más de 300 salidas de combate diarias, pero pasándolas canutas para lanzar 150. Además, la alianza militar más poderosa de la Historia lleva sólo 11 semanas en una operación contra un régimen pobremente armado, en un país escasamente poblado, y ya muchos aliados están empezando a quedarse cortos de munición, necesitando a EEUU, una vez más, para compensar la diferencia.
En el pasado me he preocupado abiertamente de que la OTAN se acabara convirtiendo en una alianza de dos clases: entre la de los miembros que se especializan en tareas “blandas”: humanitarias, de desarrollo, de mantenimiento de paz o negociaciones; y los que ejecutan las misiones “duras” de combate [COMMENT. El Reino de España pertenece a la primera clase]. Entre los que tienen la intención y son capaces de pagar un precio y soportar las cargas de los compromisos de la alianza; y esos otros que disfrutan de los beneficios de ser miembros de la OTAN —ya se trate de garantías de seguridad o bien de alojar cuarteles generales [COMMENT El cuartel general de Retamares END COMMENT]—, pero no quieren compartir los riesgos y los costes. Esto ya no es más una preocupación hipotética. Ahí nos encontramos hoy. Y eso es algo inaceptable.
Parte de este atolladero proviene de la falta de voluntad, en gran medida debida a la falta de recursos en este periodo de austeridad. Para todos, salvo para un puñado de aliados, los presupuestos de defensa —en términos absolutos, como una parte de la producción económica— han sido privados crónicamente de una financiación adecuada durante mucho tiempo, con unos déficits que se incrementan sobre sí mismos cada año. A pesar de las exigencias de la misión en Afganistán —la primera guerra “caliente” luchada por tierra en la historia de la OTAN—, el gasto total de defensa europeo se redujo, según ciertas estimaciones, cerca de un 15% durante la década que siguió al 11-S. Por otra parte, el aumento de los gastos de personal, combinados con las exigencias de preparación y equipamiento para los despliegues afganos, ha consumido una parte cada vez mayor de unos presupuestos de defensa ya de por sí escasos. El resultado es que las cuentas de inversión en futuras modernizaciones y otras capacidades no relacionadas directamente con Afganistán están siendo exprimidas, como lo estamos viendo hoy en Libia.
Yo soy el último de una ristra de secretarios de defensa de EEUU, que ha urgido a los aliados en privado y en público, a menudo con exasperación, para que cumplan los puntos de referencia de la OTAN acordados para gastos de defensa. Sin embargo, la realidad fiscal, política y demográfica hace improbable que esto vaya a suceder pronto, ya que incluso puntales militares como el Reino Unido se han visto forzados a cambiar el camón con grandes recortes en la estructura de la fuerza. Actualmente, tan sólo cinco de los 28 aliados: EEUU, Reino Unido, Francia, Grecia y Albania, superan el acuerdo del 2% del PIB para gastos de defensa.
Lamentablemente, pero siendo realistas, esta situación resulta muy poco probable que cambie. El desafío relevante para nosotros hoy, por lo tanto, ya no es más el nivel total para gastos de defensa de los aliados, sino de qué manera se asignarán esos recursos limitados (y cada vez más escasos), y para qué prioridades. Por ejemplo, aunque algunos de los miembros más pequeños de la OTAN posean unas modestas fuerzas armadas en cuanto a tamaño y financiación, que no cumplen con el umbral del 2%, varios de esos aliados han logrado pelear bien por encima de su peso, debido a la forma con la que emplean los recursos de que disponen.
En la operación de Libia, Noruega y Dinamarca han proporcionado el 12% de los aviones de combate aliados y hasta ahora han atacado alrededor de un tercio de los objetivos. Bélgica y Canadá también están realizando importantes contribuciones a las misiones de ataque. Estos países, con sus limitados recursos, han hallado vías para llevar a cabo la instrucción, comprar el material y desplegar las plataformas necesarias para desarrollar una contribución militar creíble.
Estos ejemplos son las excepciones. A pesar de la imperiosa necesidad de gastar más en equipamiento vital [COMMENT DGAM vs Junta de Reglas de Infantería de Marina END COMMENT], y el personal adecuado para apoyar las misiones en curso —unas necesidades que han saltado a la vista durante las dos últimas décadas—, demasiados aliados no han estado dispuestos a cambiar radicalmente la manera según la cual establecen sus prioridades y destinan sus recursos. Sin EEUU, los miembros de la OTAN se gastan en conjunto más de 300 mil millones de dólares anuales en defensa, lo cual, si se destinara sabia y estratégicamente, podría comprar una cantidad considerable de capacidades militares utilizables. En vez de eso, los resultados son significativamente menores que la suma de las partes. Esto no sólo ha menoscabado las operaciones en curso, sino que además constituye un mal augurio para garantizar que la OTAN tenga esas capacidades clave de la alianza común del futuro.
Con la mirada puesta en el futuro, y para evitar esa posibilidad muy real de la irrelevancia militar colectiva, los países miembros deben examinar nuevos enfoques para incrementar sus capacidades de combate: en la adquisición, en la instrucción, en la logística, en el sostenimiento. Mientras resulta evidente que los miembros de la OTAN deberían hacer más para tener un fondo común de recursos militares, iniciativas tales como la “Defensa Inteligente” no constituyen una panacea. En el análisis final, no hay sustituto para las naciones que proporcionan los recursos necesarios para tener las capacidades militares que la Alianza necesita cuando afronta un reto de seguridad. En última instancia, las naciones deben ser responsables de su participación justa en la defensa común.
Permítanme concluir con algunas reflexiones sobre el contexto político contra el cual todos nosotros debemos lidiar. Como todos ustedes saben, la grave situación fiscal de EEUU está ahora ejerciendo presión sobre nuestro presupuesto de defensa, y nos encontramos en un proceso de valoración sobre dónde EEUU puede o no aceptar más riesgos, como resultado de la reducción del tamaño de nuestras fuerzas armadas. Nos quedan por delante decisiones peliagudas, que afectan a cada parte de nuestro gobierno, y en ocasiones como esta, el escrutinio recae inevitablemente sobre el coste de nuestros compromisos en el exterior: desde la ayuda exterior a las bases militares, el apoyo y las garantías militares.
El Presidente Obama y yo creemos que a pesar de las presiones presupuestarias, supondría un grave error para EEUU retirarse de sus responsabilidades globales. Y la semana pasada en Singapur esbocé muchas de las áreas donde el compromiso de defensa de EEUU y la inversión en Asia se han planificado para seguir creciendo durante los años venideros, incluso si los aliados tradicionales de EEUU en esa región asumen legalmente el papel de socios de pleno derecho para su propia defensa.
En lo que a Europa respecta, durante la mayor parte de estas seis décadas han sido relativamente pocas las dudas o el debate en Estados Unidos sobre el valor y la necesidad de la alianza transatlántica. Los beneficios de una Europa unida, próspera y libre, tras haber sido devastada dos veces por unas guerras que requirieron la intervención norteamericana, resultaban evidentes. Por lo tanto, para la mayoría de los gobiernos estadounidenses de la Guerra Fría se podían justificar las inversiones de defensa y las costosas bases avanzadas, que constituían aproximadamente el 50% de todo el gasto militar de la OTAN. Pero unas dos décadas después de la caída del Muro de Berlín [COMMENT Descansen en paz la URSS y el Pacto de Varsovia END COMMENT], la cuota de EEUU para gastos de defensa de la OTAN se ha incrementado ahora en más de un 75%; en un momento en el cual se están considerando en nuestro país recortes presupuestarios y de prestaciones políticamente dolorosos.
La cruda realidad es que habrá una disminución del apetito y la paciencia en el Congreso de los EEUU —y en el cuerpo político estadounidense salta a la vista— de gastar unos fondos cada vez más preciosos en nombre de unas naciones que, por lo visto, no están dispuestas a dedicar los recursos necesarios o hacer los cambios oportunos para ser unos socios serios y capaces en su propia defensa. Naciones aparentemente dispuestas y ansiosas para los contribuyentes estadounidenses de asumir la creciente carga de seguridad dejada por las reducciones en los presupuestos de defensa europeos.
En efecto, si las tendencias actuales de disminución de las capacidades de defensa europea no se paran y se cambian totalmente, los futuros líderes políticos de EEUU —esos para quienes la Guerra Fría no fue la experiencia formativa que ha sido para mí— probablemente no tengan en cuenta que el rendimiento de la inversión de EEUU en la OTAN valga su costo. [COMMENT Hipótesis: Sarah Palin 2012 END COMMENT]
Lo que he esbozado es la posibilidad real de un futuro nada halagüeño, si no funesto, para la alianza transatlántica. Dicho futuro es posible, pero no inevitable. La buena noticia es que los miembros de la OTAN —individual y colectivamente— lo tienen muy al alcance de sus medios para frenar y cambiar completamente estas tendencias, y generar, en cambio, un futuro muy diferente:
  • Realizando un serio esfuerzo por proteger los presupuestos de defensa de verse más destripados durante la próxima ronda de medidas de austeridad;
  • Mediante una mejor asignación (y coordinación) de los recursos que tenemos, y
  • Continuando hasta el final con las obligaciones con la alianza y las de unos con otros.
No resulta demasiado tarde para Europa corregir el rumbo de sus instituciones de defensa y sus relaciones de seguridad. Pero hará falta el liderazgo de los dirigentes y responsables políticos de este continente. Esto no puede conseguirse, exigirse o imponerse desde el otro lado del Atlántico.
A lo largo de la vida de la alianza transatlántica no han faltado las disputas ni los roces. Pero a pesar de todo, hemos podido lograr grandes cosas conforme avanzaba el tiempo. Nos reuníamos para tomar decisiones difíciles, a pesar de la disensión en casa y las amenazas en el extranjero. Y me anima saber que podemos hacerlo de nuevo.

