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domingo, 14 de julio de 2013

Microsoft ayudó a la Agencia Nacional de Seguridad a acceder a información de sus usuarios



Nuevos documentos filtrados por el ex técnico de la CIA Edward Snowden al matutino británico revelaron que la compañía fundada por Bill Gates ayudó a la NSA para que las comunicaciones de los usuarios, a través de distintos servicios, fueran interceptadas, en el marco sistema de vigilancia PRISM.
Según el diario inglés, la colaboración incluyó al servicio de videollamadas Skype -adquirida por Microsoft en octubre de 2011-, del que las agencias estadounidenses recogieron audios y videos.
Además, la compañía del Silicon Valley ayudó a la NSA a eludir el sistema de encriptación que protege las conversaciones entre usuarios a través del sistema de mails Outlook, ex Hotmail.
Durante este año, Microsoft trabajó junto a la Oficina Federal de Investigación (FBI) y la NSA para facilitar el acceso indiscriminado a la información archivada a través del servicio SkyDrive, que cuenta con unos 250 millones de usuarios.
Snowden, el ex agente informático de la CIA que desde el 23 de junio permanece en la zona de tránsito del aeropuerto de Moscú, filtró a principios del mes pasado documentos que atestiguan la existencia de una serie de programas de espionaje de escala internacional -gestionados por Estados Unidos y Gran Bretaña- para interceptar llamadas telefónicas y comunicaciones online.
Por su masividad, entre esos programas se destaca PRISM, que le permite a agencias de inteligencia acceder a la información que millones de usuarios almacenan en los servidores de compañías como Google, Microsoft y Facebook, entre otras.
Las empresas que aparecieron en los documentos de Snowden negaron que sus sistemas contengan puertas traseras para facilitar el acceso a la información privada de sus servidores.
Según se desprende de los documentos, la compañía que dirige Steve Ballmer trabajó "durante muchos meses" con los servicios secretos para otorgar a PRISM acceso a SkyDrive sin autorización previa.
Esa capacidad de acceso "significa que los analistas ya no tendrán que hacer una petición especial al SSO (un departamento de la NSA) para ello", sostiene el documento.
En un comunicado remitido a The Guardian, Microsoft señaló hoy que toma su "compromiso con los clientes y el cumplimiento de la ley de un modo muy serio", por lo que sólo entrega información privada de los usuarios "en respuesta a procesos legales".
"Cuando actualizamos productos, en algunas circunstancias hay obligaciones legales que requieren que mantengamos la posibilidad de ofrecer información para cumplir la ley o en respuesta a peticiones por seguridad nacional", afirmaron desde la empresa.

domingo, 7 de julio de 2013

El agente de la CIA que sacude al espionaje mundial

La historia de Edward Joseph Snowden es la de un joven analista de inteligencia que decidió arriesgarlo todo para denunciar los abusos del espionaje masivo que realizan los servicios secretos de su país. La de un exempleado de la CIA que se asomó a las prácticas irregulares de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) y decidió que el mundo debía conocerlas. La de un friki de la informática amante de la cultura japonesa que dejó atrás a su novia y una cómoda vida en Hawai para emprender un viaje peligroso e incierto.
Snowden ha desatado una tormenta mundial exponiendo la fragilidad de la privacidad de nuestras comunicaciones en la era digital, dejando al descubierto a los gigantes de Internet —Google, Facebook, Microsoft—, sacando los colores al presidente Obama, al premier británico Cameron, generando una crisis diplomática entre Ecuador y EE UU, y poniendo en guardia a los más potentes servicios secretos del mundo. Todo, con cuatro ordenadores portátiles, una llave USB y, en la mano, un cubo de Rubik.
Esta es la reconstrucción de la huida del hombre más buscado durante las últimas tres semanas.
Su periplo arranca en Hawai, en mayo, el día en que comunica a su superior en la compañía Booz Allen Hamilton, una de las más potentes organizaciones privadas de espionaje del mundo —muchas de ellas trabajan subcontratadas para los servicios de inteligencia nacionales de los países— que se tiene que ir durante dos semanas para tratar sus problemas de epilepsia.
A su novia Lindsay, con la que lleva cuatro años, le dice que tiene que ausentarse por unas semanas. Lindsay, una chica que practica la acrobacia, ha podido comprobar que, en los últimos meses, Snowden ha estado como ausente, y así lo reflejará en su blog. Pero tampoco tiene por qué extrañarse. Su chico trabaja en el sector de inteligencia.
El lunes 20 de mayo Edward Snowden toma un vuelo que cambiará su vida para siempre. Atrás deja su casa de Waipahu, West Oahu, Hawai. Hace cuatro meses que ha entrado en contacto con la documentalista y periodista independiente norteamericana Laura Poitras. Hace menos de un mes que ha empezado a escribirse, mediante comunicaciones encriptadas, con el bloguero norteamericano del diario británico The Guardian Glenn Greenwald. Una de las filtraciones más importantes de la historia de Estados Unidos se está gestando.
El avión en el que se embarca Snowden se dirige a Hong Kong.
“Hace bien eligiendo este destino”, cuenta por teléfono desde Hong Kong Heriberto Araújo, experto en cuestiones de ciberespionaje y autor del libro La silenciosa conquista china. “Es un territorio controlado por China, que no es país amigo de Estados Unidos, pero en el que las leyes funcionan, y de donde no iba a ser fácil sacarle”.

