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domingo, 15 de mayo de 2011

Cerca de 400 piratas se incorporan al negocio cada año en Somalia

Un informe para los servicios de inteligencia al que accedió Xornal cifra en 56.000 euros anuales las ganancias de un corsario, frente a los 355 de media de la población
 
 
 

La piratería en el Océano Índico sigue siendo una dura realidad para muchos secuestrados. Solo la liberación de capturados –como ayer los gallegos del Vega 5 o la del Alakrana en noviembre de 2009 después de 47 días de largo secuestro– la devuelven a los medios de comunicación. Actualmente, un total de 23 barcos están retenidos en esas aguas, con un total de unos 520 tripulantes secuestrados, tal y como indican los datos a 12 de mayo de la operación Atalanta. No todos están a bordo, como demuestra el caso de los gallegos del Vega V, que permanecieron en paradero desconocido en tierra después de que la Marina india liberase el barco.
Al parecer, la piratería nunca fue tan lucrativa como lo está siendo en la actualidad en aguas del noroeste de África. La actividad se ha convertido en un multimillonario negocio, con piratas somalíes que pueden ganar hasta 150 veces más que la media del salario nacional.
Los expertos estiman que en este momento los piratas somalíes del este africano, la zona marítima más peligrosa del océano Índico, tienen unos ingresos de 56.000 euros al año por persona, que contrastan con los 355 euros al año de media per cápita de la población somalí.
Así figura en un estudio elaborado por el servicio de inteligencia Political and Economic Intelligence Consultancy Geopolicity, al que tuvo acceso Xornal y que fue preparado como documento base para los jefes de las delegaciones que participaron en la International Piracy Conference, celebrada el día 18 de abril en Dubai. La reunión fue un primer intento de distintos servicios de inteligencia para analizar y cuantificar las magnitudes que se esconden tras la piratería.
Las conclusiones, que se han pretendido mantener en la más estricta confidencialidad, ponen de manifiesto la dimensión del problema, ya que denuncia un número creciente de ataques que superan las cifras de años anteriores, proporcionando lo que se considera ingentes ingresos financieros a los piratas.
El informe concluye que lo que comenzó como un intento de vigilar las aguas costeras para proteger a los pescadores locales somalíes a mediados de 1990, se convirtió en un lucrativo negocio abarcando un radio de acción de 2,5 millones de millas náuticas cuadradas, aumentando en el ultimo año su campo de acción en un millón de millas cuadradas.

LLEGARÁ A 400 MILLONES EN 2015
Solo en Somalia, la actividad de los piratas fue cuantificada el año pasado en 238 millones de euros y expertos en la materia estiman que la cifra llegará a 400 millones de euros en 2015. Según las estimaciones de la reunión de Dubai, el coste de la actividad también se duplicará pasando de 8,3 millones en 2010 a más de 15 millones en 2015. El progresivo crecimiento de esta actividad –la más productiva de la zona, según estas cifras– se ve reforzada por la incorporación de barcos nodriza, que ofrecen la posibilidad de aumentar el radio de acción y la compra de nuevas y modernas armas en el mercado negro. La población de piratas se cifra en un contingente de 1.500 individuos, con un crecimiento sostenido de 400 por año.
“Los piratas en Somalia son la esencia de un negocio próspero y muy lucrativo”, afirma Peter Middlebrook, cabeza visible de Geopolicity. Este experto no tiene reparos en decir que la piratería somalí se extenderá mucho en un futuro inmediato, abriéndose en el país una marcada brecha económica entre los que están en el entorno de la “actividad” y los que no lo están.
En la actualidad, los piratas ya forman parte de una compleja y sofisticada cadena de valor económico, que va desde entidades financieras internacionales especializadas en la tramitación de los rescates, hasta traficantes de armas.
Además, el peligro de que la piratería continúe extendiéndose más allá del Mar Rojo y las costas somalíes del Índico es verosímil, como lo demuestra el hecho de que ya se registraron serios incidentes en el canal de Mozambique, frente a las costas de Madagascar.
Un portavoz de Naciones Unidas asegura que “investigaciones y análisis como los llevados a cabo en la reunión de Dubai, son vitales”, pero apunta la “necesidad urgente” de un estudio “que contemple el trabajo conjunto de varios servicios de inteligencia que permita contar con una acción coordinada y global”. Así, recuerda que “en este momento hay diferente grupos internacionales trabajando de forma independiente en asuntos específicos sobre piratería, pero nadie maneja una visión global y coordinada de lo que esta ocurriendo”.
Lo que sí existe es una preocupación generalizada, porque la piratería está fuera de control y con grandes posibilidades de extenderse a nuevas zonas. Recientemente, la United Arabe Emirates (UAE) anunció una dotación de 12 millones de euros a la ONU, a favor de la coalición internacional conocida como Contact Group on Piracy.
El ministro de asuntos extranjeros de la UAE, Sheikh Abdullah bin Zayed al Nahyan, afirma: “Tenemos que redoblar urgentemente nuestros esfuerzos para generar una corriente internacional de corresponsabilidad. Hasta el momento, las acciones globales llevadas acabo no están produciendo los resultados deseados”.
Los piratas somalíes, por lo general armados con rifles de asalto AK-47 y granadas rocket propelled, han ido en los últimos meses aumentando progresivamente sus métodos violentos, matando e hiriendo docenas de rehenes. En los últimos cinco años, la piratería somalí ha pasado de perpetrar 276 ataques en 2005 a 445 en 2010.
 
 

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