CONCLUSIÓN

RECOMENDACIONES


“Hombres orquesta”, el Sistema de Inteligencia de las Fuerzas Armadas (SIFAS) y las capacidades C4ISTAR en Infantería de Marina

14 05 2011
SIN CLASIFICAR - NATO UNCLASSIFIED
BORRADOR 3º - THIRD DRAFT
Deliberate production is employed when there is sufficient time to thoroughly evaluate, analyze, and synthesize all available information and produce a formal intelligence product such as a written intelligence estimate, scheluded report or detailed target/objective area study.
Inmediate production is conducted to identify, process, and place in context elements of data, information, and intelligence that have a direct effect on ongoing or near-term operations.
Cfr.: Marine Corps Warfighting Publication (MCWP) 2-1, Intelligence Operations. Fecha: 10 SEP 2003. Pág. 3-12.
ASUNTO: Traducción del artículo “The Perils Of Multitasking In War” y análisis de sus posibles extrapolaciones para el Sistema de Inteligencia de las Fuerzas Armadas (SIFAS) y las capacidades C4ISTAR en Infantería de Marina.
FECHA/HORA: 14XXXXL ABR 11

REFERENCIAS

Este artículo no refleja la postura oficial del Ministerio de Defensa ni tampoco de ninguna de sus unidades, buques centros u organismos.
Esta entrada es de elaboración propia y está redactada a partir de fuentes abiertas (OSINT) y SIN CLASIFICAR, en terminología de la OTAN: NATO UNCLASSIFIED.

INTRODUCCIÓN

Por el interés que pueda presentar para nuestros destinatarios, el objetivo de esta entrada es ofrecer una traducción [NO OFICIAL] al español del artículo “The Perils Of Multitasking In War”, que apareció publicado el lunes, 24 ENE 11, en la separata en inglés que se adjunta con el diario alemán Süddeutsche Zeitung, que a su vez ofrece una selección de artículos extraídos del periódico estadounidense The New York Times.
Los autores son Thom Shanker y Matt Richtel.
El artículo original que hemos manejado para nuestra traducción es el que se conserva en las hemerotecas. No obstante, existe una versión disponible en Internet, en formato PDF (http://imcmsimages.mediacorp.sg/CMSFileserver/documents/006/PDF/20110122/2201NYP003.pdf), que lleva fecha anterior [sábado, 22 ENE 11], pero es menos extensa que la publicada en papel en Alemania (sic!), y contiene algunas variaciones mínimas que no afectan al objetivo perseguido con nuestra traducción.
El título original de la versión disponible en Internet es el siguiente: “The Deadly Perils of Multitasking on the Modern Battlefield
Por último, a partir del contenido de esta fuente abierta de información, intentaremos ofrecer algunas extrapolaciones para el Sistema de Inteligencia de las Fuerzas Armadas (SIFAS), concretamente para su nodo principal, el CIFAS, y la J2 del Mando de Operaciones (MOPS) del EMAD; así como las G2/N2/S2 de la Armada e Infantería de Marina.

DESARROLLO

Los peligros de la multitarea en la guerra

Por  Thom Shanker y Matt Richtel
Cuando los investigadores militares inspeccionaron un ataque ejecutado por helicópteros estadounidenses en febrero del año pasado, que dejó 23 civiles afganos muertos, descubrieron que el operador de un vehículo aéreo no tripulado (UAV) Predator había fallado a la hora de distribuir una información crucial sobre la composición de una muchedumbre reunida de población local.
Pero ahora algunos oficiales de la Fuerza Aérea y del Ejército de Tierra afirman que también hubo una causa subyacente para ese error: sobrecarga de información. Desde una base aérea en Nevada, el operador de un UAV y el resto de su equipo se devanaban los sesos  por comprender qué coño es lo que estaba pasando en aquel pueblo, donde se estaba formando un convoy de afganos. El equipo militar tenía que monitorizar las entradas de vídeo del UAV, mientras estaban participando en docenas de mensajes instantáneos y transmisiones de radio con los demás analistas de inteligencia y las tropas desplegadas sobre el terreno.
Había sólidos informes de que el grupo incluía niños, pero el equipo no se fijó adecuadamente en ellos debido al torbellino de datos; muy parecido a un oficinista que le pierde el rastro a un e-mail importante dentro de su pila de correos entrantes. El equipo se encontraba bajo una presión enorme protegiendo a las fuerzas estadounidenses cercanas, y al final determinaron, erróneamente, que el convoy de afganos constituía una amenaza inminente, dando como resultado una de las peores pérdidas de vidas civiles de esa guerra.
 ”Sobrecarga de información: una descripción muy acertada”  ―declaró un alto mando militar, que había sido informado de la investigación y hablaba bajo la condición de preservar su anonimato, porque el caso podía terminar en una corte marcial. Las muertes se hubieran evitado, nos dijo: “si simplemente le hubiéramos echado el freno al asunto y pensado deliberadamente las cosas“.

Una generación “conectada” y distraída tiene que lidiar con la “niebla de guerra

Los datos se hallan entre las armas más potentes del siglo XXI. Cantidades sin precedentes de información en bruto ayudan a los militares a determinar qué objetivos hay que atacar y cuáles evitar. Los sensores instalados en los UAVes han dado lugar a una nueva clase de guerreros con conexión, que deben filtrar todo ese flujo de información. Pero la intensa multitarea que se requiere en dichas situaciones puede volver francamente jodido el distinguir cuál es la buena información de la mala. Las fuerzas armadas tienen que hacer frente a auténticos números de equilibrista: cómo ayudar a los soldados a explotar cantidades ingentes de datos sin sucumbir a esa sobrecarga.
En el seno de los Ejércitos y la Armada, el flujo de datos se ha acrecentado.  Desde los ataques del 11-S, la cantidad de información recolectada por los UAVes pilotados a control remoto y otras tecnologías de vigilancia se ha incrementado en un 1.600%.
Sobre el terreno, las tropas emplean cada vez más dispositivos portátiles para comunicarse, conseguir direcciones o fijar las coordenadas de un bombardeo. Y las pantallas de los cazas pueden estar tan atiborradas de datos, que algunos pilotos afirman que incluso haría falta un “cubo para tus babas“, porque, según dicen, uno puede perderse dentro de ellas mirándolas.
Los militares han recurrido a científicos que les ayuden a comprender los límites del cerebro y su potencial. Del mismo modo que las fuerzas armadas han impulsado los avances tecnológicos, ahora se encuentran a la vanguardia en descubrir de qué manera la gente puede capear con los avances tecnológicos sin verse sobrexcedida por ellos.
[Pie de Foto: En una base aérea de Virginia, los equipos militares monitorizan lo que ellos han bautizado como “Muerte TV”: imágenes de vídeo en directo desde las zonas de combate en Afganistán.]
En la Universidad George Mason de Virginia, los investigadores miden las ondas cerebrales de los sujetos que participan en un estudio, durante el cual realizan un simulacro del trabajo que se lleva a cabo en la base aérea de Nevada.
[Continúa en la pág. 4: Los peligros de la multitarea en el frenesí de la guerra moderna]
Sobre una pantalla de ordenador, los sujetos están viendo una toma de vídeo desde un UAV y las localizaciones de otros más, junto con las instrucciones de adónde dirigirlos.
Esos sujetos llevan puesta una gorra con electrodos incorporados, los cuales miden sus ondas cerebrales. Si el número de UAVes y el ritmo de instrucciones se incrementan, el cerebro muestra picos muy pronunciados de un tipo de ondas electromagnéticas denominadas Theta, lo cual constituye un motivo de preocupación para los investigadores.
Por regla general, se trata de un índice de sobrecarga extrema” ―nos explica Raja Parasuraman, director del programa Factores Humanos y Cognición Aplicada de la universidad.
Como la tecnología permite a los soldados obtener más información, eso tensiona sus cerebros. Y los científicos militares afirman que el estrés del combate incluso hace empeorar las cosas. En esas pruebas, los científicos descubrieron que cuando los soldados manejan un carro de combate mientras están mirando imágenes de vídeo a distancia, a menudo fallan a la hora de ver blancos justo delante de sus narices.
Para un infante de marina que ha estado usando ordenadores y teléfonos toda su vida, “la multitarea podría tener, de hecho, efectos negativos” ―afirma Michael Barnes, investigador de Psicología en el Laboratorio de Investigación Científica del Ejército de Tierra en Maryland, citando varios estudios.
Las fuerzas armadas están probando nuevos métodos para ayudar a sus soldados a enfocarse en algo. En una base del Ejército de Tierra en Oahu, Hawaii, los investigadores militares están entrenando los cerebros de los soldados mediante un programa denominado: “Entrenamiento de aptitudes mentales basado en la conciencia plena“.
En él se pide a los soldados que se concentren en una parte de su cuerpo: la sensación de un pie sobre el suelo o bien la de estar sentado sobre una silla; y después que se fijen en otra cosa, como puede ser escuchar el zumbido del aire acondicionado.
La cuestión entera que nos estamos planteando es si podemos reconectar el funcionamiento del sistema de atención mediante la conciencia plena” ―nos ha explicado una de las investigadoras, Elizabeth A. Stanley, profesora colaboradora de Estudios de Seguridad en la Universidad de Georgetown, en Washington D. C.
Incluso aunque le preocupe esta especie de “sobredosis digital”, el Ejército de Tierra de EE.UU. está reconociendo que la tecnología puede ser la mejor manera para adiestrar a esta nueva generación de soldados; concretamente, con una tecnología que ya está presente en sus bolsillos. En la instrucción básica del Ejército de Tierra, los nuevos reclutas pueden recibir su instrucción desde aplicaciones para el iPhone sobre temas tan variopintos como los primeros auxilios o el espíritu militar.
Como parte del régimen actualizado de instrucción básica, los reclutas son forzados, de hecho, a recibir una sobrecarga de información. Por ejemplo, poniendo a prueba sus conocimientos de primeros auxilios, al mismo tiempo que se están dejándo los piños en la pista militar. “Es la manera mediante la cual esta generación aprende” ―afirma el Teniente General Mark P. Hertling, quien supervisa la formación inicial que recibe cada soldado. “Se trata de una generación multitarea. De manera que si ellos son unos multitareas y mezclan las cosas, esta es la forma mediante la cual deberíamos instruirles“.
La intensidad de la guerra en la “Edad de Ordenador” se encuentra sobre las pantallas de unas instalaciones militares de vigilancia e inteligencia, en la Base Aérea de Langley, en Virginia.
Todos los días, a través de una red de vigilancia global de la Fuerza Aérea estadounidense valorada en cinco mil millones de dólares, unos guerreros de consola revisan miles de horas de vídeo, miles de “fotos-espía” tomadas a gran altitud y cientos de horas de Inteligencia de Señales (SIGINT): normalmente, llamadas de móvil.
La multitarea constituye una rutina diaria para gente como Josh, un Teniente de 25 años (por razones de seguridad, la Fuerza Aérea no va a revelar su nombre completo). Durante 12 horas al día está visionando una avalancha de imágenes sobre diez pantallas.
Esas pantallas retransmiten lo que Josh y sus compañeros han bautizado como “Muerte TV“: imágenes de vídeo en directo desde los UAVes que sobrevuelan Afganistán, mostrando los movimientos de los talibanes, las presuntas guaridas de los insurgentes y a las unidades de combate de la ISAF.
Mientras las mira, Josh está usando un sistema clasificado de mensajería instantánea, que muestra hasta 30 conversaciones de chat diferentes con los oficiales al mando en el frente, las tropas en combate y los cuarteles generales a retaguardia.
Y, por si esto no fuera poco, está escuchando la voz de un piloto frente a los paneles de control de un avión espía U-2, volando por la estratosfera.
Voy a tener un teléfono en una oreja, hablándole a un piloto por el auricular en la otra oreja, tecleando al mismo tiempo en el chat y mirando las pantallas” ―dice Josh― ¡Es la leche!“.
El estrés persiste cuando se ha terminado su turno. Josh trabaja codo con codo con Anthony, de 23 años, un Cabo del Ejército del Aire, quien asegura que cada noche le duele el cerebro. “Tienes tanta información entrándote en el coco, que cuando te vas a casa, ¿cómo te la sacas de encima? A veces lo consigo” ―asegura Anthony.
Los videojuegos no son su truco. “Necesito algo real” ―afirma.
[COMMENT. Fin de la traducción. END COMMENT]