 
Snowden aterriza en la excolonia británica con una maleta negra y cuatro ordenadores portátiles. Se aloja en el Hotel The Mira, en Nathan Road, una ruidosa calle conocida por sus tiendas, en el distrito de Kowloon.
Durante dos semanas, según contará The Guardian, apenas sale de su habitación, que tiene vistas sobre el parque que da nombre al distrito. Pide que le suban la comida a su cuarto, decorado con un falso cocodrilo, en ese hotel de 250 euros la noche. Lleva poco equipaje consigo. El libro de memorias del expresidente de EE UU Dick Cheney, los ordenadores, algo de ropa y el cubo de Rubik.
Snowden se atrinchera. Coloca almohadas en la rendija de la puerta de la habitación para evitar escuchas. Mayo llega a su fin y se cita por fin con el bloguero de The Guardian Glenn Greenwald.
Las indicaciones que da, según relatará The New York Times, son las siguientes. Greenwald y sus dos acompañantes, la documentalista Laura Poitras y otro redactor de The Guardian, deben acudir a un hotel de Hong Konk y pedir en voz muy alta indicaciones sobre otra zona del hotel. Si todo va bien, en ese momento aparecerá un hombre con un cubo Rubik en la mano.
Greenwald se queda sorprendido. Esperaba encontrarse a un veterano espía. No a un joven de 29 años.
El viernes 7 de junio, los dos diarios con los que ha entrado en contacto, presentándose bajo el seudónimo de Verax, el estadounidense The Washington Post y el británico The Guardian, sueltan la bomba informativa: Estados Unidos ejerce un espionaje masivo recolectando información a través de Google, Facebook, Apple y Skype. La Agencia de Seguridad Nacional (NSA) tiene acceso, mediante el programa Prisma, a los correos electrónicos, búsquedas de internet, archivos enviados y conversaciones online de cualquier ciudadano no estadounidense fuera de las fronteras de EE UU. El programa genera unos 2.000 informes al mes. Cerca de 77.000 expedientes se han nutrido de información personal de ciudadanos conectados a la red. Todo ello gracias a una ley aprobada por el expresidente George Bush Jr. y refrendada por Barack Obama.
Según saltan las primeras noticias, el presidente de EE UU decide comparecer para justificar estas prácticas. Se escuda en la lucha contra el terrorismo internacional. Pero la bomba informativa genera repercusiones en todo el mundo. Daniel Ellsberg, el protagonista de la célebre filtración de los Papeles del Pentágono, del año 1971, en que se ponía al descubierto la política del Pentágono en la guerra de Vietnam, califica la filtración de Snowden como la más importante en la historia de su país, al que renombra como United Stasi of America, en alusión al temido servicio secreto de la República Democrática Alemana. El domingo 9 de junio la imagen de Edward Joseph Snowden, grabada en video por la documentalista Laura Poitras, inunda las pantallas informativas de medio planeta. The Guardian cuelga en su web la entrevista que le hace el bloguero Glenn Greenwald en la habitación del hotel de Hong Kong.
“En buena conciencia”, declara Snowden en la entrevista, “no puedo permitir que el gobierno de EE UU destruya la intimidad, la libertad de Internet y las libertades fundamentales de las personas con esta máquina de vigilancia que está construyendo en secreto”.
Obama está contra las cuerdas. Snowden le ha puesto frente a la peor crisis de su presidencia. En Londres también empiezan a sonar las campanas. David Cameron se niega a confirmar o desmentir que el GCHQ, centro neurálgico de las escuchas de la inteligencia británica, haya utilizado el programa Prisma.
El lunes 10 de junio, en torno al mediodía, Snowden abandona la habitación de su hotel.
El Gobierno de los Estados Unidos anuncia que le perseguirá mientras 25.000 personas firman en Internet una petición a Obama para que le perdone. Y la reacción europea no tarda. Tres días más tarde, Vivianne Redding, vicepresidenta de la Comisión Europea, declara: “El concepto de seguridad nacional no significa que todo vale. Los Estados no tienen un derecho ilimitado de vigilancia secreta”. Quedan cuatro días para la cumbre del G-8 en Lough Erne, Irlanda del Norte, que se celebra el 17 de junio. Una cumbre que se verá marcada por el escándalo de las escuchas que realizó el gobierno anfitrión, el británico, en una anterior cumbre, la del G-20 en Londres, en el año 2009. Los documentos filtrados por Snowden siguen dando frutos.
Pocos días después entra en juego Wikileaks. La plataforma de filtraciones del australiano Julian Assange se muestra dispuesta a ayudar a Snowden.
Para ello, decide enviar a Hong Kong a un valor seguro: Sarah Harrison, la persona que desde hace más de dos años está permanentemente al lado de Assange, su asistente y mano derecha, mujer que ha ejercido labores de organización, periodismo de investigación y comunicación en la plataforma.
Harrison es quien más cerca ha estado del editor australiano en los últimos dos años y medio. Le ha acompañado mientras andaba huido en los días del Cablegate, durante su arresto domiciliario en la campiña británica y en su reclusión en la Embajada de Ecuador en Londres. Ahí es donde ha podido trabajar codo con codo con el juez Baltasar Garzón, abogado de Assange.
Sarah Harrison, además, sabe lo que es estar junto a un hombre perseguido por distintos servicios secretos. Sabe lo que es una persona batallando legalmente para impedir un proceso de extradición. Sabe manejar información secreta.
El ángel de la guarda de Julian Assange se dispone a viajar a Hong Kong para convertirse en ángel de la guarda de Edward Joseph Snowden.
“Tiene una experiencia muy amplia en una gran diversidad de campos”, explica en conversación telefónica desde Nueva York, Kristinn Hrafnsson, portavoz de Wikileaks, en alusión a la cualificación de Harrison. “Maneja bien los ángulos legales, entre otros, las cuestiones relativas a una extradición”.
Hrafnsson, recién regresado de Ecuador, cuenta que él se ha encargado personalmente de las gestiones en Islandia para intentar que el gobierno acoja al analista norteamericano. Decidió hacerlo poco después de escuchar las palabras de Snowden, que en el video de The Guardian, expresaba su deseo de recalar en el país nórdico.
El curtido periodista de investigación islandés declara que Wikileaks ya tiene un abogado para Snowden en territorio norteamericano, del que pronto se conocerá el nombre. Asegura que Garzón no ha aceptado hacerse cargo de su defensa por una cuestión de ángulos legales, no porque no crea en la causa de Snowden. Y señala lo que considera una gran paradoja en todo este asunto: “El departamento de Justicia estadounidense persigue al filtrador, acusándole de espionaje, cuando son ellos los que están espiando masivamente”.
Hrafnsson no da detalles del día de llegada de la asistente de Assange a Hong Kong. No quiere revelar ninguna información sobre los movimientos de Edward J. Snowden.
Sarah Harrison asiste a la reunión que el exanalista de la NSA mantiene, aún en Hong Kong, con un equipo de abogados. Valoran la situación. Snowden pide a todos los asistentes que guarden sus móviles en la nevera para evitar escuchas, según relatará The New York Times.
El jueves 20 de junio, desde Islandia, un colaborador de Wikileaks, el empresario islandés Olafur Sigurvinsson, asegura que tiene un avión preparado para traer al analista norteamericano a Islandia: tan solo queda la obtención del permiso del gobierno.
El Departamento de Estado de EE UU solicita a Hong Kong la extradición de Snowden, que el viernes 21 de junio acaba de cumplir 30 años. Dos días más tarde, el domingo 23 llega a manos del presidente de Ecuador, Rafael Correa, una carta de Snowden. No es una misiva larga.
En algo más de cuatro párrafos, solicita asilo en Ecuador por el riesgo de persecución de Estados Unidos debido a su decisión de hacer públicas graves violaciones por parte del Gobierno estadounidense. “Como resultado de mis opiniones políticas y del ejercicio de mi derecho a la libertad de expresión (...), el Gobierno de los Estados Unidos ha anunciado una investigación criminal en mi contra”.
En la carta busca un paralelismo con la filtración del Cablegate. “Mi caso es muy similar al del soldado Bradley Manning, que publicó información gubernamental a través de Wikileaks, revelando crímenes de guerra. Él fue arrestado y recibió tratos crueles”. Para terminar la comunicación, señala: “Es improbable que reciba un juicio justo, corriendo el riesgo de cadena perpetua y muerte”. Por eso, dice, pide asilo.
Ese mismo día, el vuelo nº 213 de la compañía rusa Aeroflot aterriza en la Terminal E del aeropuerto de Sheremiétevo, Moscú. Se supone que en él ha viajado el analista estadounidense acompañado por Sarah Harrison. La prensa espera en el aeropuerto. Se ven autos con placas diplomáticas. Pero Snowden no aparece. No hay rastro de él.
Julian Assange declara desde Londres que Snowden está bien y en “lugar seguro”. Algunas informaciones apuntan a que tiene reserva para viajar, rumbo a La Habana, al día siguiente, en el vuelo nº 150 de Aeroflot.
Falsa alarma. El lunes, el asiento 17A del vuelo nº150, en el que supuestamente iba a viajar, va vacío. En Sheremiétevo, no hay constancia de que el filtrador se encuentre realmente allí.
El martes 25, Vladímir Putin asegura que Snowden se encuentra en la zona de tránsito del aeropuerto, pero se niega a conceder su extradición. El presidente ruso confiesa que preferiría no ocuparse de casos como el de Snowden: “Es lo mismo que trasquilar a un cerdo: mucho chillido y poca lana”, declara.
Snowden se beneficia de los milagros del mundo moderno. Estando en Moscú, no está técnicamente en Rusia porque no cruza formalmente la frontera y no le sellan el pasaporte —que, por lo demás, Washington ya ha anulado—, lo que significa que la policía local no puede detenerle.
En la zona internacional de Sheremiétvo unos dicen que se aloja en el hotel Vozdushny Express (Expreso Aéreo) mientras otros aseguran que, al ver los precios (60 euros las 4 horas por una minihabitación con baño y ducha individual), se dio media vuelta y se fue. El presidente venezolano Nicolás Maduro se muestra dispuesto a recibirle.
“Esto es todo un juego de intereses; ni chinos, ni rusos le habrán dado cobertura gratis”, se aventura a pronosticar Daniel Sansó-Rubert, experto en inteligencia y seguridad que trabaja en un seminario organizado por la Universidad de Santiago y el Centro Superior de Estudios de la Defensa Nacional (Cesedén). “Lógicamente, habrán intentado extraer de él toda la información posible. Estas cosas funcionan así, lo que pasa es que normalmente las cartas se intercambian debajo de la mesa”.
El viernes 28, Snowden parece atrapado en un callejón sin salida. Su pasaporte invalidado le impide entrar en territorio ruso. Ecuador dice que su país no puede otorgarle asilo si no se encuentra físicamente en territorio ecuatoriano —en la embajada, por ejemplo—. Barack Obama ha declarado el día anterior que no va a a movilizar aviones para detener a un hacker de 29 años, en un intento de que la crisis no afecte a sus relaciones con China y Rusia.
Mientras medio mundo se pregunta dónde está Snowden, su padre Lonnie concede una entrevista a la cadena NBC en la que asegura que su hijo estaría dispuesto a regresar a EE UU si le garantizan que permanecerá en libertad antes de que comience su juicio. No ha hablado con él, dice.
Edward J. Snowden está acusado de robo y apropiación de documentos propiedad del Gobierno de EEUU. “Ya se ha hecho un hueco en la historia junto a Daniel Ellsberg y Bradley Manning”, sintetiza Kritinn Hrafnsson desde Nueva York. “Hombres que lo arriesgaron todo y que actuaron con valor, siguiendo su conciencia”.
Son muchas las voces que en Estados Unidos se levantan contra lo que consideran una traición. Pero lo que parece claro es que, en el momento de realizar la filtración, Snowden es un tipo con una larga experiencia en el campo de la inteligencia militar que sabe lo que hace y a qué se expone. Tiene muy presente el ejemplo de Bradley Manning, el soldado que supuestamente filtró información secreta a Wikileaks. Le admira. Es algo que dirá a los periodistas de The Guardian. “Manning es el clásico filtrador. Lo que le inspiró fue el bien común”.

