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lunes, 11 de mayo de 2015

España, nido de espías

 
 

Seguridad Nacional advierte de que la "tradicional agresividad de algunos servicios de inteligencia" se ha recrudecido en los últimos meses

  • El órgano asesor de Rajoy apunta sin disimulo, entre otros, a agentes rusos que buscan información sobre estrategias de la OTAN y la UE

  • El CNI avisó hace semanas de que se había desatado una campaña de ciberespionaje contra altos cargos del Gobierno y responsables de sectores sensibles



  • No son novelas de John le Carré, Graham Greene o Ian Fleming, son los informes oficiales que llegan cada día a la Moncloa. No son países lejanos ni la guerra fría de los sesenta, es España, es el año 2015 y los 'agentes 007' no toman 'martinis agitados', se dedican al ciberespionaje de los sectores más sensibles del país.
    El Departamento de Seguridad Nacional (DSN) y el Centro Nacional de Inteligencia (CNI), las dos columnas vertebrales de la inteligencia del país, vienen advirtiendo desde hace semanas que España, no solo se ha convertido en un nido de espías, sino que estos "servicios extranjeros" son cada vez más hostiles contra los intereses nacionales y no dudan, incluso, en intentar entrar en los dispositivos telemáticos de los altos cargos del Gobierno. Los informes de estos dos organismos no citan a ningún país en particular, aunque dan a entender sin ambages que hablan de Rusia. Sí que son más explícitos los papeles restringidos que señalan al Kremlin como actor principal de esta campaña de hostigamiento y en particular al Sluzhba Vneshney Razvedki, SVR, el Servicio de Inteligencia Exterior ruso, según explican fuentes gubernamentales españolas.
    La situación de esta 'guerra silenciosa' ha llegado hasta tal punto, que los documentos no clasificados del DSN y el CNI han comenzado a alertar de que los espías se han convertido en una "amenaza para la seguridad nacional", casi al mismo nivel que el regreso de los yihadistas retornados de Siria o Iraq o la implantación de grupos de criminalidad organizada.
    El aviso sin precedentes está en el último informe que el Departamento de Seguridad Nacional -el gabinete que desde 2012 asesora a Mariano Rajoy sobre los riesgos para el país- aprobó a finales de abril. Los servicios de inteligencia, intencionadamente, no se andan por las ramas e insinúan sin demasiados tapujos que el problema fundamental es Moscú. "La tradicional agresividad de algunos de los servicios de inteligencia, cuya actividad en España está constatada, se ha visto incrementada a lo largo de 2014 como consecuencia de la aparición o continuidad de determinadas crisis internacionales y conflictos bélicos con incidencia directa en sus países correspondientes".
    Fuentes gubernamental confirmaron lo evidente: que España no mantiene "relaciones fluidas" con países como Venezuela o Cuba y que a veces ha tenido "crisis puntuales" con otros estados como Marruecos o China. Pero que es Rusia el único país con relaciones complicadas con España, que ya ha tenido antecedentes probados de espionaje contra los intereses nacionales y que está envuelto en un "conflicto bélico". "Blanco y en botella", resumen con sorna estos responsables del Ejecutivo.
    "Relevante"
     Según los documentos del DSN, esos «servicios de inteligencia» consideran "clave" la actuación de sus agentes contra intereses españoles para la "obtención de información relevante para sus intereses nacionales en los planos político, económico y militar". Particularmente, explican fuentes de Defensa, esos espías han tratado en los últimos meses de obtener información de España, como miembro de la OTAN y la UE, en relación al conflicto con Ucrania.
     Seguridad Nacional insiste en un dato clave que ya revelaban días antes documentos de CNI: los intentos de obtener información por parte de los "servicios" de otros países son principalmente a través del ciberespionaje a altos cargo del Gobierno o empresas sensibles. O sea, en palabras del DSN, "lanzar a través del ciberespacio ataques contra organismos de la administración pública o empresas de sectores estratégicos".
    "La amenaza del ciberespionaje ha alcanzado durante 2014 la máxima intensidad conocida hasta la fecha y ha supuesto, sin duda, la mayor amenaza para la ciberseguridad de los intereses nacionales", explicaba un reciente informe del Centro Criptológico Nacional (CCN), el organismo dependiente del Centro Nacional de Inteligencia y encargado de velar por la seguridad informática en el país.
    Los técnicos de los servicios secretos españoles ya avisaban entonces que "varios ministros y secretarios de Estado del Gobierno sufrieron diversas campañas de ataque dirigidas contra móviles y ordenadores personales de esos altos cargos del Ejecutivo". Detrás de estas agresiones, explicaban los documentos del CNI, no estaban ni terroristas ni hackers convencionales, eran llevadas a cabo, principalmente, a través de "un correo electrónico dañino" que buscaba hacerse con información sensible para la seguridad nacional, tratando de llegar a "materia reservada" custodiada por organismos oficiales.
    Revisión continua
    Los últimos informes remitidos a Rajoy por el DSN insisten en que el "incremento significativo de esta actividad (contra España) de los servicios de inteligencia en el corto y medio plazo ha obligado al contraespionaje nacional a revisar continuamente los protocolos" para mantener el máximo "control" sobre los movimientos de esos espías.
    La contrainteligencia española está volcada sobre todo, revelan esos documentos oficiales, en hacer ver a los responsables del Gobierno y de los sectores sensibles de que el riesgo de ser espiado no es parte de una novela. "La sensibilización del personal de las administraciones públicas, empresas y organizaciones en el tratamiento de la información clasificada", incluidos "altos cargos de la Administración General del Estado" ha sido una prioridad del los servicios secretos españoles, según el Departamento de Seguridad Nacional.
    Otro de los flancos que preocupa, y mucho, a los servicios secretos es la seguridad de las tropas españolas en el extranjero, particularmente las desplegadas en el Líbano y en Afganistán. Los informes que llegan a la Moncloa insisten una y otra vez en los "esfuerzos en materia de contrainteligencia y seguridad dirigidos a apoyar los contingentes militares españoles desplegados en el exterior".
    El Centro Nacional de Inteligencia no ofrece datos de cuántas antenas y personas tiene en esas zonas, pero da a entender que, junto a la localización de los espías que operan en España, es otra de las prioridades básicas actuales de los servicios secretos.

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