CONCLUSIONES

Sobredosis de información: ¿Dónde pueden producirse dentro del Sistema de Inteligencia de las Fuerzas Armadas (SIFAS)? ¿Y en los centros de gravedad de Infantería de Marina?
Inteligencia deliberativa vs. inteligencia inmediata: implicaciones para el personal de Infantería de Marina en destinos INTEL.
Analistas de inteligencia militar: análisis de posibles extrapolaciones para la Infantería de Marina.
Hombre orquesta” en todos los niveles de la  inteligencia militar: táctico, operacional y estratégico.
UAVes españoles: capacidades, intenciones, limitaciones y vulnerabilidades críticas. Reglas de enfrentamiento y caveats. “Non-lethal weapons
Alakrana” – SIGINT. Inteligencia inmediata en el plano táctico/operacional (FGNE/J2-MOPS) versus inteligencia deliberativa en el plano operacional/estratégico (CIFAS). “Rojo” en el nivel táctico no significa “rojo” en el nivel estratégico y viceversa.
CIC de las F-100. Plataformas “desenchufadas”.
CIFAS-Tampa (Florida).
NIC.
Centro de Sistemas Aeroespaciales de Observación (CESAEROB): programas Helios

miércoles, 17 de agosto de 2011

sábado, 23 de julio de 2011

Conclusión de la Policía: ETA se encuentra en “fase de reorganización o rearme”. Está creando una nueva red de ‘zulos’, tras dar por ‘quemada’ la que tenía antes de la tregua


Aunque existen otros que son objeto de investigación, hay sobre todo tres elementos que llevan a los agentes de la lucha antiterrorista a mantener que la banda está en “fase de reorganización o rearme” y que, incluso, lo está acelerando ante la posible llegada del PP al poder.
Dos de ellos son las detenciones de Iñaki Domínguez Atxalandabaso, el pasado 17 de junio, y de Oier Ardanaz, realizada trece días después, el 30 de junio.
El tercero es la localización de tres ‘zulos’ cerca de la localidad francesa de Saint Jean Pied de Port, muy cerca de la frontera con Navarra. En tres bidones se encontraron 120 metros de cordón detonante, un temporizador con el anagrama de ETA, dos fusiles de asalto G-3, 20.000 dólares, munición para los fusiles, clorato y azufre.
La pista que condujo a la Guardia Civil a estos ‘zulos’ se encontraba en un ‘pen drive’ hallado en la casa de la letrada Arantza Zulueta cuando fue detenida en abril de 2010 por integrar la estructura H-Alboka, entramado de abogados que actuaba como enlace de ETA con los presos de la banda.
En el soporte informático figuraba “una ubicación geográfica de al menos tres depósitos pertenecientes” a ETA. Fueron sometidos durante tiempo a estrecha y discreta vigilancia “ero al ver que “nadie entraba”, los investigadores franceses y españoles concluyeron que la banda los “daba por quemados”.
Con estos son ya cinco los escondites localizados en 2011. Los dos anteriores fueron hallados en enero en Toulouse y Dramelay.
La prueba más contundente de que la banda está reorganizando su ‘aparato de logística’ fue la detención de Iñaki Domínguez Atxalandabaso, a quien las Fuerzas de Seguridadsituaban en Venezuela cuando en realidad se encontraba en Italia, concretamente en Turín, comprando material para confeccionar bombas y abastecer al subaparato de falsificación.
Veinte días antes de la declaración de ‘alto el fuego’, este último subaparato ya fue reforzado con el robo de 23.000 tarjetas de plástico en blanco, media docena de impresoras de alta definición y los correspondientes programas informáticos para confeccionar documentos de identidad, sobre todo carnés de conducir. El asalto se produjo en la empresa Impuls-France, en la localidad francesa de Bourg de Peage.
Cuando fue detenido, Iñaki Domínguez Atxalandabaso, de 35 años, llevaba en una maleta el material imprescindible para la confección de temporizadores y telemandos, así como tubos de neón ultravioleta para la elaboración de los documentos falsos que utilizan los terroristas.
Además de la captura de este destacado miembro del ‘aparato de logística’ y del hallazgo de los ‘zulos’, la detención de Oier Ardanaz también es un elemento que lleva a los investigadores a concluir que ETA sigue activa. Los agentes antiterroristas creen que el coche que estaba robando cuando fue arrestado -un segundo etarra logró huir- era para un transporte de material.

Un reloj y una corbata (ambos de marca), un tricornio, una vara de mando y una rueda, los regalos que ha recibido Rubalcaba


Alfredo Pérez Rubalcaba no se ha ido del Ministerio del Interior con las manos vacías. Le cuentan a El Chivato que su interés por despedirse de casi todos fue generosamente respondido, tanto por sus más estrechos colaboradores, como por ujieres y cocineras. De ellos recibió una corbata de Loewe, una vara de mando de comisario, un tricornio, una rueda en miniatura y un reloj Hamilton.
El ya ex ministro, que confesó que odiaba las despedidas, se empleó a fondo, hasta la emoción, en el adiós a los que en los últimos años han trabajado con él codo con codo y bajo el mismo techo. Quiso aproximarse en la despedida y lo consiguió.
En señal de agradecimiento recibió hasta cinco regalos. El departamento que dirigeMercedes Gallizo optó por un obsequio práctico para quien es tan austero a la hora de vestir (también para comer). De Prisiones, fue de quien Rubalcaba recibió esa corbata de Loewe, en tonos granates y con unas discretas rayas.
El ex ministro elogió que la prenda estuviera en sintonía con su forma de vestir, casi fronteriza con la uniformidad. Allí comentó que los asesores de imagen le habían recomendado que, para el acto del sábado, vistiera una chaqueta en tonos claros. Pero Rubalcaba –ya a Felipe González le agradeció los consejos y le aclaró que él sabía lo que tenía que hacer-  no se apartó ni un ápice del gris y azul que viste siempre.
De la Dirección General de la Policía, recibió la vara de mando de comisario, mientras que la Guardia Civil, como no podía ser de otra manera, le entregó el citado tricornio.
El departamento de Tráfico que dirige Pere Navarro eligió la rueda en miniatura y sus más estrechos colaboradores del ministerio le obsequiaron con el reloj Hamilton, que tendrá que alternar con su Longines estilo “vintage”.
El candidato Rubalcaba se emocionó en su despedida. Fue cuando dirigió unas palabras de agradecimiento a la Policía.