lunes, 1 de julio de 2013

Obama y Putin piden al FBI y al FSB buscar juntos una solución del ‘caso Snowden’



Los presidentes Barack Obama y Vladímir Putin pidieron a los jefes de la Oficina Federal de Investigación de EEUU (FBI) y el Servicio Federal de Seguridad de Rusia (FSB)  buscar conjuntamente una solución sobre ‘el caso Snowden’, comunicó hoy el secretario del Consejo de Seguridad de Rusia, Nikolái Pátrushev.
El funcionario recordó que tanto Putin como Obama “se han pronunciado ya” sobre este ex técnico informático de 29 años, a quien la Justicia estadounidense imputa los delitos de espionaje, robo y transferencia no autorizada de propiedad gubernamental después de que revelara un programa secreto de vigilancia electrónica.
“No tienen soluciones que convengan a ambas partes, así que han pedido al director del FSB, Alexandr Bórtnikov, y al del FBI, Robert Mueller, que se mantengan en contacto permanente para encontrar variantes de solución”, dijo Pátrushev en una entrevista con la televisión Rossiya 24.
Señaló que “es una tarea bastante difícil porque deben hallar una solución acorde con las normas del derecho internacional”. “Hoy por hoy, no podemos afirmar que exista una fórmula preparada”, agregó.
El asesor de Putin para asuntos internacionales, Yuri Ushakov, precisó que Obama y Putin “no han tenido oportunidad ni motivo” para hablar por teléfono sobre Snowden. Al mismo tiempo, confirmó que el FBI y el FSB siguen en contacto en relación con este caso.
Edward Snowden permanece desde el 23 de junio en la zona internacional del aeropuerto Sheremetievo de Moscú, adonde llegó en un vuelo procedente de Hong Kong, inesperadamente para el Kremlin. La anulación de su pasaporte estadounidense y la ausencia de un papel que le acredite como refugiado impiden a Snowden trasladarse a otro país, por ejemplo, Ecuador donde solicitó asilo político.
Vladímir Putin comentó el 25 de junio que Rusia no puede enviar a Snowden a EEUU, por falta de un acuerdo de extradición entre ambos países, y expresó la confianza de que el asunto no tendrá ninguna repercusión en la relación de Moscú con Washington. También negó que los servicios secretos de Rusia estén trabajando con el autor de las filtraciones.
Por su parte, Barack Obama dijo el 27 de junio que no piensa levantar cazas para “interceptar a un hacker”. También dio a entender que en ningún momento quiso regatear con Moscú y Pekín sobre el ‘caso Snowden’
 
El extécnico de la CIA, Edward Snowden, puede quedarse en Rusia si deja de perjudicar a EEUU, declaró el presidente ruso, Vladímir Putin.
“Si prefiere irse y alguien le acepta, no tenemos nada en contra. Si quiere quedarse aquí lo puede hacer con una condición: debe renunciar a su actividad dirigida a perjudicar a nuestros socios estadounidenses”, recalcó Putin.
Putin añadió que es poco probable que Snowden que se proclama defensor de los derechos humanos y las libertades civiles reniegue sus ideales.
Putin señaló que no dispone de información sobre la posible salida de Snowden de Rusia con alguna de las delegaciones que participan en el Foro de Países Exportadores de Gas (FPEG) y sugirió dejar este asunto “en manos de profesionales”.
El presidente también reafirmó que Snowden nunca había colaborado con los servicios secretos rusos.
Mientras tanto, el diario estadounidense Los Angeles Times informó, citando una fuente en el Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia, que Snowden solicitó asilo político a 15 países a través de los diplomáticos rusos. El periódico no precisa qué países figuran en la lista.
Una fuente del servicio ruso de Migración citada hoy por el diario The New York Times dijo que Snowden solicitó asilo político en Rusia. La fuente, que insistió en el anonimato, dijo que una activista de WikiLeaks, Sarah Harrison, entregó la petición de Snowden a la oficina consular de Rusia en la terminal F del aeropuerto Sheremetievo.
Un portavoz del Servicio Federal de Migración desmintió esta noche la solicitud de asilo por parte de Snowden. Sin embargo, el diplomático que estaba de guardia anoche en la oficina consular de Sheremetievo, Kim Shevchenko, confirmó haber recibido la petición de las manos de Sarah Harrison. “Lo comuniqué a mis jefes, después de lo cual vino un mensajero a por el paquete”, dijo.

 

domingo, 30 de junio de 2013

OBAMA. UNA FAMILIA AL SERVICIO DE LA CIA

 


 










La biografía oculta de los Obama: una familia al servicio de la CIA .

El periodista de investigación Wayne Madsen ha logrado compilar varios archivos de la CIA que demuestran los vínculos de esa agencia de espionaje con instituciones y personas estrechamente ligadas a Barack Obama, así como a sus padres, su abuela y su abuelo. La primera parte de este trabajo subraya la participación de Barack Obama padre en las acciones de la CIA en Kenia, operaciones destinadas a obstaculizar que el comunismo ganara terreno en ese país gracias a la influencia de China y de la Unión Soviética en los medios estudiantiles. Las operaciones de la CIA en Kenia tenían también como objetivo evitar el surgimiento de líderes africanos no alineados.

De 1983 a 1984, Barack Obama trabajó como analista financiero en una sociedad llamada Business International Corporation, una empresa conocida como siendo una tapadera de la CIA.
Business International Corporation, la empresa tapadera de la CIA en la que trabajaba el futuro presidente estadounidense, organizaba conferencias en las que reunía a los más poderosos dirigentes y utilizaba a periodistas como agentes en el extranjero.
El trabajo que el propio Barack Obama realizó en esa empresa a partir de 1983 coincide con las misiones de espionaje por cuenta de la CIA que su madre, Stanley Ann Dunham, había realizado durante los años 1960, después del golpe de Estado en Indonesia, como trabajo para otras instituciones que también servían de pantalla a la CIA, como la East-West Center de la universidad de Hawai, la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (United States Agency for International Development, USAID) [1] y la Fundación Ford [2].
Fue durante su trabajo en el East-West Center, en 1965, que la madre de Obama conoció a Lolo Soetoro, el padrastro de Obama, y se casó con él. 
Soetoro fue enviado nuevamente a Indonesia en 1965 como oficial de alto rango encargado de servir de consejero al general Suharto y a la CIA en el sangriento derrocamiento del presidente Sukarno [
3]
El padre de Barack Obama había conocido a la madre, en 1959, en un curso de idioma ruso organizado en la universidad de Hawai. Barack Obama padre figuraba entre los seleccionados para participar en un intercambio entre [la región] Este de África y Estados Unidos, intercambio que debía incorporar 280 estudiantes africanos a diferentes instituciones universitarias estadounidenses.
Según un despacho de la agencia Reuters fechado en Londres el 12 de septiembre de 1960, aquella operación contaba simplemente con una «ayuda» proveniente únicamente de la Fundación Joseph P. Kennedy. 
Su objetivo era entrenar y adoctrinar a futuros agentes que debían ejercer su influencia en África, continente que por aquel entonces estaba convirtiéndose en un terreno de confrontación entre Estados Unidos, la Unión Soviética y China, potencias que trataban de ganarse a los regímenes de los países africanos que acababan de alcanzar la independencia o que estaban a punto de lograrla.

Durante la selección de los estudiantes que serían enviados a Estados Unidos, Masinda Muliro, vicepresidente de la Unión Democrática Africana de Kenia (Kenyan African Democratic Union, KADU), había denunciado las preferencias tribales a favor de la etnia kikuyu, mayoritaria, y de la minoritaria etnia luo. 
Aquel favoritismo privilegiaba a los simpatizantes de la Unión Nacional Africana de Kenia (Kenyan African National Union, KANU), cuyo líder, Tom Mboya, tenía un pasado como nacionalista y sindicalista. Fue Mboya quien decidió el envío de Barack Obama padre a la universidad de Hawai como estudiante. Obama padre, ya casado en Kenia, donde era padre de un hijo y estaba en espera de otro, se casó con Stanley Ann Dunham en la isla de Maui el 2 de febrero de 1961. Dunham ya tenía 3 meses de embarazo de Barack Obama en el momento de su unión con Obama padre, quien se convirtió en el primer estudiante africano incorporado a una universidad estadounidense.

También según la agencia Reuters, Muliro declaró que quería enviar a Estados Unidos una delegación para investigar a los estudiantes kenianos que habían recibido «regalos» provenientes de estadounidenses y «garantizar que los regalos que se hicieran a los estudiantes en el futuro [fuesen] administrados por personas sinceramente preocupadas por el desarrollo de Kenia».
La CIA habría reclutado a Tom Mboya en el marco de un programa  de «liberación selectiva», generosamente financiado y cuyo resultado era la de aislar al presidente Kenyatta, el fundador de la república de Kenia, catalogado por la agencia de espionaje estadounidense, es decir la CIA, como siendo una persona «de no confianza».
Mboya recibió en aquella época una subvención ascendiente a 100 000 dólares proveniente de la Fundación Joseph P. Kennedy, en el marco del programa de invitación de estudiantes africanos, después de haber rechazado una propuesta similar de parte del Departamento de Estado. Resulta evidente que a Mboya le inquietaban las sospechas que la entrega de una ayuda oficial estadounidense podía provocar entre los políticos kenianos procomunistas, quienes ya sospechaban que Mboya estaba vinculado a la CIA. 
Así que el financiamiento del programa se garantizó a través de la Fundación Joseph P. Kennedy y de la Fundación de Estudiantes Afroamericanos.
 
El padre de Obama no estuvo en el primer grupo enviado a Estados Unidos por vía aérea, sino en uno de los siguientes. Aquel programa de ayuda a los estudiantes africanos, organizado por Mboya en 1959, incluía estudiantes de Kenia, Uganda, Tanganyka, Zanzíbar, Rhodesia del Sur y del Norte y de Nyasaland (hoy Malawi).

la agencia de noticias Reuters reporta además que Muliro denunciaba por entonces que el favoritismo existente en la selección de los beneficiarios de la ayuda estadounidense «molestaba y amargaba a los demás estudiantes africanos». Muliro señalaba que «se daba preferencia a las tribus mayoritarias [los kikuyus y los luos] y que muchos de los estudiantes seleccionados por Estados Unidos no habían logrado pasar los exámenes de admisión mientras que otros estudiantes no seleccionados tenían mejores referencias».
Enviado directamente a Hawai por la CIA, Barack Obama padre (llevando el lei hawaiano, es decir la típica corona de flores tradicionales que adorna el cuello) aparece en la foto junto a Stanley Dunham (a la izquierda de Obama padre), y el abuelo materno del presidente Barack Obama.
El padre de Obama era amigo de Mboya y pertenecía a la etnia luo. Al ser asesinado Mboya, en 1969, Obama padre compareció como testigo en el juicio contra el presunto asesino. Incluso afirmó haber sido él mismo objeto de un intento de asesinato en plena calle después de su testimonio ante el tribunal.
El padre de Obama partió de Hawai en 1962 para estudiar en Harvard y se divorció de Dunham en 1964. Se casó nuevamente con una estudiante de Harvard, Ruth Niedensand, una estadounidense judía, y volvió con ella a Kenia, donde tuvieron dos hijos. Aquella unión también terminó en divorcio. Obama padre trabajó en el ministerio de Finanzas y en el ministerio de Transportes de Kenia, así como en una compañía petrolera. Murió en un accidente automovilístico, en 1982, y los principales políticos de Kenia asistieron a sus funerales, entre ellos Robert Ouko, quien se convertiría posteriormente en ministro de Transportes y sería asesinado en 1990.
Los documentos de la CIA indican que Mboya era un importante agente de influencia que trabajaba por cuenta de la CIA, no sólo en Kenia sino en todo el continente africano. Según un informe semanal secreto de la CIA (CIA Current Intelligence Weekly Summary), fechado el 19 de noviembre de 1959, Mboya tenía la misión de vigilar a los extremistas durante la segunda Conferencia Panafricana de Túnez (All-Africa People’s Conference, AAPC).
El documento de la CIA reporta que «serias fricciones [se habían] desarrollado entre el primer ministro de Ghana, Kwame Nkrumah, y el nacionalista kenyano Tom Mboya quien [había] participado activamente en diciembre [de 1958] en la vigilancia sobre los extremistas durante la primera Conferencia Panafricana en Accra». La expresión «participado activamente» parece indicar que Mboya cooperaba con la CIA, cuyo informe fue redactado por sus agentes destacados en Accra y Túnez. Fue durante aquel período de «colaboración» con la CIA en Accra y en Túnez que Mboya asignó una beca de estudios al padre de Barack Obama y le ofreció la posibilidad de salir del país y de estudiar en la universidad de Hawai, donde encontraría a la futura madre del actual presidente de Estados Unidos y se casaría con ella.
En un informe semanal secreto de la CIA anterior, con fecha del 3 de abril de 1958, aparecen la siguientes frase: «[Mboya] sigue siendo uno de los dirigentes africanos más prometedores». En otro informe semanal secreto, fechado el 18 de diciembre de 1958, la CIA califica al nacionalista keniano MBoya de «joven vocero capaz y dinámico» durante su participación en los debates de la Conferencia Panafricana y lo describe como un opositor ante «extremistas» como Nkrumah, quien contaba con el apoyo de «los representantes chino-soviéticos».
En un documento desclasificado de la CIA sobre la Conferencia Panafricana de 1961, el conservadurismo de Mboya, al igual que el del tunecino Taleb Sliam, se define claramente como contrapeso ante la política de izquierda del clan Nkrumah. Los procomunistas habían sido electos a la cabeza del comité organizador de la Conferencia Panafricana durante la conferencia del Cairo, en 1961, a la que asistió Mboya.
En el informe de la CIA aparecen los nombres de varios de aquellos dirigentes, como el senegalés Abdoulaye Diallo, secretario general de la Conferencia Panafricana; el argelino Ahmed Bourmendjel; el angoleño Mario de Andrade; Ntau Mokhele de Basutoland (antiguo Lesotho); el camerunés Kingue Abel; Antoine Kiwewa, del Congo belga (la actual República Democrática del Congo); el ghanés Kojo Botsio; el guineano Ismail Touré, T. O. Dosomu Johnson, de Liberia; el maliense Modibo Diallo; el marroquí Mahjoub Ben Seddik, el nigerino Djibo Bakari; el nigeriano Tunji Otegbeya; Kanyama Chjume, de Nyassaland; el somalí Ali Abdullahi; el sudafricano Tennyson Makiwane y Mohamed Fouad Galal, de los Emiratos Árabes Unidos.
Los únicos participantes que recibieron la aprobación de la CIA fueron Mboya (quien, según todo indica, era un colaborador de la CIA); Joshua Nkomo, de Rhodesia del Sur; B. Munanka, de Tanganyka; el tunecino Abdel Magid Shaker y el ugandés John Kakongé.
Finalmente se produce la destitución de Nkrumah, después de un golpe de Estado orquestado por la CIA mientras que el líder realizaba una visita a China y Vietnam del Norte. Aquella operación se produce un año después de la que realizó la CIA contra el presidente Sukarno, otro golpe de Estado en el que participó la familia de Obama por parte de madre. 
Ciertos elementos hacen pensar que el asesinato de Mboya, en 1969, fue organizado por agentes chinos que actuaban por cuenta de las facciones gubernamentales que el presidente keniano, Jomo Kenyatta, había puesto a cargo de la lucha contra Mboya y, por consiguiente, de la eliminación de un político africano proestadounidense de primera línea. Todas las embajadas de Nairobi pusieron sus banderas a media asta como homenaje a Mboya, con excepción de la embajada de la República Popular China.

Jomo Kenyatta, primer presidente de Kenia.
La influencia que Mboya ejerció sobre el régimen de Kenyatta se prologará durante mucho tiempo después de su muerte, aún en vida del padre de Barack Obama. En 1975 se produce el asesinato de Josiah Kariuki, socialista miembro del partido KANU (partido a cuya creación había contribuido junto con Mboya y con el padre de Barack Obama. Después de aquel asesinato, Kenyatta expulsa del gobierno a tres ministros rebeldes que «estaban personalmente vinculados a Kariuki o a Mboya». Dicha información se clasificó primeramente como secreta (nivel de clasificación Umbra) y aparece en varias notas de servicio de la CIA en el Medio Oriente, en África y Sudáfrica. Fue divulgada posteriormente a través de la red COMINT, el 24 de junio de 1975. La información de inteligencia que figura en ese informe, como lo demuestra su nivel de confidencialidad, proviene de escuchas efectuadas por el ministerio del Interior de Kenia. Nadie fue acusado nunca por el asesinato de Kariuki.
Las escuchas a las que fueron sometidas personas vinculadas a Mboya y Kariuki prueban que la NSA y la CIA mantuvieron bajo vigilancia al padre de Barack Obama, quien –como ciudadano extranjero en Estados Unidos– podía ser sometido ocasionalmente a escuchas de manera legal, escuchas de las que se encargan la NSA [la National Security Agency estadounidense] y el Government Communications Headquarters (GCHQ, servicio de espionaje electrónico del gobierno británico).
(Continuará…)




Wayne Madsen
Ex-funcionario de la National Security Agency (NSA), se convirtió en periodista investigador especializado en el espionaje electrónico, posteriormente en el espionaje en general. Fue jefe de sección en la revista francesa 
Intelligence Online hasta que esta fue comprada por el diario francés Le Monde. Actualmente él mismo publica la Wayne Madsen Report e interviene regularmente en la televisión rusa internacional Russia Today emitiendo en inglés. Ha escrito varios libros: The Handbook of Personal Data Protection (London: Macmillan, 1992); Genocide and Covert Operations in Africa 1993-1999 (Edwin Mellen Press, 1999); Jaded Tasks: Big Oil, Black Ops & Brass Plates and Overthrow a Fascist Regime on $15 a Day y co-autor de America’s Nightmare: The Presidency of George Bush II (Dandelion, 2003).