Un reloj y una corbata (ambos de marca), un tricornio, una vara de mando y una rueda, los regalos que ha recibido Rubalcaba


Alfredo Pérez Rubalcaba no se ha ido del Ministerio del Interior con las manos vacías. Le cuentan a El Chivato que su interés por despedirse de casi todos fue generosamente respondido, tanto por sus más estrechos colaboradores, como por ujieres y cocineras. De ellos recibió una corbata de Loewe, una vara de mando de comisario, un tricornio, una rueda en miniatura y un reloj Hamilton.
El ya ex ministro, que confesó que odiaba las despedidas, se empleó a fondo, hasta la emoción, en el adiós a los que en los últimos años han trabajado con él codo con codo y bajo el mismo techo. Quiso aproximarse en la despedida y lo consiguió.
En señal de agradecimiento recibió hasta cinco regalos. El departamento que dirigeMercedes Gallizo optó por un obsequio práctico para quien es tan austero a la hora de vestir (también para comer). De Prisiones, fue de quien Rubalcaba recibió esa corbata de Loewe, en tonos granates y con unas discretas rayas.
El ex ministro elogió que la prenda estuviera en sintonía con su forma de vestir, casi fronteriza con la uniformidad. Allí comentó que los asesores de imagen le habían recomendado que, para el acto del sábado, vistiera una chaqueta en tonos claros. Pero Rubalcaba –ya a Felipe González le agradeció los consejos y le aclaró que él sabía lo que tenía que hacer-  no se apartó ni un ápice del gris y azul que viste siempre.
De la Dirección General de la Policía, recibió la vara de mando de comisario, mientras que la Guardia Civil, como no podía ser de otra manera, le entregó el citado tricornio.
El departamento de Tráfico que dirige Pere Navarro eligió la rueda en miniatura y sus más estrechos colaboradores del ministerio le obsequiaron con el reloj Hamilton, que tendrá que alternar con su Longines estilo “vintage”.
El candidato Rubalcaba se emocionó en su despedida. Fue cuando dirigió unas palabras de agradecimiento a la Policía.

sábado, 9 de julio de 2011

Capturado en Cambridge el exjefe de ETA que quiso matar al Rey


Eneko Gogeaskoetxea, con nueve causas pendientes, vivía retirado en Inglaterra desde hace más un año, bajo una identidad falsa y acompañado de su familia. Fue reconocido en un club deportivo por un ciudadano español que alertó a la Guardia Civil.

Era uno de los terroristas más buscados de la última década y fue uno de los cabecillas de ETA desde finales de 2008 hasta febrero de 2010, aunque los servicios de Información reconocen que estaba «retirado» de la vanguardia terrorista desde hace un año y medio. EnekoGogeaskoetxea Arronategi fue capturado hoy en la localidad británica de Cambridge, donde residía desde el año pasado, y donde se hacía pasar por uno de los miles de estudiantes y extranjeros que residen en esta popular ciudad universitaria inglesa.

La captura de Gogeaskoetxea, al que incluso llegó a situarse en Venezuela, era una obsesión de las fuerzas de seguridad desde que, junto a otros dos etarras, participó en el magnicidio fallido del reydurante la inauguración del museo Guggenheim de Bilbao en octubre de1997, acción que costó la vida al ertzaina José María Aguirre Larraona, asesinado por los terroristas cuando fueron descubiertos. Durante casi 14 años, el veterano terrorista de 44 años, uno de los más importantes activistas del aparato logístico, especialista en informática y en la innovación tecnológica de las últimas bombas de la banda, logró dar esquinazo a la Policía primero en España y luego en Francia, donde vivió durante los últimos años antes de su retirada a la isla.

Pero su suerte cambió hace sólo unas semanas. Un ciudadano español se topó con él un fin de semana en un popular club deportivo de Cambridge y pudo reconocerlo gracias a una de las fotografías que el Ministerio del Interior ha distribuido durante la última década. De inmediato, lo puso en conocimiento de la Guardia Civil e Interior envió a Gran Bretaña a varios especialistas de la Jefatura de Información y a miembros del Centro Nacional de Inteligencia que, junto a efectivos de la policía local, establecieron vigilancias sobre el sospechoso e intervinieron sus comunicaciones. En cuestión de días confirmaron su identidad y lograron descubrir que residía, junto con con su mujer y sus hijas, en una vivienda de Cambridge, alquilada con documentación falsa.

Hace solo unos días, la Guardia Civil decidió judicializar la investigación. Fue entonces cuando el titular del Juzgado Central de la Audiencia Nacional, Ismael Moreno, remitió a Londres una comisión rogatoria internacional en la que se reclamaba la detención inmediata de Gogeaskoetxea por nueve causas diferentes, incluido el magnicidio frustrado.

La justicia británica dio luz verde a la detención a primera hora del jueves. A las 9.57, el cabecilla terrorista fue capturadoa la salida de su domicilio en Fort Escue Road por los policías ingleses ante la mirada de los agentes españoles que asistieron como «observadores» al arresto. Tras la captura, los agentes procedieron al registro de la vivienda, autorizado previamente por un juez del Reino Unido, para buscar «indicios que permitan esclarecer las actividades terroristas que pudiera desarrollar en la actualidad», según informó el Ministerio del Interior.
Llegada a la cúpula

Los servicios de Información de la Guardia Civil y de la Policía sitúan a Gogeaskoetxea en la cúpula de ETA desdediciembre de 2008 tras las caídas de los jefes militares de ETA Aitzol Iriondo, Gurbitz, y Garikoitz Aspiazu, Txeroki, al frente del aparato militar de la banda. Eneko Gogeaskoetxea Arronategi, lleva casi 15 años en la clandestinidad. Se integró en ETA en 1996 como miembro de un grupo de un comando denominado Kattu, que componía junto con su hermano Ibon, en prisión en Francia, y Kepa Arronategi. Aquel talde, según el Ministerio del Interior, cometió diez atentados entre noviembre de 1996 y octubre de 1997.

El 13 de octubre de 1997 terminó su trayectoria como terrorista legal. Ese día el comando Kattu había planeado lanzar varias granadas durante la visita de don Juan Carlos a Bilbao para inaugurar el museo Guggenheim. Los etarras, sin embargo, fueron descubiertos por la Ertzaintza cuando colocaban los lanzaproyectiles y dispararon contra los agentes. Uno de ellos, José María Aguirre Larraona, fue alcanzado por un proyectil y a Kepa Arronategi se le detuvo de inmediato. Los hermanos Gogeaskoetxea, por el contrario, lograron huir a Francia, donde, según Interior, «se integraron en las estructuras directivas clandestinas de la banda terrorista».

Durante 2006 y 2007, Gogeaskoetxea estuvo encuadrado en el aparato de logística, volcado en cuerpo y alma en lafabricación de explosivos junto a Elgorriaga Kuntze, el gran cerebro tecnológico de la banda. Sin embargo, desde la primavera de 2008 los organigramas de Interior le situaban en la esfera de Txeroki, e incluso algunos analistas le colocaban como jefe de comandos de la banda, en igual estatus que Aitzol Iriondo. En cualquier caso, todos los especialistas le situaban por entonces como miembro de Zuba, comité ejecutivo de ETA, junto a otros dirigentes destacados, como Iratxe Sorzabal.

No obstante, Gogeaskoetxea se habría desvinculado de la cúpula de la banda terrorista tras la caída de su hermano Ibon, en febrero de 2010 en Normandía, con quien compartía el mando de los aparatos logístico y militar de ETA. Los servicios antiterroristas creen que poco después tomó la decisión de marcharse de Francia e instalarse el Reino Unido.

sábado, 2 de julio de 2011

El Gobierno pacifica el CNI en apenas un año



La revista TIEMPO publica esta semana un análisis sobre la situación interna del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) tras la llegada hace un año del nuevo director, el general Félix Sanz Roldán, y se destaca especialmente la revolución llevada a cabo para pacificar el centro en todo este tiempo.