 











 

sábado, 15 de junio de 2013

LA CIA EN ESPAÑA

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Los hombre de la CIA están detrás de casi todos los principales acontecimientos políticos y militares de nuestra historia reciente. La sede central de la Agencia en Langley tiene poco que ver con el edificio donde entra y sale a su antojo Faye Dunaway en la película Los tres días del Cóndor. Es un gigantesco búnker donde se han diseñado cientos de operaciones desarrolladas en España por los servicios de inteligencia norteamericanos, desde la posguerra hasta nuestros días. Las escalas en aeropuertos españoles de aviones de la CIA, con prisioneros que son trasladados a centros de tortura distribuidos por varios países de la órbita norteamericana, constituyen sólo un eslabón más de la cadena de actuaciones clandestinas que la Agencia inició en nuestros país durante la Guerra Fría. La sólida infraestructura que hoy permite continuar trabajando a sus hombres en el país comenzó a construirse a principios de los años cuarenta.
La CIA interviene en la instalación de bases militares estadounidenses en nuestro suelo, la transición del franquismo a la monarquía, el golpe de estado del 23-F o la definitiva integración del estado español en la estructura de la OTAN. La permanencia de la dictadura franquista durante casi cuatro décadas y la evolución controlada hacia un sistema parlamentario, están condicionadas por la actividad de los espías norteamericanos.
En esta oscura tarea de mover los hilos desde la sombra colaboran con los servicios americanos miembros del ejército español, destacados políticos y diplomáticos, empresarios, hombres de la banca y personajes del mundo de la cultura y el periodismo. La mayor parte de los colaboradores de la CIA tienen poco que ver con la imagen tópica, peliculera y novelesca de los espías: son individuos normales, perfectamente integrados en su entorno social. Muy distintos son los oficiales de operaciones, situados en los puntos neurálgicos de la red. En España, durante todo este tiempo han dirigido el espionaje norteamericano curtidos oficiales de la Agencia, expertos en acciones encubiertas, como los sucesivos jefes de la estación de la CIA en Madrid situada en la embajada de la madrileña calle de Serrano. Sus nombres son Robert E. Gahagen, Néstor Sánchez, Ronald Edward Estes, Richard Kinsman o Leonard Therry. Todos ellos arrastran ya un largo historial operativo cuando legan a España. Han desarrollado la mayor parte de sus carreras en Latinoamérica y su biografía profesional está marcada por una sucesión de golpes de estado y de operaciones desestabilizadores en Bolivia, Brasil, Uruguay…
Uno de los más eficaces agentes norteamericanos en España es Ronald E. Estes. Aparece en Checoslovaquia poco antes de la Primavera de Praga. En Beirut financiando a la Falange libanesa que más adelante provocará las matanzas de Sabrá y Chatila. Más tarde actúa en Grecia para apoyar la “solución Karamanlis” como salida a la dictadura de los coroneles… Hasta que llega a España y se produce el golpe de estado de Tejero y Milans. Con los hitos profesionales de estos acreditados “especialistas” se puede reconstruir la política exterior norteamericana desde los años de la Guerra Fría.
Aparte de ellos, trabaja para la Agencia una legión de colaboradores de mayor o menor rango, intoducidos en todos los ámbitos sociales y políticos del país: el ejército, los partidos, la educación, la cultura, los bancos y las grandes empresas, los sindicatos… The New York Times publica en 1975, poco antes de la muerte de Franco, que la CIA mantiene importantes relaciones con todos los partidos políticos españoles para buscar una salida al régimen, incluido el PCE (Partido Comunista de España) de Santiago Carrillo.
Dos años más tarde, el secretario general de esta formación será invitado a viajar a EEUU, caso único en la historia de los partidos comunistas, cuyos dirigentes han tenido prohibida la entrada en el país americano desde siempre (1).
 Los propios documentos desclasificados por la Administración de EEUU arrojan luz sobre determinados aspectos de esta historia. Quienes los redactaron escriben para que se les entienda, sin ningún pudor político ni circunloquios literarios (2). Mediante esos materiales se puede comprobar que la principal preocupación de los americanos era mantener bien amarrado al régimen de Franco con el menor coste político en el plano internacional (3).
Las confesiones de antiguos miembros de la Agencia, apartados de la organización, y los testimonios oficiales españoles que han seguido de cerca las actividades de los hombres de la CIA, aportan datos jugosos para entender cómo actúan los espías americanos en nuestro país. En más de una ocasión, algunos miembros de los servicios de inteligencia españoles se han enfrentado a ellos para abortar sus planes, como es el caso de la operación Gino. Provocando la expulsión de la plana mayor del espionaje estadounidense en España.
Antes de que la CIA se constituyera oficialmente, la actividad de los servicios americanos en nuestro país era importante, pero mucho menor que la de los británicos. El Intelligence Service considera la península un feudo suyo hasta después de la victoria aliada en 1945. En España actúa el famoso espía Juan Puyol “Garbo” bajo las órdenes de Desmond Bristow, jefe de la “sección ibérica” de la inteligencia británica. Y también lo hace el propio Harol “Kim” Philby, el gran infiltrado de los soviéticos en las filas de la inteligencia angloamericana.
A medida que avanza la década de los cuarenta, la OSS (Office of Strategic Services) americana precursora de la CIA, hereda las privilegiadas relaciones que los británicos mantienen con el PNV (Partido Nacionalista Vasco). Durante toda la Guerra Civil los nacionalistas buscan la mediación británica para intentar conseguir un acuerdo con Franco. Después, cuando los americanos están mucho más interesados en controlar las actividades de los comunistas en España que en quitar de El Pardo a Franco, los servicios del PNV comienzan a actuar bajo las órdenes de Washington. Su anticomunismo clerical les hace coincidir con los intereses de la CIA.
En 1974, cuando se crea la Agencia y con el mundo dividido ya en dos bloques, todo el asunto se comienza a aclarar para España. Deciden mantener al Caudillo bajo palio y utilizar sin trabas el suelo español como plataforma militar intermedia para actuar sobre Oriente Próximo. Comienza a partir de ese momento la captación de oficiales del ejército franquista para servir al poderoso aliado americano.
Por otra parte, EEUU mantiene un hilo directo con Laureano López Rodó y apoyan también a la Operación Lolita, mediante la que se prepara a Juan Carlos de Borbón para suceder al Generalísimo. Inmediatamente después de subir al trono, el primer viaje oficial del monarca le lleva a EEUU, donde recibe el espaldarazo del imperio. El Rey mantiene siempre excelentes relaciones con sus mentores del otro lado del Atlántico, llegando a hacer grandes negocios con algunos de los elementos más turbios, como el empresario de materias primas March Rich. Al mismo tiempo colabora con EEUU en la entrega del Sahara a Marruecos para el control de las minas de fosfatos cuando el monarca es todavía el “heredero” designado por Franco. Posteriormente presionará desde La Zarzuela a los sucesivos gobiernos de la transición para que España se acomode definitivamente en el seno de la OTAN. A cambio, obtiene un gran respaldo político, numerosas prebendas personales y cuantiosos beneficios económicos.
A finales de los años 50, los servivicios de EEUU “tocan” a jóvenes socialistas para tenerlos como permanente fuente de información sobre las actividades de la oposición comunista. Los Solana, Carlos Zayas, Joan Raventós o José Federico Carvajal son algunos de ellos. Otro socialista de postín que mantiene relaciones (paradojas del destino) es el que fuera Defensor del Pueblo, Enrique Múgica. Que por su ascendencia judía goza también de buenos contactos con el Mossad israelí.
Múgica y Raventós participan en la reunión que se celebra en 1980 en casa de Antoni Ciurana, alcalde de Lérida, en la que Armada tantea la opinión del PSOE sobre la “reducción” que desembocará en el 23-F. Y sólo dos días antes del asalto de Tejero al Congreso, el comendante Cortina del CESID (muy vinculado a los servicios norteamericanos y uno de los principales coordinadores del golpe) visita al embajador de Washington en Madrid, Terence Todman, para que dé su visto bueno a la operación.
La misma mañana del 23 de febrero, el sistema de control aéreo americano de Torrejón anula el Control de Emisiones Radioeléctricas español, mientras los pilotos de las Fuerzas Aéreas de EEUU permanecen en las cuatro bases de “utilización conjunta” en estado de máxima alerta. El propio secretario Alexander Haigh declara que el golpe de estado es “una cuestión interna” española, cuando aún no estaba claro ni el origen ni el desenlace del acontecimiento.
Una anécdota inédita resulta muy ilustrativa para entender algunos de los aspectos de la trama del 23-F. Pocos días después de que se resolviera el asunto con la liberación de los diputados y el encarcelamiento de Milans, Tejero y varios militares más, tiene lugar una reunión de oficiales de los servicios españoles de inteligencia para tratar algunos aspectos relacionados con la intentona golpista. Esa reunión es presidida por el secretario general del CSID Javier Calderón. Todo parece indicar que se quiere dar carpetazo al tema sin rebuscar más de la cuenta ni apretar las clavijas a nadie. Cuando va a disolverse la sesión, el teniente coronel Guitián enseña un telegrama y pregunta: “Entonces, ¿qué hago con esto?”. El sistema de comunicaciones que está a cargo de Guitián ha captado ese envío a última hora del día 23 de febrero. Lo abre y lee: “Jaime, ahora vas contra la Corona”. Esto se produce en una reunión con numerosos testigos. Entonces, visiblemente enfadado, Javier Calderón le dice delante de todos: “Joder Guitián, no tienes sensibilidad informativa”.
Otro aspecto clave para entender el diseño de la política española realizado por los servicios norteamericanos es la toma del poder dentro del PSOE por Felipe González y los suyos en Suresnes en 1974. El político sevillano acude a esta pequeña localidad francesa situada cerca de París escoltado por oficiales del SECED por orden expresa de Carrero Blanco. Ellos son los que le proporcionan el pasaporte.
Para poder garantizar la transición sin sorpresas desde el franquismo a un régimen más homologable internacionalmente, una pieza fundamental es el propio ejército. El general Vernon Walters (que llegará a ser director adjunto de la CIA) es el encargado de tantear a relevantes mandos militares españoles a principios de los años 70, para poder amarrar el proceso de cambio político. Franco está ya bastante enfermo y el príncipe heredero debidamente asesorado para heredar el trono. Pero antes de la muerte de Franco se produce el atentado de Carrero Blanco pocas horas después de reunirse con Kissinger, muy cerca de la embajada americana. No hay duda de que los autores materiales del asesinato son miembros de la organización terrorista vasca, pero en la trastienda del asunto quedan todavía muchas cosas sin aclarar. Hay muchas piezas que no encajan.
Los socialistas de Suresnes aguantan su “OTAN, de entrada NO” como reclamo electoral, hasta llegar al poder en 1982. Después del referéndum de 1986 por fin España pasa a formar parte del círculo de los países democráticos integrados en la estructura atlántica de la OTAN. Veinte años más tarde, los aeropuertos españoles continúan siendo una base segura para las acciones encubiertas de la CIA.
Notas
(1) Citado en Área Crítica, septiembre de 1983. CIA: la estación española.
(2) Pero la transparencia de los archivos norteamericanos, igual que su democracia, tiene demasiadas lagunas. Se desclasifican los materiales menos comprometedores y algunos de ellos aparecen con casi todos los párrafos tachados. Por ejemplo, en el memorándum del Consejo Nacional de Seguridad, con fecha 16 de diciembre de 1969, en el que se valora la funcionalidad de las bases aéreas de Torrejón, Morón y Zaragoza, en los tres supuestos de “guerra general”, “guerra limitada” y “tiempo de paz”, se puede leer:
Los informes militares señalan que las tres bases aéreas españolas se han convertido en menos importantes, menos centrales, para la postura estratégica de EEUU desde la década de los 70, cuando se sustituyeron los bombarderos B-47. Hoy, en el caso de una guerra general, Zaragoza proveerá de apoyo e infraestructura para poder repostar una flota de aparatos 12SAC. Torrejón y Morón recibirán un combinado total de 74 bombarderos estratégicos. Estos dos últimas bases ayudarán en operaciones de recuperación y reciclaje.
A continuación, queda claro que la base que de verdad les sigue interesando es la de Rota, pero intentan ocultar su opinión sobre las excelencias de la bahía gaditana, pues todo el resto del documento está tachado.
(3) No obstante, dada la posición implacable de varios países europeos al ingreso del régimen franquista en la estructura de la OTAN, Washington sólo encuentra la fórmula de los acuerdos “bilaterales” de cooperación hasta después de la muerte del dictador. En otro memorándum secreto, con fecha 6 de octubre de 1960, se marcan claramente los objetivos norteamericanos en relación con nuestro país:
El acceso a las estructuras militares de España que requieren los EEUU y la aceptación por parte de España del concepto de “Seguridad Colectiva”. Mantenimiento de la orientación anticomunista de España y desarrollo de relaciones de mayor proximidad con EEUU. Mejora de las relaciones entre España y las naciones de la OTAN para atar a España tan firmemente como sea posible a los planes occidentales de defensa regional y obtener la participación de España en la OTAN tan pronto como sea apropiado, sin comprometer a los EEUU en este momento para traer a las fuerzas españolas a los estándares de la OTAN en caso de que España sea admitida. Y mantenimiento de la estabilidad interna, necesaira para cumplir estos objetivos.
 