Sanz Roldán aterrizó en el CNI después del período más convulso que vivieron los servicios secretos en la última década y que se llevó por delante al entonces director, Alberto Saiz. La calma ha vuelto de nuevo a los muros insonorizados de la Casa, el nombre con el que los espías españoles llaman a su sede, de la mano de este “riguroso y cartesiano” general, según le define una de las personas que le vieron colgar el fajín y las condecoraciones recibidas después de 48 años de vida militar.
Los cambios empezaron a notarse poco después de tomar posesión de su cargo en el Ministerio de Defensa. Se creó por primera en el CNI un gabinete bicéfalo, con un diplomático que le llevase los asuntos internacionales y el día a día de su agenda, y un militar de confianza para que supervisase de cerca el funcionamiento interno de La Casa. Desde el inicio, el director del CNI se marcó tres objetivos para su mandato: una nueva reorganización del CNI, una mayor apertura hacia la sociedad y una mejor coordinación con otros organismos del Estado.


domingo, 26 de junio de 2011

Ikastolas, ONG, asociaciones de presos, herriko tabernas… El Gobierno ha dado orden de vigilar a dónde destina Bildu el dinero de las subvenciones locales

Según fuentes bien informadas,, el ministerio del Interior ha dado nuevas órdenes a la Jefatura de la Guardia Civil y la Policía Nacional, además de a los servicios de inteligencia, para que se vuelva a reabrir la investigación a los miembros de Bildu que se inició cuando el Ejecutivo trató de ilegalizar las listas de la coalición antes de las elecciones del 22 de mayo.
El Gobierno sabe que la coalición abertzale ha introducido en ayuntamientos a personas que no estaban entre las más de 300 que conformaron las listas de Bildu en las municipales, dándoles puestos de secretarios, consejeros y analistas; por lo que ha solicitado a los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado que realicen informes sobre esos nuevos cargos.
No obstante, según explican a este diario voces autorizadas de la Guardia Civil, una de las máximas preocupaciones del ministerio del Interior es conocer a dónde van a ir a parar los más de 82 millones de euros que Bildu posee para dar subvenciones en la diputación de Guipúzcoa y en los 113 ayuntamientos de País Vasco y Navarra donde gobierna.
Por ese motivo, agentes de la Benemérita y la Guardia Civil expertos en la lucha antiterrorista han sido designados para llevar a cabo una investigación sobre las ayudas de los abertzales a ikastolas, asociaciones de presos, o herriko tabernas.
“Sabemos de los planes de Bildu para reabrir los llamados ‘locales sociales’ que habían sido cerrados en San Sebastián por pertenecer a Herri Batasuna”, afirman a este diario las fuentes antes citadas, que añaden: “Ellos, desde los ayuntamientos, tienen el total control de las sedes municipales, y tenemos constancia de que se las quieren dar a su gente”.
Desde la Guardia Civil se analizará el contenido de todos los cursos impartidos en ikastolas y que hayan sido subvencionados por gobiernos locales de Bildu: “Es muy posible que se hagan informes impulsados por ONG abertzales a través de esas ayudas y que luego quieran difundirlos con dinero público, tal y como hacían en la etapa de HB”.
También se vigilará la puesta en marcha de nuevas herriko tabernas y asociaciones juveniles que hayan recibido dinero de gobiernos locales: “Sabemos que uno de los objetivos de Bildu es hacerse con el voto de las nuevas generaciones y es muy posible que impulsen este tipo de lugares para ello”.
Respecto a las asociaciones de presos, “pondremos especial atención a los viajes a cárceles españolas en las que acudan un número elevado de familiares, porque es posible que el transporte se haya pagado con dinero de las arcas municipales”.
Las fuentes consultadas, afirman que "el Gobierno nos ha recordado, en esta nueva investigación, que nuestros informes sobre Bildu antes de las elecciones fueron aceptados por la fiscalía del Estado, y por tanto cuentan con un importante respaldo. El objetivo ahora es conseguir más pruebas contra los miembros de la coalición estando pendientes de sus actos y de sus 'ayudas' desde las instituciones".

sábado, 18 de junio de 2011

EE UU alerta ante designación de Al Zawahiri

Estados Unidos considera que la red terrorista Al Qaeda pudiera estar preparando algún ataque, pues sus servicios de inteligencia consideran que el ascenso de Ayman al Zawahiri como nuevo líder, implica que para su legitimación este necesitará algún gesto sobresaliente, pues su autoridad es puesta en duda por algunos círculos del radicalismo islámico. Este argumento se apoya además en el lapso de mes y medio para su designación, que deja ver la existencia de alguna resistencia para que quien era considerado el número dos desde hace años, se ubicara en el primer puesto.

Al parecer, esas dificultades, pueden prolongarse durante algún tiempo, y hasta podrían llegar a convertirse en una razón para la división de Al Qaeda. Y es que entre los documentos encontrados por la CIA en la residencia de Abbottabad en la que fue abatido Bin Laden, aparecieron unos mensajes que recogían las discrepancias entre la dirección de Al Qaeda y algunas de las ramas que la integran sobre los mejores métodos a emplear en su lucha. Desde la muerte de quien fuera el número uno de esta organización terrorista, Estados Unidos ha intensificado sus ataques, especialmente en Yemen, principal centro de operaciones de Al Qaeda en la península Arábiga, anunciando una ofensiva aún mayor para evitar la expansión de ese grupo ante el vacío de poder existente en ese país.

viernes, 17 de junio de 2011

El CNI alertó de un intento de asalto de los 'indignados' al Congreso

Interior movilizó de madrugada cincuenta blindados para disuadir a los manifestantes

El Centro Nacional de Inteligencia (CNI), la agencia española de espionaje, alertó la semana pasada al Gobierno y al Congreso de los Diputados de la posibilidad de que el movimiento de los autodenominados indignados intentaran un asalto al edificio de la Cámara de los Diputados en la carrera de San Jerónimo de Madrid con intención de acampar y encadenarse en el hemiciclo. Fue necesario un despliegue policial de considerables proporciones para disuadir a los manifestantes.
El ataque estaba previsto para la noche del viernes. Los indignados protagonizaron una jornada de movilizaciones contra la reforma laboral. El viernes por la mañana irrumpieron en la sede de la CEOE y también frente al Ministerio de Trabajo. Al grito de "manos arriba, esto es un contrato", protestaron contra el decreto de la negociación colectiva que ese mismo día aprobó el Consejo de Ministros, tras el fracaso de las negociaciones entre patronal y sindicatos. La protesta estaba convocada por la comisión de acción de la acampada de la Puerta del Sol.
A medida que avanzaba la jornada, la movilización creció progresivamente. Los indignados se concentraron frente al Congreso, donde llegó a celebrarse una asamblea con la participación de más de dos mil personas. El servicio de espionaje detectó un aumento súbito en el intercambio de mensajes a través de la red que hacían referencia a un intento de asalto al edificio de la Cámara Baja. El CNI compartió su información con la dirección general de la Policía y el equipo de seguridad del Congreso. El presidente de la Cámara Baja, José Bono, mantuvo línea abierta con el ministerio del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, prácticamente durante toda la noche. Aún no había anochecido cuando ya se habían desplegado 19 furgones policiales alrededor del palacio de las Cortes. Sin embargo, ante el cariz que estaban tomando los acontecimientos, Rubalcaba y Bono, según ha explicado el presidente del Congreso a los miembros de la Mesa, optaron por aumentar el dispositivo policial como medida cautelar y buscando que tuviera efectos disuasorios. A las dos de la madrugada, cincuenta blindados de la policía con sus correspondientes dotaciones de la unidad de intervención policial (UIP) rodearon el Congreso y taponaron todas las las entradas.
Un despliegue de tal proporción acabó disuadiendo a los indignados, que optaron por retroceder y cambiar de planes. En este marco cabe interpretar las declaraciones de José Bono cuando el asedio al Parlament de Catalunya: "La policía debe ejercer la fuerza, es la fuerza pública legítima para respetar los derechos de todos". Desde un punto de vista político, se subraya con preocupación en medios parlamentarios que los indignados de Madrid, que gritaban "esta reforma la vamos a parar", comparten con los de Barcelona la filosofía según la cual las instituciones democráticas carecen de legitimidad, lo que los legitima para boicotearlas con acciones que, sean violentas o pacíficas, están tipificadas como delito en el Código Penal

sábado, 11 de junio de 2011

Muere en Somalia el jefe de Al Qaeda en África del Este

Fazul Abdulá Mohamed estaba acusado de organizar en 1998 los atentados contra las embajadas de EEUU en Kenia y Tanzania



El principal sospechoso de organizar los atentados contra las embajadas de Estados Unidos en Kenia y Tanzania en 1998, el comorano Fazul Abdulá Mohamed, murió el pasado miércoles en un puesto de control de la policía en Mogadiscio, informaron hoy fuentes kenianas y somalíes. Mohamed tenía doble nacionalidad, comorana y keniana
Es un golpe significativo en la lucha contra Al Qaeda, sus aliados extremistas y sus operaciones en el Este de África", señaló en la tarde del sábado la secretaria de Estado de EEUU, Hillary Clinton.
"Hemos confirmado que murió esta semana a manos de nuestra policía en un puesto de control", había anunciado anteriormente un funcionario de seguridad en la capital somalí. "Tenía un pasaporte sudafricano falso y otros documentos. Tras confirmar su identidad, enterramos su cuerpo", señaló dicha fuente.
Mohamed, presunto jefe de operaciones de Al Qaeda en el este de África, figuraba en la lista de terroristas más buscados por la Oficina Federal de Investigación (FBI, en sus siglas inglesas), que ofrecía cinco millones de dólares a cambio de información. En los últimos años, escapó a varios ataque estadounidenses en Somalia.
Nacido en Moroni (Comores) en 1972 en el seno de una familia de seis hermanos, Mohamed comenzó a radicalizarse a los 16 años, según un informe de la inteligencia estadounidense, cuando se convirtió en alumno de un jeque salafista, disidente del Islam moderado que se practica en el archipiélago.
En 1990, a los 18 años, viaja a Pakistán y entra en la órbita de la red Al Qaeda, un hecho que confirma a su familia en una carta de 1991. Dos años, después participa en su primer ataque, en Somalia, contra los cascos azules de Naciones Unidas que entonces se enfrentaban a los señores de la guerra en este país del Cuerno de África.
Tras regresar brevemente a las Comores, vive los siguientes años entre Sudán, Kenia y Somalia y se dedica a preparar los atentados antiamericanos de Nairobi y Dar es-Salaam, que causaron 224 en julio de 1998. No sólo fue el autor intelectual del acto terrorista, sino que colocó personalmente el coche cargado de explosivos frente a la Embajada de EEUU en Nairobi, siempre según las fuentes del espionaje estadounidense.
Entre 1999 y 2001, busca refugio en uno de los países más violentos de África, Liberia, y se convierte en invitado casi permanente de Charles Taylor, acusado de crímenes de guerra. Su objetivo es invertir en el próspero negocio de los diamantes de sangre para buscar financiación para la red terrorista. En 2002, se convirtió en el responsable de Al Qaeda en África del Este y planifica los atentados antiisraelíes de 2002 en Mombasa, que causaron 15 muertos.
En 2007 y 2008, escapó por los pelos a ataques de Estados Unidos. Su muerte en combate en Mogadiscio, una ciudad atrapada en una interminable guerra civil, contrasta con su capacidad para escapar durante años a la persecución de Estados Unidos.
Mohamed es uno de los principales dirigentes de Al Qaeda abatidos desde la muerte de Osama Bin Laden, en Pakistán, el pasado 2 de mayo.