miércoles, 29 de mayo de 2013

Se descubre la existencia en Lituania de cárceles de la CIA

Una comisión constituida por el Parlamento lituano –el Seimas– para investigar las prisiones de la CIA considera probado que la CIA instaló estas cárceles con el conocimiento de los servicios secretos lituanos, el VSD. Está demostrado que durante los años 2004 y 2005 se sentaron las bases en Lituania para que tales prisiones existieran. El VSD funcionaba por aquel entonces de forma transitoria como un Estado dentro del propio Estado. Audronius Ažubalis, presidente de la Comisión de Asuntos Exteriores del Seimas, ha declarado que había que «acabar ahora mismo con todo esto». Audrius Baeiulis, comentarista del semanario lituano «Veidas», manifestó que el por entonces presidente de Lituania Valdas Adamkus debió de estar al tanto de lo ocurrido (v. Gazeta Wyborcza, Varsovia, 23-12-09).


Rolandas Paksas, predecesor de Adamkus en el cargo presidencial y actual parlamentario europeo, se ha descolgado ahora con unas declaraciones sorprendentes. El Sr. Paksas fue elegido presidente de Lituania en enero de 2003, tras imponerse en una votación de desempate al anterior presidente Adamkus. El Sr. Paksas ha declarado que ya era conocedor desde su etapa como presidente del deseo existente por trasladar a Lituania a los inculpados por delitos de terrorismo; ha añadido que Mecys Laurinkus, ex presidente del Departamento de Seguridad del Estado de Lituania, le consultó en la primavera de 2003 sobre la posibilidad de trasladar de forma extraoficial a unos individuos a Lituania que para los EE. UU. eran sospechosos de terrorismo.
El Sr. Laurinkus dio a entender así que una respuesta positiva sería de gran ayuda para el socio extranjero.
En aquellos tiempos, la clase política lituana repicaba a las puertas de la OTAN de manera vehemente. Muchos políticos de Vilna han declarado que Lituania quería integrarse en la OTAN, y entendieron que para acelerar el proceso sería necesario enviar algún tipo de muestra de amistad al país que lleva la voz cantante, es decir, a los Estados Unidos. A pesar de este hecho, el Sr. Paksas ha afirmado que rechazó la propuesta del jefe del servicio secreto. Medio año más tarde, estalló el escándalo político más importante de la historia de Lituania que provocó la destitución del Sr. Paksas. En el otoño de 2003, precisamente Meèys Laurinkus, antes de su «exilio dorado» como embajador en Madrid, envió a los medios nacionales material comprometedor sobre Rolandas Paksas con el que le acusó de mantener estrechas relaciones comerciales con el empresario ruso Yuri Borisovich, habiéndole concedido de manera ilegal la nacionalidad lituana como contraprestación por la financiación de su campaña electoral.
 
 
En abril de 2004, mientras Lituania celebraba su entrada en la OTAN, en su Parlamento se votaba una moción de censura contra el presidente Paksas, al que se terminó forzando a la renuncia del cargo. Poco tiempo después, en la localidad de Antavilia a 20 km de Vilna, entró en funcionamiento la prisión secreta de la CIA. «Creo que mi rechazo frontal a la creación de una cárcel secreta de la CIA tiene una relación directa con mi destitución como presidente», declaró el Sr. Paksas durante una reciente audiencia en el Parlamento lituano. Esta idea queda reflejada de la misma manera, entre otros, en el periódico «Russkij Berlin», en la sección Odna Schestaja del núm. 51/2009. El artículo que en él se publica está firmado por Vladimir Vodo y Alexander Reutov, del diario ruso «Kommersant».
Algunos expertos opinan que la moción de censura contra el presidente Paksas le fue de gran utilidad a los EE. UU. Primero, porque eran muchos los que consideraban al Sr. Paksas un político pro ruso; segundo, porque los servicios secretos estadounidenses tuvieron que echar el cierre a su cárcel secreta en la vecina Polonia, donde tras su descubrimiento estalló un escándalo descomunal, y por esta razón la CIA iba a la búsqueda de una base similar en Europa. En Lituania se interpuso el díscolo presidente Paksas. Su caída supuso la eliminación de las trabas.
Flamantes miembros de la OTAN como Lituania estaban agradecidísimos a los EE. UU. por su apoyo a la hora de la adhesión en esta organización; por este motivo, todos ellos acataban los deseos de los estadounidenses, tal y como declaró al canal de televisión ABC el general Richard Clarke, por aquel entonces Consejero Jefe de la Lucha Antiterrorista del presidente George W. Bush. «Sabíamos perfectamente que la CIA estaba operando en Antavilia», manifestó al Washington Post Domas Grigaliunas, antiguo oficial del servicio secreto lituano.
 
Que el lituano-estadounidense Valdas Adamkus saliera reelegido como presidente de Lituania en junio de 2004 fue decisivo durante todo el proceso. Adamkus, nacido en Kaunas (Lituania) en 1926 e hijo de un alto funcionario, huyó a Alemania con sus padres en julio de 1944 ante el avance del Ejército Rojo. Tras haber recibido instrucción militar en su país natal, retornó a Lituania junto a los nazis tras un breve cursillo de perfeccionamiento. En octubre de 1944 y en el marco de la «Operación Báltico», Adamkus se enfrentó al Ejército Rojo en las cercanías de la localidad de Seda integrado en una unidad formada por lituanos. No sin antes recibir de manos de los nazis «grandes honores», tras la derrota del ejército alemán en el Báltico, Adamkus volvió a huir a Alemania. En 1945, recibió más formación militar en la Wehrmacht. Son varios los testigos que afirman de manera verosímil que desde entonces sirvió en las SS como militar de alto rango. Se desconoce qué tipo de actividades llevó a cabo en esa etapa.
 
Tras la guerra, Valdas Adamkus consiguió el título de bachillerato en el instituto lituano del monasterio de Rebdorf en las cercanías de Eichstätt, para proseguir con los estudios superiores en la Universidad Ludwig Maximilian de Múnich. Posteriormente, emigró a los EE. UU. en 1949. Trabajó para el servicio secreto del Ejército y dirigió varias organizaciones clandestinas lituanas. En 1960, consiguió el diploma de ingeniero en el Instituto de Tecnología de Illinois. Hizo carrera en la Agencia Estadounidense de Protección Ambiental (EPA), además de seguir involucrado en el movimiento independentista lituano. Volvió a Lituania en 1997 una vez jubilado y fue elegido presidente por vez primera un año después. Fue por tanto el presidente de Lituania que en el año 2004 accedió a la creación de al menos una cárcel secreta de la CIA en suelo lituano. Anteriormente ya se había aprobado el ingreso de Lituania en la OTAN como «agradecimiento a las molestias tomadas».
 
La prisión de la CIA en Antavilia ocupó una casa de campo de elegante fachada; contó con celdas subterráneas y una sala de escuchas. Según la información existente, en sus dependencias también se practicaron torturas. Dalia Grybauskaité, actual presidenta de Lituania, y su Gobierno no protestan precisamente porque hubiera existido en Lituania un centro de detención y tortura, sino que únicamente lamentan que en aquel momento «no se hubiera informado al Gobierno». El primer ministro Andrius Kubilius declaró encontrarse profundamente afectado por el hecho de que «se hubieran instalado cárceles en Lituania de las que el Gobierno no tenía conocimiento». Una de las consecuencias fue la suspensión del cargo como actual embajador lituano en Georgia de Meèys Laurinkus, entonces jefe del servicio secreto, orden ejecutada directamente por la presidenta lituana Dalia Grybauskaité.
 
 
 
Dada su experiencia en el servicio secreto, Mecys Laurinkus fue seguramente un valioso «consejero» para Occidente antes y durante la guerra entre Rusia y Georgia de agosto de 2008.
 

viernes, 24 de mayo de 2013

Rajoy crea un 'CNI' económico para empresas en el extranjero

Así lo cuenta este miércoles en su portada el diario el Economista. Dice que "Economía crea su propio CNI para defender a las empresas fuera" y evitar así "casos como el de Repsol en Argentina". Según esta información, esta agencia estaría coordinada por Moncloa y se llamaría "Sistema Nacional de Inteligencia Económico" (SIE). La dirección estaría encomendada al Ministerio de Ecnoomía y Competitividad, aunque formarán parte de este nuevo sistema de inteligencia económica los ministerios de Asuntos Exteriores y Defensa, además del propio CNI.
Su principal objetivo, según este diario, sería "detectar y prevenir actuaciones contrarias a los intereses económicos de España y sus empresas. Esa es la principal misión que el Gobierno encomendará" a este SIE, dice el Economista. El sistema se articulará en torno a dos juntas interministeriales con representación de todos los departamentos implicados.
En cuanto al protagonista del día, José María Aznar, sólo Expansión se hizo eco. La entrevista de anoche en Antena 3 parece que sólo pudo ser seguida antes del cierre en el económico de Unidad Editorial. En su portada leemos: "Aznar pide a Rajoy bajar impuestos 'ahora' para aliviar a la clase media". Añade en su comentario de portada que "el expresidente marcó ayer distancias con la política económica del Gobierno de Rajoy y reclamó que se bajen impuestos "ahora" para "cuidar a las clases medias del país" y cumplir "con el mandato" electoral recibido".
Además, en Expansión cuentan que Apple ha sido acusada "de crear una trama para eludir impuestos" y añade que "EEUU critica el entramado de filiales fantasmas del gigante tecnológico mundial" porque "España estrecha el cerco sobre Google, Dell y Apple". Ésta es una información que recogen también el Economista y Cinco Días que titula: "La UE se propone atajar en este año la evasión de las multinacionales" ya que se trataría de una "gran preocupación" para Bruselas. En el económico de Prisa hablan de "cerco a los trucos fiscales de las tecnología".
En este diario también destacan que España tiene 41 modelos de contrato, lo que coloca a nuestro país "en las antípodas de un sistema de contrato único como recomienda la UE". Sobre el encuentro de la ministra Báñez con Úrsula Von der Leyen, su homóloga alemana, destaca Cinco Días que "Alemania promete trabajo a miles de jóvenes españoles". En este diario abren su edición de hoy hablando de "vacuna 'antipescanovas'" y añaden que "la CNMV pone la lupa en los informes de gestión de las cotizadas".
Por último, en Expansión encontramos más reproches a Montoro de los que ya le dedicó Aznar en su entrevista de ayer en Antena 3. Dice Expansión que las CCAA incumplidoras podrán gastar 6.400 millones más este año, mientras que las que cumplieron "deberán hacer un ajuste extra de 1.115 millones".