El caso del ‘pistolero’ del CNI. Quién era y qué estaba haciendo el motorista que manipuló en el coche del militar

En las imágenes que abrieron todos los telediarios de las diferentes cadenas el pasado 2 de octubre se puede observar una imagen que ha pasado desapercibida. Detrás del todoterreno del militar hay coche de color negro con la puerta abierta. De él parece haberse bajado una persona con un casco de moto que se dirige al vehículo del militar.
Se sitúa junto a la rueda trasera derecha y manipula en el habitáculo de la misma. El Confidencial Digital ha intentado conocer qué hacía ese hombre en ese preciso instante. Expertos en seguridad dan esta versión:
-- Parece estar colocando algo. La postura del cuerpo (vea la imagen más abajo) parece indicar que esta persona está depositando algún objeto en ese habitáculo que rodea a la rueda trasera por la parte de arriba. Las rodillas flexionadas de esa forma evidencian que no puede estar retirando algo.
-- La mirada. El hombre del casco está atento en todo momento del vehículo y de lo que está sucediendo al otro lado del mismo. No sé fija en que alrededor hay un atasco con coches detenidos y que una cámara de televisión ha comenzado a grabar. Esto apunta a que el motorista podría estar colocando algo.
Cuando una persona coloca un objeto en una superficie desconocida, su mirada se dirige hacia ese lugar, pues en un sitio desconocido para él y tiene que reconocerlo visualmente. Está más atento del objeto que de la situación. En cambio, cuando de lo que se trata es de retirar algo, el ser humano tiende a fijarse más en su entorno y apenas mirar el objeto que se va a quitar. Es lo que ocurre en estas imágenes.
Hay que recordar que, tal y como se contó en estas páginas, el ‘pistolero’ no ha sido sancionado por el CNI: se encontraba en situación de servicio especial y no se le aplicó la ley 42/1999 del Régimen del Personal del Cuerpo de la Guardia Civil ­–ver noticia-.
Vea a continuación el vídeo del incidente y el fotograma en el que se observa al motorista con el caso manipulando en el vehículo:



El teniente coronel que fue encañonado por un agente del CNI llevaba en su coche una baliza de seguimiento. Había una operación de inteligencia en marcha

 
 
 
 
 
 
Nuevos datos obtenidos por El Confidencial Digital sobre el incidente, que tanta repercusión mediática tuvo porque la escena fue captada por una cámara de televisión y difundida a toda España, confirman que tras la escena se encontraba una operación del Centro Nacional de Inteligencia. Así lo aseguran fuentes involucradas en la misión que, cuestionadas por el asunto, lo confirman de manera discreta.
Aquel día, todos los informativos abrieron con las imágenes de un supuesto incidente de tráfico entre un oficial del Ejército de Tierra y un agente de la Guardia Civil. Tras un presunto intento de atropello –“que sí sucedió”, aseguran las fuentes consultadas-, el agente de la Benemérita saltó al capó del todoterreno del militar y le encañonó, instándole a que apagara el motor de su coche. Posteriormente llegarían unos agentes de la Policía Municipal, también con el arma en la mano
Poco a poco, el extraño suceso fue aclarándose. El ‘agente’ de la Guardia Civil era en realidad un comandante, destacado miembro operativo del CNI. El Centro trató de desviar la atención sobre lo sucedido, asegurando que era la Benemérita quien tendría que depurar posibles responsabilidades derivadas de la conducta del agente. De hecho, se negó que estuviera en una misión dependiente del Centro.
Prácticas ‘poco ortodoxas’
Sin embargo, y como constató en su día ECDver aquí-, ni siquiera se abrió expediente informativo en las dependencias centrales de la Guardia Civil. El motivo: el comandante sí se encontraba en una comisión de servicio especial encuadrado en el Centro Nacional de Inteligencia.
Fuentes de la inteligencia española, consultadas por El Confidencial Digital, aseguran que el teniente coronel estaba siendo seguido e investigado por el Centro. Se trataba de reunir pruebas sobre él, tras detectarle algunas prácticas “poco ortodoxas” que las fuentes consultadas no quieren detallar.
Otras fuentes, estas de ámbito castrense, confirman que el militar había tenido ciertos incidentes ‘disciplinarios’, que le habían generado algunos problemas con la cadena de mando. De hecho, aseguran que protagonizó otro incidente similar en la puerta del Cuartel General del Ejército de Tierra.
Un ‘chicharra’ en el todoterreno
Días más tarde del incidente del encañonamiento, ECD comprobó la perplejidad que habían provocado las imágenes entre personal de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado. Sobre todo, por la existencia de un tercer personaje inesperado en aquellas imágenes: un motorista empuñando un arma, sin quitarse el casco, y que parecía manipular algo en el pontón de la rueda trasera del todoterreno -léalo aquí-.
Ahora, fuentes de la ‘Casa’ –el CNI- confirman que, efectivamente, en ese paso de rueda se encontraba una ‘chicharra’, como se denomina en el argot de las Fuerzas de Seguridad a las balizas de seguimiento por GPS.
Aseguran, además, que quien la manipulaba era un compañero del Centro involucrado en la operación.
Evitan precisar si se estaba recolocando o retirando antes de que el vehículo fuera retirado por la grúa municipal y trasladado a un depósito de la Policía Local de Madrid.

El contexto estratégico y el papel de la Inteligencia





Felix Sainz Roldan Secretario de Estado CNI.