Los falsos agentes del CNI exigieron 200.000 euros a un empresario para no detenerlo

La presunta extorsión fue posterior a un ficticio intento de comprarle unos dinares iraquíes

El caso ‘Tres Reyes’, que ha destapado una presunta trama de extorsión a empresarios basada en la acción de falsos agentes del CNI, tuvo su origen en las coacciones que denunció a finales del pasado mes de enero un empresario copropietario de 128 millones de dinares iraquíes en papel moneda.
Según desvela el sumario, al empresario, el constructor Manuel Rodríguez, apoderado de Segaly (la sociedad que compró los dinares en los años 1995 y 1996), le llegaron a exigir 200.000 euros para no encarcelarlo por tener esa mercancía. Le presionaron, basándose en su falsa identidad como miembros de los servicios de inteligencia, con que  la posesión de dinares iraquíes está prohibida y que “todos los que tienen están en la cárcel”. Y le dieron un plazo de dos horas para reunir el dinero.
Pero el asunto no comenzó como un presunto intento de extorsión, sino de posible estafa. Los hechos, de acuerdo con el relato de la denuncia que obra en la investigación, se sucedieron de la siguiente manera:
A finales de diciembre del año pasado, el todavía entonces abogado del Estado jefe, Demetrio Carmona, contactó con este empresario y concertaron una cita. En ella -siempre según la denuncia- Carmona le comenta que unos conocidos suyos quieren quedar con él para hacerle una propuesta en torno a la mercancía que este posee, dinares de la época de Sadam Hussein.
En una cita posterior, el abogado del Estado le presenta a dos hombres, identificados como Nacho Flores y Luis Miguel Graña, que dicen ser de Madrid (“gente muy importante”, le dicen) y que le ofrecen una operación comercial para buscar un comprador de los dinares, en España o en el extranjero.
 Unos días más tarde, en una reunión en el despacho de Rogelio Vargas, Demetrio Carmona -prosigue el relato de hechos- le presenta a una tercera persona como “un jefe de la policía secreta”, quien dice tener un comprador para la mercancía.
Fruto de esa reunión comienzan las supuestas negociaciones y llegan a hacer un viaje a Madrid, viaje en el que le acompañan Demetrio Carmona y Ángel Morales. En Madrid se vuelven a encontrar con Flores y Graña, y le instan a firmar un documento notarial a nombre del segundo para que este pueda negociar con los dinares. En esa reunión ya se fijó el precio de la presunta intermediación: un 10% de la cantidad final de venta.
Unas fechas después, el 27 de diciembre, ya en Almería, se celebra una nueva reunión en un conocido hotel. A ella acuden el empresario con su hijo y, por la otra parte, Demetrio Carmona, y los mencionados Flores y Graña. De acuerdo con la narración de la denuncia, en ese encuentro comenzó a ‘torcerse’ el presunto negocio, porque los falsos agentes intentaron cambiar las condiciones de negociación y le propusieron al empresario abrir una cuenta en un banco suizo para hacer el pago y que viajara hasta ese país solo con ellos para hacer la transacción.
Al empresario esto le generó desconfianza porque, según su propio relato, “no tenía nada que esconder, puesto que había tributado en España por la mercancía”.
Tras imponer Manuel Rodríguez sus propias condiciones, como que la transacción se hiciera en Almería, en su banco de siempre, todo se precipita. El 24 de enero, Demetrio Carmona le vuelve a citar y le dice que “algo raro ocurre con la operación, que sus amigos le dicen que se aparte de la misma”. A continuación recibe una llamada para citarle al día siguiente en Aguadulce.
El encuentro se produce finalmente en una gasolinera de Aguadulce, junto a la autovía. Allí se presentan Nacho Flores y una persona que dice llamarse señor Cuenca y ser capitán de un cuerpo de inteligencia del Estado (posteriormente fue identificado como José Antonio Mateos). Ambos le enseñaron de forma fugaz unas placas -falsificadas, como después se demostró- y le quisieron intimidar diciéndole que la tenencia de dinares iraquíes está prohibida, y que todos los que tienen dicha mercancía están en prisión. Aún más, le aseguraron que si él no lo estaba era “por deferencia al señor Demetrio Carmona”.
Fue en ese momento cuando le exigieron el pago de 200.000 euros en un plazo máximo de tres horas. En caso contrario -amenazaron- lo llevarían a Madrid “en el coche y con las luces puestas”. También le advirtieron de que no llamara a nadie por teléfono porque ellos mismos “se lo habían pinchado”.
El empresario, consciente  de la presunta extorsión, aceptó regresar al mismo lugar a las cuatro de la tarde, con el dinero. No lo hizo. Presentó denuncia en la Guardia Civil y comenzó la investigación de ‘Tres Reyes’.
La Voz de Almería
Redacción


Mossos contra CNI. La Policía autonómica tiene orden de identificar a todos los ‘espías españoles’ en Cataluña: acusan al Centro de la filtración sobre las cuentas de Pujol y Más







La Generalitat ha iniciado una 'guerra soterrada' contra los agentes del CNI destinados y que trabajan en Cataluña. Trasfondo: acusa al Centro de estar detrás de las filtraciones sobre casos de corrupción de altos dirigentes del Govern y en concreto sobre las cuentas de Mas y Pujol. Los Mossos d'Esquadra han recibido orden de identificar a los 'espías españoles'.
La primera sorpresa saltó durante la última reunión de la Comisión de Fondos Reservados, en el Congreso. El director del Centro Nacional de Inteligencia, Félix Sanz Roldán, aseguró tener constancia que la red diplomática catalana en el extranjero, Diplocat, estaba intentando conocer la identidad de los agentes del CNI que trabajan en embajadas fuera de España.
“Desde el más alto nivel”
Sin embargo, tal y como ha sabido El Confidencial Digital de fuentes de los servicios de inteligencia, esas consignas no se han limitado exclusivamente a territorio extranjero: existe una orden al cuerpo policial autonómico, “llegada del más alto nivel”, para que se obtenga la identidad –y se registre en un fichero- de los agentes del CNI que trabajen o colaboren en operaciones con los Mossos.
Se trata, según cuentan estas voces, de un intento por parte de cargos del Departament d'Interior catalán de “contraatacar”, tras lo que consideran filtraciones de información sobre la existencia de cuentas en Suiza de Jordi Pujol y Artur Mas, lanzadas coincidiendo con la campaña independentista emprendida por CiU.
Entre 70 y 150 agentes
Según los datos a los que ha tenido acceso ECD, en la “antena fija” –como denominan a la dotación permanente- del Centro Nacional de Inteligencia en Cataluña hay unos 70 agentes destinados, aunque el número puede llegar en diversas circunstancias hasta 150, dependiendo del tipo de operaciones que haya en marcha.
La gran mayoría de las misiones que lleva a cabo el CNI en Cataluña tienen como objetivo localizar a identificar células terroristas de origen islamista radical, además de las redes de crimen organizado del arco mediterráneo, la ciberseguridad y los delitos económicos.
Las fuentes consultadas por ECD “ni confirman ni desmienten” que se haya producido un refuerzo de efectivos en Cataluña coincidiendo con el envite independentista de Artur Mas.
La filtración de los Mossos
Uno de los episodios más molestos de esta ‘guerra soterrada’ entre el servicio secreto español y la Policía autonómica se produjo a mediados del pasado mes de febrero.
Los informativos de TV3, la televisión autonómica, abrieron edición desvelando la ubicación de una presunta sede del CNI en Barcelona. La filtración procedió, según saben en los servicios secretos, de un “alto mando de la Policía autonómica”.
El ministerio de Defensa respondió rápidamente sobre la naturaleza del edificio, situado en el cruce de Avenida Diagonal con la Gran Vía de Carlos III, asegurando que se trataba de una “residencia militar”.
Sin embargo, tal y como cuentan las fuentes consultadas, esa información resultó un “golpe duro” ya que, aunque no se trata de una ubicación sensible para los servicios secretos “sí que se coordinan ciertas actividades desde allí”, y que los Mossos conocen por sus trabajos con el Centro Nacional de Inteligencia.
Consideran que fue un ‘aviso’ de la Policía autonómica, un mensaje en el sentido de decirles: nosotros también sabemos lo que hacéis.

Agentes del CNI infiltrados entre periodistas y guardias civiles

vEl Centro Riojano fue escenario, el viernes pasado, de la presentación del libro ‘Los de ETA han asesinado a tu hijo’ (editorial Libros del KO). Entre los presentes se encontraban todo tipo de personas: periodistas, guardias civiles, policías, víctimas del terrorismo, funcionarios de prisiones… y unos invitados especiales.
Algunos de los asistentes al acto hicieron oír su voz cuando se dieron cuenta de que en los asientos de la sala facilitada para la presentación había algunos hombres que no conocían de nada.
Iban solos y nadie les había visto antes. Ocuparon, además, asientos separados de la sala.
-- “Uy, aquí hay mucho CNI”, comentó uno de los asistentes.
Según le cuentan a El Chivato testigos presenciales, estos desconocidos eran, efectivamente, agentes del CNI que se habían infiltrados entre el público, presuntamente para tener acceso a detalles no confesados en el libro que han escrito David Fernández y José Antonio Gutiérrez.
Los allí presentes creen que estos miembros del CNI querían conocer de primera mano si los autores del libro daban algún tipo de pista sobre sus fuentes de información o cómo pudieron tener acceso a algunos documentos que reproducen en la obra.
Pero ninguno de los que habló dio detalles que no se conocieran y no fueran públicos.