Desde el inicio del siglo XXI, la comunidad internacional y, por supuesto, los Servicios de Inteligencia hemos vivido en un estado de “sorpresa permanente” ante acontecimientos imprevisibles que nos sitúan ante escenarios de seguridad inciertos, en los que se manifiestan riesgos y amenazas cada vez más complejos y difusos, que evolucionan y mutan con rapidez, que en muchos casos están interconectados y que, al interactuar entre ellos, potencian su peligrosidad.
En estas circunstancias, los Servicios de Inteligencia estamos obligados a lograr un mayor conocimiento de los retos a los que nos enfrentamos y a afianzar nuestra capacidad de anticipación para prevenir esos desafíos y sus consecuencias. Sólo de ese modo contribuiremos a situar a los responsables gubernamentales en las mejores condiciones para adelantarse con sus decisiones a la materialización de la amenaza. Reducir el nivel de incertidumbre es nuestro objetivo prioritario y la finalidad principal que persigue la inteligencia. Nuestra labor tiene un carácter eminentemente preventivo y nuestra excelencia se mide, en lo fundamental, por las amenazas que hemos conseguido que no se concreten y por los riesgos sobre los que hemos podido alertar en tiempo oportuno.
En un mundo de riesgos globales y en un escenario estratégico tan complejo y cambiante como el actual, el papel de la inteligencia no ha hecho sino revalorizarse, pero, a la vez, la tarea de los Servicios se ha complicado enormemente. Aunque las nuevas tecnologías ponen a nuestra disposición más capacidades para obtener y analizar la información, también es cierto que generan nuevas vulnerabilidades y que la creciente globalización de su acceso facilita a los individuos y grupos de riesgo un vehículo para la difusión de sus postulados y para la realización de actividades de naturaleza potencial o realmente amenazante. Además, las demandas de seguridad de los ciudadanos son cada vez más exigentes, porque algunos de los riesgos les afectan de forma directa. El concepto de seguridad ha evolucionado, es más amplio, no tiene el carácter predominantemente político-militar del pasado, ni se encuentra vinculado de manera preferente, como antes, a la defensa del territorio.
En la actualidad, en la percepción de la amenaza intervienen, cada vez más, factores cercanos a la ciudadanía, como son los económicos, sociales, demográficos, culturales y medioambientales. Por tanto, ahora estar seguros significa no tener inquietudes, incluso en el entorno más próximo y en los aspectos que conforman el día a día.
Transformaciones en el espacio de la seguridad
Las agencias de inteligencia de todo el mundo, y en especial las occidentales, nos hemos visto profundamente afectadas por las transformaciones producidas en el escenario de seguridad y hemos tenido que acometer una revisión drástica de nuestro trabajo, asumiendo que nuestra utilidad y eficacia están en función de que nos adaptemos a las nuevas circunstancias. La existencia de amenazas y riesgos tales como el terrorismo de origen islamista, la proliferación, la criminalidad organizada, los Estados fallidos, los espacios marítimos sin control, el incremento de los movimientos migratorios ilegales, las agresiones contra los sistemas de información y comunicaciones o los ataques contra la estabilidad económica nacional, han ratificado la conveniencia de aplicar planteamientos innovadores e imaginativos, alejados en muchas ocasiones de inercias anteriores.
La necesidad de garantizar el suministro energético o el desafío que plantea el cambio climático como factor multiplicador de amenazas preexistentes, confirman la idoneidad de ese enfoque de inteligencia diferente y multidisciplinar, sobre todo cuando nos estamos ocupando cada vez más de situaciones cuyo origen y consecuencias trascienden el ámbito de un solo país y adquieren la categoría de supranacionales. Nadie puede predecir todos los peligros que nos aguardan en los próximos años, pero una cosa es cierta: los riesgos existen y tenemos que estar preparados para afrontarlos con el nivel de eficacia que nuestros Gobiernos y nuestros ciudadanos nos demandan.
Es el momento de poner en marcha nuevas iniciativas y nuevas formas de hacer inteligencia, asumiendo riesgos y apostando por el futuro. No podemos ni debemos resistirnos a los cambios por temor a la equivocación o por la comodidad en la que nos instala lo conocido. Decía Keynes, el gran economista británico, que “lo difícil no es aceptar las ideas nuevas, sino deshacerse de las antiguas”. Desde luego que los Servicios de Inteligencia no debemos renunciar a la experiencia que hemos ido acumulando a lo largo del dilatado camino que llevamos ya recorrido; ésas no son las “ideas viejas” de las que Sir John Mainar Keynes nos aconseja desprendernos para progresar. Por el contrario, estamos convencidos de que las enseñanzas del pasado, sabiamente combinadas con el espíritu innovador que los tiempos nos exigen, nos permitirán situarnos a la altura de los desafíos presentes y previsibles.
La adecuación de las estructuras y de los procedimientos de actuación, el empleo de nuevos métodos y herramientas que faciliten nuestro trabajo, el permanente esfuerzo por emplear las tecnologías más punteras, la actualización de conocimientos, el aprovechamiento de cuantas capacidades consigamos incorporar… Todos estos extremos representan un conjunto de objetivos irrenunciables si queremos ser verdaderamente útiles a los destinatarios directos de nuestro trabajo y, en definitiva, a la sociedad a la que servimos.
Retos y perspectivas de futuro
Nos enfrentamos a la obligación de definir cuál es el futuro deseable para nuestra organización, venciendo a tiempo las tan frecuentes resistencias mentales a los cambios sobre las que Keynes nos prevenía, superando con imaginación modelos caducos y definiendo las líneas de acción necesarias para lograr el objetivo marcado. Y es aquí donde la prospectiva, en tanto que disciplina que abre perspectivas de reflexión sobre el futuro, diferentes a las técnicas analíticas convencionales, nos ofrece vías de entendimiento complementarias y hasta ahora poco exploradas que, sin duda, pueden contribuir a mejorar el producto de inteligencia y aportar un valor añadido a quienes a nivel político, ayudados por ese producto, deben tomar decisiones de una cierta trascendencia, para cuya adopción lo importante no es sólo saber qué va a pasar, sino, sobre todo, cuál de todas las posibles líneas de acción resulta más conveniente para los intereses nacionales.
La aportación de la prospectiva al trabajo de Inteligencia
El estadounidense Alan Kay, ingeniero informático y uno de los científicos de mayor reconocimiento internacional (posee, nada menos, que seis doctorados honoris causa), pronunció una frase que se ha convertido en un verdadero lema: “La mejor forma de predecir el futuro es inventarlo”. En el ámbito de la inteligencia, el espíritu que subyace en esta consigna cobra especial relevancia, ya que gran parte de nuestro trabajo consiste precisamente, como antes señalaba, en tratar de evitar amenazas y anticipar riesgos, pero también, y tan importante como esto último, en prever oportunidades en defensa de los intereses nacionales. Para explorar el porvenir se han desarrollado diversos métodos, con la finalidad tanto de gestionar el conocimiento de fenómenos, tendencias y factores de cambio, como de alertar sobre desarrollos potencialmente peligrosos, en un intento de obtener ventajas estratégicas, en un entorno cada vez más complejo, y desde el convencimiento de que cuanto mayor es el nivel de incertidumbre, mayor es también la necesidad y el interés por conocer el futuro.
Una de esas técnicas es la aproximación prospectiva, definida como “la ciencia que estudia el futuro, para comprenderlo y poder influir en él”
[1]. Se trata de una disciplina que se aplica en el análisis a largo plazo, asumiendo, como punto de partida, que la mera extrapolación de las situaciones pasadas y presentes no basta para poder tener una idea clara del mañana. La prospectiva se basa en la idea de que el futuro no es único sino una combinación de múltiples alternativas que es necesario conocer para determinar, con las suficientes garantías de éxito, cuál es el curso de acciones a desarrollar más acertado. Obviamente, la prospectiva no indica el camino exacto hacia el futuro, ni procura a sus destinatarios vaticinios o meras especulaciones. Se trata de un método que, valiéndose de un enfoque científico, muestra los caminos posibles, insinúa los más probables y propone los idóneos. El resultado perseguido no es acertar, sino proporcionar información que sirva de referencia en un proceso decisorio concreto y que incite a actuar en el presente para influir en esos futuros posibles. Como es lógico, la necesidad de dibujar los escenarios del futuro no se siente exclusivamente en el ámbito de la seguridad o en los niveles gubernamentales. Las grandes corporaciones multinacionales, con independencia del sector en el que desarrollen su actividad, también recurren a la prospectiva como herramienta para apoyar sus procesos de toma de decisión, planificar la mejora de su gestión y definir sus estrategias de negocio.
¿Por qué se recurre al campo de la inteligencia?
Dado que esta disciplina resulta enormemente útil para reducir los niveles de incertidumbre, merece la pena explicar con mayor detenimiento porqué en el campo de la inteligencia recurrimos a ella y en qué medida desarrolla mecanismos que mejoran la previsión sobre las consecuencias que se pueden derivar de una elección u otra. Partiendo de la base de que el objetivo último es el de apoyar la toma de decisiones de los destinatarios del producto de inteligencia, y que esa toma de decisiones requiere optar entre líneas de acción alternativas, con resultados inciertos, lo que se busca son técnicas que contribuyan, entre otras cosas, a seleccionar y recopilar la información más idónea; a proporcionar fuentes diversas de conocimiento y experiencia; a fomentar la creación de redes de colaboración, el diálogo entre expertos y el establecimiento de proyectos conjuntos; a canalizar sinergias o a estimular el desarrollo imaginativo de opciones distintas.
La conjunción de todas estas actividades conduce a tratar los diferentes aspectos que confluyen en la toma de decisión desde una perspectiva integral, como un todo conectado, enriqueciendo el resultado con una visión de la situación lo más completa y precisa posible. Para alcanzar este objetivo tan ambicioso, la prospectiva representa una herramienta de planeamiento y reflexión muy valiosa, porque se centra en prever los futuros posibles, presentándolos en forma de escenarios, y en calibrar la probabilidad de que ocurran, basándose en presupuestos previos, en el análisis exhaustivo de información tanto pasada como presente y en la construcción de imágenes verosímiles.
Frente a técnicas tradicionales apoyadas en planteamientos lineales que, en ocasiones, no son los más adecuados para gestionar la complejidad y el dinamismo que define el mundo moderno, las metodologías que se emplean en los trabajos de prospectiva descansan en la participación de un amplio abanico de expertos del área temática objeto de análisis, los cuales aplican un enfoque a largo plazo y garantizan, mediante la intervención de todos ellos en el proceso, un elevado grado de neutralidad del producto resultante.
Con ayuda de la prospectiva, la sucesión vertiginosa de acontecimientos que afectan a la seguridad internacional no se percibe como un cúmulo de situaciones críticas inconexas que emergen de manera sorpresiva. El análisis global de las distintas tendencias y fuerzas motoras que se encuentran en el origen de las amenazas o que contribuyen a potenciarlas; la elaboración de estrategias para mejorar la competitividad en situaciones de elevada incertidumbre; el pronóstico de retos venideros y la detección temprana de riesgos, son elementos que permiten llegar mejor preparados al futuro.
Esta forma de abordar el estudio de los retos del mañana, partiendo de la base de que la interrelación existente entre las tendencias globales, así como entre las amenazas transnacionales obliga a buscar respuestas multidisciplinares en el ámbito estatal y coordinadas internacionalmente, es una técnica plenamente aplicable en el campo de la inteligencia. De hecho, los Servicios de Inteligencia no sólo están intensificando la colaboración con sus homólogos internacionales en la lucha contra las amenazas transnacionales, sino que recurren, cada vez más, para complementar los datos obtenidos por medios propios y reservados, a hacer converger los esfuerzos de todos aquellos expertos, tanto del ámbito público como del sector privado y la investigación científico-académica, que pueden aportar valor añadido a la resolución de un problema determinado. En suma, lo que se busca no es sólo la anticipación, sino también la proactividad, de manera tal que el estudio de lo que puede acontecer en el futuro, planteado a través de escenarios coherentes, verosímiles y pertinentes, permita tomar decisiones en el presente, dirigidas a construir ese porvenir deseable y factible, seleccionando, además, los medios adecuados para ello.
Pero la prospectiva no sólo resulta eficaz para afrontar las situaciones críticas que se avecinan o para beneficiarse de las oportunidades que se puedan presentar en el futuro. El estudio de lo que puede suceder también cabe aplicarse a las organizaciones y, en el caso de los Servicios de Inteligencia, puede representar un instrumento válido para orientar su adaptación a las exigencias y condiciones que regirán su trabajo, en un intento de conseguir un nivel óptimo de efectividad. La estructura, los procedimientos, los recursos y los medios de los Servicios de Inteligencia deben ser acordes a los escenarios en los que dichas agencias van a operar. La multiplicidad y envergadura de sus misiones y la diversidad e importancia de las demandas externas a las que se enfrentan, les obligan a tomar una postura activa y a definir las estrategias necesarias para garantizar su competitividad también en el largo plazo.
Hay que tomar en consideración, por ejemplo, que la adquisición de los medios tecnológicos que previsiblemente se requerirán en el futuro o la formación de los recursos humanos en especialidades poco comunes no se pueden dejar a la improvisación; ni siquiera pueden ser el resultado de la prolongación de los procesos que se utilizan en el presente, sino que se deben derivar de las mejores decisiones estratégicas, dirigidas a propiciar el escenario ideal proyectado. Hasta el momento sólo me he referido a las ventajas que ofrece la prospectiva, pero es necesario admitir que en la aplicación de esta disciplina surgen numerosas dificultades, derivadas de la amplitud de los temas sometidos a estudio o de las limitaciones intrínsecas a la propia herramienta, como puede ser el sesgo intelectual que pretendan imprimirle a los análisis los distintos especialistas intervinientes; aunque el factor verdaderamente determinante a la hora de valorar su potencialidad reside en la actitud de los sujetos decisores.
La prospectiva no es una ciencia y, por tanto, los resultados alcanzados en los análisis a largo plazo no son demostrables empíricamente, lo que lleva a que los consumidores del producto se sientan tentados a cuestionar la verosimilitud de las conclusiones presentadas, aun cuando éstas aparezcan refrendadas por expertos de reconocido prestigio. Pero la prospectiva tampoco es ciencia- ficción, sino una herramienta para la planificación, que moviliza a un importante número de especialistas de muy diversos sectores, que no se limitan a exportar su conocimiento sobre determinados fenómenos, sino que lo adaptan e incorporan a las condiciones de un problema determinado.
En el caso de los destinatarios de lo que podríamos denominar “inteligencia prospectiva”, también influye el hecho de que las Administraciones suelen enmarcar su línea de acción en el horizonte temporal marcado por la duración de sus respectivas legislaturas, muy inferior, por definición, al que contemplan los estudios de esa naturaleza. En concreto, y por lo que se refiere a la gestión en el ámbito de la seguridad y defensa, la tendencia es a concentrarse preferentemente en el corto plazo y a resolver los problemas apremiantes, relegando a un segundo plano los retos más amplios y lejanos. En el ámbito de la inteligencia tenemos claro que esta disciplina es útil, sobre todo, cuando se concentra en aspectos concretos, pero que lo es menos -por el escepticismo que puede provocar en el receptor del producto- cuando aborda trabajos excesivamente generales, contempla escenarios muy alejados en el tiempo o supera un determinado grado de complejidad o de tecnicismo.
También hemos comprobado que la aportación de datos cuantificables revaloriza los estudios a largo plazo y que si el contenido y el horizonte temporal de dichos análisis se aproximan a las necesidades o a las expectativas del usuario, automáticamente se incrementa la percepción de su idoneidad. Siendo conscientes de estas circunstancias, se trata de encontrar fórmulas que hagan más “digeribles” los trabajos de prospectiva, aún no suficientemente valorados por los destinatarios, quizás por el hecho de que todavía no les resultan usuales, así como por un cierto desconocimiento de su potencialidad. En definitiva, se impone la búsqueda de nuevas recetas de gestión, para lidiar con unas realidades también nuevas que, por sus características, obligan a adoptar cambios estructurales y funcionales, así como metodologías que nos permitan prepararnos para lo imprevisto, minimizar los impactos negativos y ser protagonistas activos de nuestro futuro.

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He comenzado estas reflexiones con la referencia a un científico norteamericano que nos exhortaba a inventar el mañana. En el atrio del Convento franciscano de San Esteban, en Salamanca, se conserva para la posteridad una frase que data del descubrimiento de América, un tiempo en el que España ocupaba un lugar preeminente en el mundo, y que dice así: “El mundo se ha hecho otro y por tanto tenemos que inventar cosas nuevas”.
No me cabe ninguna duda de que es ése el impulso que hoy debemos recuperar, el de la innovación y la exploración de herramientas novedosas, si queremos que se cumplan nuestras previsiones más halagüeñas. Y me resisto a terminar este artículo sin mencionar a los más de 3.000 hombres y mujeres que trabajan en el Centro Nacional de Inteligencia y que, convencidos de esa necesidad, se esfuerzan día a día e investigan nuevos caminos para contribuir a que los españoles se sientan más seguros y puedan disfrutar de un futuro de progreso y bienestar. Su voluntad de mejorar, de ser más eficaces y, en definitiva, su vocación de servicio, les llevan a poner todos los medios a su alcance para cumplir con éxito la misión que tienen asignada, sabedores de su dificultad, pero también de su trascendencia.
La pretensión de cuantos servimos a España desde el Centro Nacional de Inteligencia es hacer de él una herramienta con proyección de futuro, sólida, adaptada a la evolución de los acontecimientos y diseñada para responder anticipadamente a los desafíos actuales y previsibles. En suma, un Centro que sea reflejo de la potencialidad de nuestro país en el ámbito externo y que, desde el punto de vista de las capacidades y de los recursos, se sitúe en unos niveles similares a los de los principales Servicios de nuestro entorno. [1. Esta es la definición académica más extendida de la prospectiva, según la estableció en los años cincuenta del pasado siglo el francés Gaston Berger, uno de los fundadores de dicha disciplina].

(*) Félix Sanz Roldán es teniente general y secretario de Estado Director del Centro Nacional de Inteligencia (CNI)

lunes, 23 de mayo de 2011

La amenaza yihadista obliga a reforzar el Centro Antiterrorista

El Gobierno suma nuevos analistas y áreas de trabajo a la estructura secreta del CNCA, el órgano de coordinación

El modelo antiterrorista que el Gobierno implantó tras el atentado del 11-M acaba de experimentar un relevante impulso con la ampliación de su buque insignia, el Centro Nacional de Coordinación Antiterrorista (CNCA). Tres áreas nuevas, que se suman a las cinco que formaban su estructura secreta, y una docena de analistas de Policía, Guardia Civil y Centro Nacional de Inteligencia (CNI) se han incorporado en el último mes y medio a la sede de Las Rozas (Madrid), informaron a Públicofuentes de la lucha antiterrorista.
Se trata de la mayor ampliación del Centro desde su creación en junio de 2004, tanto en estructura como en número de efectivos. Para valorar su importancia debe considerarse que los agentes destinados en el CNCA no tienen funciones operativas, es decir, no trabajan en la calle, por lo que en su diseño inicial bastaba con medio centenar de profesionales.
Es el perenne riesgo que supone el terrorismo internacional el motor de esta reestructuración, más allá de los últimos acontecimientos (la muerte de Bin Laden o el atentado de Marrakech). Fuera del debate político diario, la violencia yihadista preocupa mucho, sin embargo, a los servicios de información. De hecho, es la causa de que España, a pesar de la tregua de ETA, se encuentre en situación de riesgo "probable" de sufrir un atentado.
Un analista del CNCA afirmó la pasada semana, durante unas jornadas sobre terrorismo yihadista, que el riesgo "teórico" en España es mayor que en 2004, en gran parte por la amenaza de Al Qaeda para el Magreb Islámico, una alianza de grupos que entonces no existía. Los yihadistas carecen, a día de hoy, de capacidad operativa para atentar, pero según advirtió el experto, eso puede cambiar en cualquier momento.
Esa cualificación del riesgo Nivel 2 Alto dentro del Plan de Prevención Antiterrorista es una de las asignaciones del CNCA. Sus integrantes toman la información de Policía, Guardia Civil y CNI, así como de otros organismos internacionales similares, la analizan y planifican una respuesta.
El 11-M destapó los fallos en la coordinación entre distintos Cuerpos
La investigación del 11-M puso de manifiesto las importantes carencias en dos planos: los medios existentes para hacer frente a la amenaza yihadista y la coordinación entre los distintos Cuerpos. Para atajar el primer problema se multiplicó al menos por 12 el número de efectivos dedicados a combatir el fenómeno. Para solucionar la descoordinación, el Gobierno implantó el Comité Ejecutivo para el Mando Unificado (CEMU), una suerte de mesa de dirección que integra a los principales responsables de la lucha antiterrorista, y el CNCA, que depende funcionalmente del primero y orgánicamente de la Secretaría de Estado de Seguridad.